Ya en la Expo de Sevilla de 1992 se pudo ver qué era eso de la realidad virtual, pero es ahora cuando el verdadero potencial de esta tecnología, que no es tan nueva como pueda parecer, comienza a explotarse.

Roberto Romero lleva un par de años trabajando con la realidad virtual (VR), y hace apenas unos meses se embarcó junto a su compañero Nicolás Alcalá, al que muchos conocerán por haber dirigido El Cosmonauta, en el nacimiento de Future Lighthouse, una empresa que tiene marcado un gran objetivo: convertirse en la próxima HBO.

“La primera experiencia que tuve con la realidad virtual fue muy muy mala” empezaba diciéndonos Roberto Romero, quien vio el verdadero potencial de esta tecnología en 2013 al probar el primer prototipo de desarrollo de Oculus. “Entonces me di cuenta de que habían logrado crear la tecnología necesaria para que esto funcione. Pensé que ahora podía ser el momento”.

Fue así como decidió apostar por una realidad virtual que cada vez cuenta con más interesados, con sectores que ven en ella una gran oportunidad. No debemos olvidar que no son solo los videojuegos los que van a utilizar la tecnología VR para hacer las delicias de los más jugones, pues también “otros mercados como el del ocio, la educación o la salud son campos en los que las posibilidades son ilimitadas”.

Sin embargo esto no parece que vaya a pasar de forma inmediata. Es cierto que en el mercado del entretenimiento existen grandes avances, pero como nos dice Roberto, es necesario “un periodo de tiempo entre 3 y 5 años para que todas estas industrias tengan una patita dentro de lo que es el mercado de la realidad virtual en cuanto a contenidos”.

“Llamo a la realidad virtual disruptor de industrias porque tiene el potencial de cambiarlo todo, no solamente en el mercado de los videojuegos, sino en otros mercados como el del ocio, la educación o la salud”, opina el fundador de Future Lighthouse, que ve esencial esa experiencia tan única de sentirse protagonista dentro de la realidad virtual.

“Es muy difícil que la gente pueda aguantar 120 minutos” viendo una película de realidad virtual

Parándonos en el cine, en lo que podría suponer la llegada de la realidad virtual al séptimo arte, cabe apuntar que eso de las películas de dos horas no son el objetivo. Para empezar debemos tener en cuenta que “estamos hablando de una nueva pantalla que tiene una nueva forma de consumir contenidos y cuyos contenidos además se cuentan de una forma distinta”, y es por eso que “es muy difícil que la gente que no tiene costumbre pueda aguantar 120 minutos”.

Roberto Romero nos explica que ellos cuentan más “con que el futuro del contenido y el presente del contenido para la realidad virtual es contenido serial o por capítulos”. Como ejemplo, que cuando “te montes en el tren de camino al trabajo comiences donde lo dejaste y cuando llegues lo vuelvas a dejar pausado, y que ese contenido siga cuando lo vuelvas a retomar”.

Y es que en el cine que todos conocemos el usuario es un espectador, mientras que con la realidad virtual te conviertes en protagonista, como cuenta Roberto. “La gente ve cine por que le encanta sentir que podría ser el protagonista de la película. Qué niño o adulto no ha querido alguna vez al ver Los Vengadores ser Iron Man. Ahora con la realidad virtual tú puedes ser Iron Man”.

Realizar una película con realidad virtual supone un coste extra de entre el 10% y el 20%

Si hablamos del coste que supone realizar una película con realidad virtual, en Future Lighthouse nos dicen que “es como una producción normal a la que hay que añadir en torno a un 10 o un 20% de coste extra por la tecnología”.

El mundo de la publicidad también se ha fijado en la realidad virtual, y ahora muchas marcas la utilizan para impactar sobre el público. “Estamos jugando mucho con la primera experiencia de las personas”, y eso es lo que buscan las marcas, crear una experiencia con la que sorprender a esos que por primera vez se acercan a la realidad virtual. “Ahora el público es mucho más susceptible de ser sorprendido que dentro de 3 años cuando todo el mundo tenga un casco en casa”, matiza Roberto.

