En 1995 nació el MPEG-1 Audio Layer 3 , o lo que es lo mismo, el formato MP3. Fue entonces cuando el mundo de la música e Internet asistió a una nueva revolución que ha llegado hasta nuestros días.

Esta tecnología presentaba un nuevo formato de codificación de audio digital de alta calidad mediante la utilización de un algoritmo de compresión de datos muy eficiente. Dicho de otra forma, era la mejor opción para crear archivos de música con la calidad del CD pero que fuesen lo suficientemente pequeños como para ser almacenados en un ordenador y enviados a través de Internet.

Había que despedirse de los archivos pesados para dar paso al formato MP3 y su extensión .mp3, y eso fue lo que ocurrió un 14 de julio de 1995, hace ya 20 años.

A mediados de los 90 un ordenador difícilmente podía contar con disco duro de 500MB, lo que imposibilitaba que pudiesen almacenarse canciones y hacía impensable compartirlas vía Internet. Una canción de apenas 3 minutos ocupaba cerca de 32MB y con la velocidad de conexión que entonces existía podíamos tardar todo un día en transferir un álbum completo a través de la red. Esto es precisamente lo que permitió que el CD triunfase y que las infracciones de piratería que ahora tanto nos preocupan tuviesen que esperar un tiempo.

Tras años de investigación se logró eliminar más del 90% de los datos de un archivo de audio de CD estándar sin llegar a comprometer la calidad del sonido que percibe el oyente con la utilización de un reproductor normal.

Llegó el MP3. Las canciones pasaron de ocupar 32MB a solo 2.3MB, y esto sumado a las mejoras que Internet estaba experimentando, desembocó en la distribución de música online. Un gran avance que supuso un duro golpe para los CDs que vieron como a partir del año 2000 sus ventas disminuían.