Con el sugerente subtítulo de Cómo inventar el futuro, el libro de Peter Thiel, De cero a uno, pretende enfocar de manera directa y sin complejos cómo se produce el avance social a través de las empresas.

Un emprendedor como Thiel, que fue cofundador de PayPal, hablando de emprendedores y startups. El libro De cero a uno podría encasillarse fácilmente en ese género casi de autoayuda que explica la maravillosa aventura de emprender y crear una empresa de éxito. Consejos prácticos, maravillosas lecciones de por qué hacer unas cosas y no otras. Y claro, lógicamente, un autor de éxito en los negocios como Peter Thiel que hace creer que todo el fácil y sencillo.

Pues bien, ni Thiel dice en ningún momento que montar un negocio que triunfe sea sencillo, ni De cero a uno trata sobre el maravilloso mundo emprendedor y sus bondades. De hecho, trata el mundo empresarial desde una perspectiva madura, exigente y sin alardes para la cursilería. Bien es cierto que la película de este libro está rodada en Silicon Valey y sus alrededores, por lo que siempre hay un halo de magia y misticismo que hace, por ejemplo, que un despido sea bañado en rosa como si no fuera lo que es: un despido.

El libro arranca con una declaración de intenciones sobre lo que significa el progreso en un eje de coordenadas. Hay dos manera de avanzar: de 1 a n, en un avance horizontal, donde el progreso es fácil de adivinar porque ya conocemos su aspecto; o de 1 a 0, en un avance vertical, donde dicho progreso es más difícil de imaginar porque implica hacer algo que nadie ha hecho antes.

El autor pone sendos ejemplos para clarificar el asunto. Progreso de 1 a n: “Si coges una máquina de escribir y construyes cien, eso es un progreso horizontal. Si coges una máquina de escribir y construyes un procesador de textos, has hecho un progreso vertical, de 1 a 0”.

Globalización vs. Tecnología

Para Peter Thiel lo que sucede en China e India es pura globalización, pero no progreso. Les encasilla dentro del eje en ese crecimiento horizontal. De hecho, cree que el aumento de consumo en estos dos países y la imitación de modelos de vida Occidental dados en los países desarrollados, no supone un avance, sino un proceso de globalización mediante el cual se copian fórmulas ya existentes de progreso. Por lo tanto, sugiere que la globalización, pese a esa aparente sensación de progreso no es más que una copia de la ya existente.

Sin embargo, el autor sí concede a la tecnología ese valor transformador tanto a nivel social como empresarial. Y, es más, ese valor lo traslada al ecosistema startup como eje vertebrador del verdadero avance.

Monopolios buenos

Otro de los temas que el libro vertebra como fundamental tiene que ver con los monopolios. En este caso el autor hace una defensa bastante objetiva de los mismos. Cree que si la tendencia de los monopolios fuera detener el progreso, claro que se manifestaría en contra. Sin embargo, asegura que a lo largo de la historia el progreso social ha llegado gracias a empresas monopolísticas que han ido remplazando a las anteriores, y en esa secuencia de monolopio perfecto se suceden para evolucionar.

En esa defensa que hace de este tipo de gestión empresarial, Thiel alude a una cita del libro Ana Karénina para explicarlo. “Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera”. Con esta cita explica el autor que en los negocios ocurre lo contrario. Todas las compañías felices son distintas: cada una gana un monopolio resolviendo un problema único. Por el contrario, todas las compañías fracasadas son iguales: fracasaron por no poder escapar de la competencia.

De competencia

Peter Thiel redunda a lo largo del libro en lo malo que trae la falta de monopolios. Por ejemplo, se centra en la competencia imitativa que llevan a cabo muchas empresas. Cree que esto es una mala práctica que conduce al fracaso. Por el contrario, para escapar de esa tendencia que consiste en copiar lo que hacen los demás, o ser siempre reactivo, Thiel incluso sugiere que las personas con problemas de relaciones sociales serán mejores empresarios porque siempre han estado acostumbradas a tener que hacer las cosas de manera diferente.

Con todo esto, insiste en la idea de evitar la competencia. No obstante, también invita a una reflexión sobre los monopolios. Tiene que ver con el hecho de que tampoco vale anclarse en los monopolios de sectores cuyo dinamismo no es eficiente para el mercado. Esto en realidad solo dura lo que el mercado funciona, pero no se puede crecer de manera exponencial en el tiempo.

Por estos motivos, De cero a uno se convierte en un libro apto para todos los públicos y, lo que es más importante, para todos los gustos. No se trata de otro libro de startups y emprendedores. La notable capacidad intelectual que tiene Peter Thiel afloro en cada página, Se trata de un pequeño tratado de cómo enfocar cualquier empresa, ya sea para crear un imperio como Facebook o un restaurante de comida peruana.