México ha sido el primer gobierno latinoamericano en regular un servicio que denominan “servicio privado de pasajeros mediante aplicaciones (apps) y plataformas informáticas. ¿Cuáles son las claves?

1– Se obliga a los conductores a registrarse ante la Secretaría de Movilidad (Semovi).

2– Se exige a los operadores que tengan un permiso, una prueba de capacitación y un seguro.

3– El 1,5% del coste de cada viaje, sin impactárselo al usuario, irá dirigido a un fondo de nueva creación, el Fondo para el Taxi, la Movilidad y el Peatón, cuyos servicios se destinarán a mejorar el servicio de taxi y de las plataformas.

4– Se crea un registro para que los particulares puedan contratar un servicio público mediante apps.

5– Los vehículos deberán contar con la llamada calcomanía 0, que permite a los vehículo evitarse las restricciones del programa Hoy No Circula si sus emisiones contaminantes no exceden el límite.

6– Los vehículos deberán tener cuatro puertas, aire acondicionado, cinturones de seguridad para todos los pasajeros, airbags delanteros, radioi y una identificación en el interior del vehículo.

7– Los coches deberán costar al menos 200.000 pesos (11.650€).

8– Los conductores no podrán cobrar en efectivo ni mediante tarjetas prepago no bancarias ni mediante monederos electrónicos.

9– No se pondrá subarrendar el vehículo sujeto a la concesión.

10– El precio de la licencia será de 1.599 pesos al año (unos 93 euros).

En todo caso, la situación legal es muy distinta en México y en España. En nuestro país operan con total normalidad empresas cuyos conductores cuentan con licencias VTC perfectamente legales (Cabify), y servicios de auténtica economía colaborativa como Blablacar. Además, los taxis han abrazado con mucho interés el mercado de las aplicaciones y compañías como Mytaxi y Hailo tienen cada vez más tirón.

¿Servirá el modelo mexicano para que se permita a los conductores utilizar UberPOP, la aplicación que han tenido hasta ahora, generando una nueva licencia que colisione con las ya existentes? Desde SABEMOS sólo tenemos una certeza: con la capacidad de movilización del sector del taxi, que nadie espere ni el más mínimo cambio hasta después de las próximas Elecciones Generales.