Los Philadelphia 76ers llevan tres años eligiendo en las primeras posiciones del draft de la NBA, algo que han aprovechado para juntar a tres de los mejores jóvenes jugadores interiores. ¿Será capaz el coach Brett Brown de sacar provecho de sus torres trillizas o acabarán vendiendo a alguna de sus perlas?

27 de junio de 2013: Los New Orleans Pelicans seleccionan en la sexta posición del draft de la NBA al pívot Nerlens Noel, procedente de la universidad de Kentucky. Inmediatamente sería traspasado a los Philadelphia Sixers. Aunque se perdió su primera temporada por una grave lesión de rodilla, su vuelta a la competición en la temporada 2014-2015 no ha podido causar mejores sensaciones.

Noel, un 2011 espigado, ágil y coordinado, ha finalizado su temporada de rookie con unos más que decentes 9,9 puntos por partido, 8,1 rebotes y 1,9 tapones por partido. Es un jugador aún jovencísimo (acaba de cumplir 21 años) con mucho por mejorar, pero cuya energía en pista recuerda algo, salvando las distancias, a la del extraordinario Anthony Davis.

En aquel draft, el ahora pívot de los Sixers descendía hasta la sexta posición (a pesar de que se hablaba de él como un probable número 1) ante las dudas surgidas por su lesión, que le habían hecho perderse los últimos meses en la NCAA. Pero la recuperación de más de un año fue bien, y el ex de Kentucky volvió con fuerza. Aunque parece difícil que pueda llegar a acercarse al nivel súperestelar de un Anthony Davis, Noel ya ha mostrado el potencial como para llegar un 4-5 con al menos una sólida carrera en la NBA (ver vídeo inferior).

26 de junio de 2014: En uno de esos draft sobre los que existían serias dudas acerca de a quién elegir al número uno (ante la duda de que podamos estar ante una o varias leyendas futuras), el camerunés Joel Embiid caía hasta la tercera posición. Algo realmente sorprendente, toda vez que unos meses antes casi todos los analistas le daban como un 1 seguro, o como muy bajo un número 2 (por debajo de Andrew Wiggins). Pero Embiid, al igual que antes Noel, se había lesionado de gravedad, y las franquicias presentaban serias dudas sobre su recuperabilidad.

Finalmente fue Philadelphia la que corrió con el riesgo. Aunque un riesgo que quizás merecía la pena correr. Embiid era quizás el mejor proyecto de pívot llegado a la NBA desde el malogrado Greg Oden: Un 2,13 de brazos larguísimos, fuerza y talento de la que no han sido pocos los que han visto una versión moderna de un Hakeem Olajuwon o un Pat Ewing. Ya, ya lo sé, palabras mayores. Pero es que miren este vídeo. El potencial de este jugador, si las lesiones le respetan, es altísimo.

Embiid aún no ha podido debutar en la NBA (al igual que Noel tampoco lo hizo en su primera temporada), y no está claro cuándo lo podrá hacer y en qué condiciones. Precisamente de cómo sea su recuperación dependerá que estemos hablando de un pívot del montón, un buen pívot o una leyenda de la NBA. Mientras, su franquicia no se ha quedado precisamente quieta.

25 de junio de 2015: Los Sixers seleccionan en la segunda posición del draft a Jahlil Okafor, pívot 208 centímetros procedente de Duke y uno de los jugadores dotados de un mejor juego de piés de la moderna NBA. Philadelphia, que volvía a contar con una de las primeras elecciones del sorteo, volvía a apostar por un hombre grande, por center. No me extraña.

De un corte completamente distinto a lo que pueden ser tanto Noel como Embiid, Jahlil Okafor es uno de esos jugadores especiales, un bailarín con el balón en su poder. Un competidor y un ganador, así como uno de esos jugadores que en su salto a la profesionalidad o alcanzan el nivel de superestrellas o se estrellan en la irrelevancia. Clase, fuerza, coordinación, un magnífico juego de pies y una cierta carencia de un físico diferencial convierten a Okafor en un excelente pívot cuyo verdadero impacto en la NBA es toda una incógnita. Talento no le falta, y en su debut en las ligas de verano ya ha maravillado.

Noel, Embiid y Okafor. Sin haber debutado en la liga más de la mitad de ellos, Philadelphia cuenta ya con uno de los mejores juegos interiores de la historia reciente. Al menos es uno de los tríos de pívots y ala-pívots con más potencial que se hayan podido juntar nunca. Y hay que contar también a Dario Saric, la joya croata, que también fue drafteado por los Sixers.

¿Demasiado talento y gallos para un mismo gallinero? Es lo que piensan algunos medios y analistas en Estados Unidos. No digo que no; hay escasos precedentes de un equipo con tres grandes talentos interiores de una misma generación y en un mismo equipo. Se oyen voces que dicen que podría intentar venderse a Embiid para obtener un buen jugador en alguna otra posición que ande más coja. Es legítimo, por supuesto. Pero creo que sería un error histórico de una franquicia que en el pasado supo encontrar buen acomodo a sus jugadores interiores (Chamberlain, Malone, Barkley…) no tratar de encontrar acomodo a sus tres jóvenes estrellas.

Noel, Embiid, Okafor, Saric. Un juego interior como ése, al máximo de su potencial, no tendría rival en la liga. Es cierto que ahora los derroteros del basket moderno van más por el tiro de triples y la polivalencia exterior, pero… ¿quién podría parar a un equipo con tres de los mejores pívots de la NBA? ¿NO merece la pena intentarlo?

FOTO: BRENT BURFORD PHOTOGRAPHY en FLICKR