“Durante 2016 vamos a tener un mercado de videojuegos muy grande que va a ser el punto de entrada de esta tecnología”, con las Oculus y las Gear VR de Samsung que llegarán a las casas. Entonces, no solo los niños jugarán, sino que sus padres también utilizarán esa tecnología, según nos comenta. Podríamos decir que los videojuegos serán los que introduzcan las gafas y cascos de realidad virtual en nuestras casas, para que después poco a poco vayamos descubriendo todo un mundo de posibilidades.

En el periodismo también tiene cabida la realidad virtual. Nos comenta Roberto que la VR nos permitiría transportar a los lectores al centro de un conflicto de forma que la información sea mucho más impactante.

Lo que también hay que tener en cuenta es que en la realidad virtual no todo son imágenes, pues “el 51% de lo más importante de la realidad virtual es el sonido”, ya que es la principal herramienta que tiene esta tecnología para dirigir la narrativa de su contenido, “para decirle a la gente, oye detrás de ti está sucediendo algo”.

¿Qué es Future Lighthouse?

“Future Lighthouse es un estudio de creación de contenidos de ficción para realidad virtual”, que lo que busca es “ser uno de los mejores estudios a nivel mundial en creación de contenidos”. Y en su plan de negocios, como bien nos cuenta Roberto, se definen como “el HBO de la realidad virtual”.

Ha sido hace poco cuando se ha establecido en Londres como compañía, pero ya en 2014 a Roberto Romero le llegó un gran pedido para la creación de una “aplicación para una marca en el marco de FITUR”, desde entonces otras empresas como RedBull o Pepe Jeans también se han convertido en clientes.

“Ahora mismo estamos produciendo nuestro primer gran contenido propio, lo que va a ser nuestra carta de presentación” adelanta Roberto, quien nos dice que será en septiembre u octubre cuando podamos ver de qué se trata.

Future Lighthouse abrió una ronda de capital semilla, en la que ya han entrado varios inversores, que como nos cuenta Roberto “aportan una participación relativamente pequeña que nos está ayudando a empezar”. Tienen previsto para “principios de año abrir una ronda serie A, para conseguir una financiación más grande y lograr un objetivo mucho más ambicioso”.

“A los inversores que tenemos no les hemos engañado. Les hemos dicho que esto es una inversión para 3 o 5 años mínimo, que ahora vamos a estar trabajando para posicionar la marca que es lo realmente importante porque no existe un mercado de consumo”, dice Roberto Romero, explicándonos que es el momento de crear “contenido de mucha calidad, con historias que impacten y que gusten a la gente. Ya tendremos tiempo a partir de primeros del año que viene de explorar modelos de distribución y ver como monetizar bien”.

Con el proyecto que están desarrollando en Future Lighthouse podremos desplazarnos al centro de Chernóbil y vivir la angustia que sintieron los salvadores de Europa

Con la primera financiación están construyendo las primeras experiencias, entre las que nos encontramos con la narración de una experiencia real que tiene en Chernóbil su escenario. “Uno de los tanques que ha explotado ha bloqueado la salida del agua y esto puede provocar la creación de una nube tóxica que afecte a media Europa. En ese momento tres personas se prestan voluntarias para morir, porque saben que si abren la válvula que está bajo el agua radiactiva no van a poder volver pero van a ser los héroes de Europa”, así comienza esa experiencia que ahora se encuentra en proceso de preproducción y que una vez esté terminada podrá verse en cualquier plataforma (en Oculus, Gear VR, en cualquier smartphone con unas cardboards).

Y antes de terminar, no podíamos olvidarnos de Nicolás Alcalá, el otro fundador de Future Lighthouse, que “se encuentra en San Francisco disfrutando de la beca”, de la Singularity University que le ha sido concedida. Algo que Roberto señala como positivo para su empresa: “que estemos en medio del valle, conociendo a los ingenieros que han creado estos cacharros (gafas de realidad virtual), a la gente que va a cambiar el planeta en los próximos 20 años, eso es una aceleración brutal”.