El ministro de Industria, Turismo y Comercio ondea una bandera con garbo. ¿Es la de España, como Pedro Sánchez? ¡No! Es la de Telefónica, el gran operador español de telecomunicaciones.

En una entrevista publicada hoy en Expansión, el ministro afirma taxativamente que Telefónica será “protagonista en la consolidación europea de telecomunicaciones” con la misma confianza con la que hablaría si fuese el consejero delegado del grupo. Y recordemos que la operadora no tiene participación estatal, por más que cuando habla Soria pueda parecerlo.

Pero si el titular da grima, la cosa empeora cuando entras en páginas interiores: “En Europa hay más de cien empresas, mientras que en EEUU hay tres grandes operadores, en China dos y en Japón otros dos. Eso impide tamaños suficientes para hacer las inversiones necesarias y poder competir en pie de igualdad con otros operadores”. Este es uno de los mensajes más repetidos por los grandes grupos de telecomunicaciones cuando hablan de la necesidad de reducir el número de competidores. El propio CEO de Vodafone, Vittorio Colao, señalaba recientemente que la situación óptima para este mercado es la del “oligopolio competitivo”, y la tesis de los cien operadores europeos la ha repetido en más de una ocasión José María Álvarez-Pallete, el verdadero consejero delegado del grupo.Lo peor de todo es que, con toda seguridad, Telefónica no agradece estas palabras del ministro. No olvidemos que el Gobierno de Rajoy creó un organismo regulador, la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC), con mucho más control político, y desde entonces Telefónica no se ha llevado demasiados palos. 
 
De hecho, se acaba de aprobar la compra de Canal+ en condiciones que sus rivales han denunciado ante la Audiencia Nacional, y está ultimando una regulación de la fibra que Telefónica confía en que sea respetuosa con su voluntad inversora. Lo último que necesita Movistar es recibir este tipo de espaldarazos explícitos que apuntan en la dirección de la defensa de los campeones nacionales.
 

Nadie duda de que Soria esté alineado con los intereses de Telefónica, e incluso hay quien dirá que haga bien al estarlo por cuestiones puramente nacionalistas, chovinistas, o porque es la operadora que más empleo genera en España y que más inversión realiza en todos los apartados. Pero de ahí a ponerse un traje de animadora y ponerse los pompones va un paso, señor ministro.