Una cosa es el baloncesto y otra la NBA. Confundir ambos conceptos es ver lo primero, pero no entender lo segundo. El jugador del Real Madrid, Sergio Llull, ha tenido que tomar estos días una decisión vital en su carrera: Real Madrid o NBA. La decisión final deja en el aire el verdadero motivo.

“Hay niños que sueñan con jugar en la NBA, mi sueño era jugar en el Madrid”. Así de tajante se mostró el jugador balear cuando amplió su contrato con el Real Madrid hasta el 2021. ¿Ha cerrado con esto las puertas de la NBA? Dejó claro durante la rueda de prensa que no. “No lo creo”. Esas fueron sus palabras concretas.

Lo cierto es que Sergio Llull va cumplir 28 años en noviembre, tiene pareja y en el Real Madrid es uno de los ídolos locales. Este año ha ganado 4 títulos, ha sido MVP en la final de la Liga Endesa y Sergio Scariolo cuenta con él para el Eurobasket y seguramente los JJOO del próximo verano si España se clasifica.

Antes de cualquier especulación, ésta puede ser una de las principales claves: los JJOO. Sabe que juegue o no (como en su día Víctor Claver en Portland), el jugador nacido en Mahón tiene un hueco en la selección. Pero también entiende que su peso en el mismo pasa por ser importante el resto del año. ¿Sergio Llull sería importante en Houston?

En los Rockets, la franquicia que estaba interesada en Llull, difícilmente podría tener un lugar importante en el equipo. Contaría con minutos, puede, entraría en la rotación, a lo mejor… pero todas esas incertidumbre, y la capciosa historia de la NBA con los jugadores europeos exteriores, quizá hayan sido los verdaderos motivos para dejar a Llull tranquilo en la capital española.

Unos ejemplos poco alentadores

Rigaudeau, Spanoulis, Djordjevic, sus compañeros Sergio Rodríguez y Rudy Fernández, Zoran Planinic, Igor Rakocevic, Roko Ukic… La nómina de jugadores exteriores (pequeños) que dieron el salto a la NBA y tuvieron que dejarlo es bastante grande. En diferentes edades, posiciones y roles, se trata de un elenco de magníficos jugadores que, bien antes o después, triunfaron en Europa pero no en la NBA.

¿No se va Sergio Llull a la NBA por miedo? Sería imposible de saber. Igual que toda la especulación que ha habido en torno al dinero y su ficha, es algo que tan solo el jugador en la reunión íntima con su almohada podrá saber.

Las únicas certezas que existen son los ejemplos antes mencionados. Bien es cierto que podría agarrase a otros casos como los de Tony Parker o José Manuel Calderón, pero curiosamente en ambas situaciones la edad de llegada a la NBA parece un aspecto importante. ¿Esto descartaría de la anterior lista al canario Sergio Rodríguez? No. Y por un motivo. Quienes ven a Llull en la NBA (y con un papel importante) lo sustentan en su forma de jugar. Velocidad, agresividad, un físico perfecto… Pues bien, con otras actitudes, el “Chacho” también presentaba una forma de juego y visión apta para la NBA, era el “chocolate blanco tinerfeño”. Pero su paso por la mejor liga del mundo se traduce en 13 minutos por partido.

Otro caso de “no triunfo”, pese a los minutos, fue el de su otro compañero de equipo, Rudy Fernández. Aquí el motivo era el rol. Sentenciado a ser un “tirador racheado”, lógicamente Rudy tenía más aptitudes para afrontar el liderazgo de un equipo, como ha demostrado en el Real Madrid.

Por lo tanto, los factores se van sumando y ganan sentido. Tener minutos no significa triunfar, ni que un jugador se sienta realizado. Lejos de la posición de base, pero relacionado con este aspecto, Juan Carlos Navarro (25 minutos por partido) también es un ejemplo por edad y relevancia en Europa. Su paso por la NBA duró un año. Falta de adaptación suya y de la familia, escaso feeling con el equipo y la ciudad… más factores que seguramente habrá sopesado Sergio Llull a la hora de tomar la decisión.

Titanes de Europa

Pero sin duda los casos más curiosos sobre fracasos sin paleativos (siendo estrellas mundiales) los representan Sarunas Jasikevicius, que en dos años jugó en dos franquicias (Indiana y Golden State) y que pese a que contaba con minutos, volvió a Europa; y Vassilis Spanoulis, el gran capo griego del baloncesto europeo, que después de una temporada (precisamente en Houston) volvió al viejo continente porque su valor era menos que el de un cero a la izquierda. Sin embargo, en Europa oír su nombre sigue dando miedo.

Aunque la nómina es muy extensa: Zoran Planinic, Roko Ukic, o verdaderos genios del baloncesto europeo como Antoine Rigaudeau o Sasa Djordjevic que simplemente fracasaron en la NBA.

¿Miedo o madridismo?

Una vez visto el contexto, parece que la decisión de Sergio Llull es la más acertada. ¿Podría triunfar? Sí. Tiene la capacidad física para hacerlo, pero detrás de su decisión hay un poso conservador muy grande. Ninguno de los ejemplos citados tendría problemas para haber “triunfado” en la NBA, pero ninguno lo hizo. Se trata de una confluencia de: intereses, dinero y roles a desarrollar. Quizá José Manuel Calderón se sienta muy pleno por su carrera en la NBA, y no es para menos, pero hace mucho tiempo que se le olvidó lo que es competir por algo, y quizá eso es lo que no quiere perder Sergio Llull.

Renunciar a un posible puñado de dólares por seguir sintiendo la fiebre de la competición. Tener todos los minutos necesarios y más, y que sean minutos de calidad. ¿Miedo o madridismo? Lo importante es que Llull se queda en España y todos le podremos seguir disfrutando.