Estamos en precampaña. De eso no cabe duda tras ver cómo se las gastan en las últimas horas los principales dirigentes de los partidos mayoritarios. En cada acto, en cada rueda de prensa, en cada intervención, los portavoces de PP y PSOE sacan sus baterías para bombardear sin piedad al adversario. “Al enemigo, ni agua”. Eso es lo que piensan ahora socialistas y populares.

Los primeros dan por acabada la legislatura y se niegan a llegar a algún tipo de acuerdo con el PP. Ésa es la orden que ha cursado el líder de la oposición, Pedro Sánchez, a sus huestes, según cuentan a SABEMOS fuentes de la dirección socialista. Los segundos lamen sus heridas por el fiasco de De Guindos en Bruselas, mientras acusan al PSOE de torpedear la nominación del ministro español.

El portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Antonio Hernando, se vio obligado a explicar, tras ser interrogado por los periodistas en la cámara baja, que su partido está dispuesto a abordar una reforma electoral en profundidad, incluyendo la llamada doble vuelta, pero siempre después de las próximas elecciones generales, porque, a su juicio, el PP juega con la legislación al presentar su oferta ahora, en el marco de su campaña de propaganda, publicidad y postureo.

Y es que los socialistas saben que el sistema a doble vuelta es un caramelo envenado que el PP les lanza, dado el interés en la cuestión que tiene Susana Díaz, presidenta de la Junta y principal adversaria de Pedro Sánchez en la guerra por hacerse con el liderazgo del PSOE. Durante el debate de investidura en Andalucía, Díaz abrió el debate sobre la doble vuelta, consciente del rechazo de Sánchez, meses atrás, cuando la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, lo propuso por primera vez.

En una rueda de prensa en la Cámara Baja, Hernando insistió en que los socialistas apuestan por una reforma electoral, pero no a tres meses de unas generales, algo que no es propio de una democracia seria. “Esto sólo pasa en España -sentenció-. Cada vez que el PP tiene problemas anuncia una reforma electoral”.

Por su parte, el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Rafael Hernando, explicó que el PP registrará la próxima semana la proposición de ley en la que propone la reforma, aunque garantizó en todo momento que no usará su mayoría absoluta para aprobarla en solitario.

El dirigente popular quiso dejar claro que lo que va a registrar el PP no es una propuesta para unas elecciones de aquí a tres meses, sino para dentro de cuatro años, y que la intención de su partido es ver qué posición tiene cada grupo. De hecho, la proposición de ley que presente el PP, en principio, no podrá debatirse en el Pleno del Congreso hasta el próximo mes de septiembre, con lo que a priori podría no acabar su tramitación antes de las elecciones generales, dado que incluye también su aprobación en el Senado. Eso sí, únicamente con el debate de totalidad -en el que se vota si se da o no trámite al texto-, el PP conseguiría el objetivo de que el resto de grupos, en especial el PSOE, se retrate.

La guerra arreciará con el debate de Presupuestos

Donde darán batalla los socialistas será en el debate presupuestario. Precisamente, el Gobierno informó ayer a los portavoces parlamentarios de que el calendario que maneja para aprobar el proyecto de ley de las cuentas del Estado para 2016 comenzará el 31 de julio, con el acuerdo del Consejo de Ministros, de manera que el presupuesto llegará al Congreso el 4 de agosto y el debate de la totalidad se celebrará los días 25 y 26 del próximo mes.

Tanto el PSOE como IU consideran una barbaridad la intención del PP de tramitar y aprobar los Presupuestos del año que viene, con nocturnidad y alevosía, justo antes de convocar elecciones generales. Según el portavoz de la Izquierda Plural, José Luis Centella, el PP sigue jugando con el Parlamento y con los españoles en un intento de utilizar el debate presupuestario como plataforma electoral y para dejar atado y bien atado al próximo Gobierno, informa la agencia Europa Press. “Vamos a denunciar este debate tramposo que lo único que intenta es aprovechar electoralmente los Presupuestos”, zanjó Centella.