Después de la polémica generada en las Cortes valencianas con los dispositivos escogidos para los diputados en el contrato de comunicaciones con Telefónica, la elección de terminales en todo tipo de organismos públicos ha adquirido un morbo especial.

Especialmente en aquellos con pérdidas, como la cadena madrileña, que durante los sucesivos gobiernos regionales ha sufrido un brutal recorte de audiencia, hasta caer por debajo del 4%, debido a su evidente servilismo con el poder autonómico y a haberse convertido poco más que en una agencia de colocación del PP.

Según se deduce de las condiciones del pliego del contrato de telecomunicaciones, hasta ahora el comité ejecutivo contaba con 10 iPhone 5 y nueve Blackberry Z10. El contrato existe reemplazar los primeros con la nueva versión del teléfono de Cupertino o, en su defecto, con Samsung Galaxy S, y los segundos con 9 Blackberry de última generación.

Para el resto de cargos y empleados la lista pasa a estar protagonizada casi exclusivamente por la compañía coreana y, en menor medida por Blackberry. Sony ha perdido sus opciones en la partida de terminales más baratos pero con más unidades, a la que ahora sólo puede optar Samsung.