El centro de creación Matadero de Madrid acoge la cuarta edición del festival Frinje, que destaca las propuestas más alternativas de las artes escénicas y pone bajo el foco a jóvenes actores y autores. Además, incluye actuaciones musicales para amenizar las tórridas noches de julio.

El hermano gemelo del festival Fringe de Edimburgo, que ahora se llama Frinje -con jota, a diferencia de años anteriores-, nació con la idea de replicar ese espíritu “ecléctico y radical” del evento escocés, explica José Manuel Mora, uno de los coordinadores artísticos del Frinje.

La cuarta edición de Frinje quiere presentar nuevas propuestas que nutran y tensen la convención escénica

Ahora, en su cuarta entrega anual, sigue empeñado en presentar “nuevas propuestas que nutran y tensen la convención escénica”, afirma José Manuel.

Entre la programación, que se va a prolongar hasta el 25 de julio, destacan los montajes diseñados con un proceso creativo horizontal, fruto de la reflexión común y el diálogo de los integrantes de las compañías para representar obras atrevidas, pero también hay un apartado más pegado a los problemas que nos rodean: en el ciclo La actualidad a escena se pueden ver escenas que abordan desde el escándalo de Dominique Strauss-Kahn hasta la decadencia de la clase media tras la crisis.

“La programación del festival es un buen termómetro para tomarle el pulso al nivel creativo que hay en Madrid, fuera del tejido institucional. Sirve para hacerte una idea de la ebullición que está viviendo la ciudad en este momento”, subraya el coordinador artístico.

“Están saliendo nuevos autores y estamos descubriendo nuevas voces -indica José Manuel-. Es una manera de nutrir al teatro con nueva savia”, cuenta un responsable del festival

Frinje no es sólo un espacio de exhibición, según José Manuel, quien cree que los festivales “están llamados a su caducidad” si sólo incluyen muestras contrastadas y espectáculos consolidados.

Para desmarcarse de esa idea, esta cita se plantea como un lugar de creación, en el que muchos jóvenes artistas tienen una primera oportunidad para mostrarse al mundo. De hecho, el festival incluye talleres, laboratorios y seminarios sobre creación artística.

“Están saliendo nuevos autores y estamos descubriendo nuevas voces -indica José Manuel-. Es una manera de nutrir al teatro con nueva savia. Si no, estaríamos haciendo fósiles. Por eso es importante este festival”.

El mercado en España

Aunque la muestra sea de propuestas alternativas para las artes escénicas, sostiene este responsable, las obras no están tan alejadas del público. Tanto es así que muchas representaciones del Frinje 2015 ya se ha colgado el cartel de ‘completo’.

“Desde mi experiencia personal, me consta que en algunos teatros con una programación más ortodoxa o complaciente con el público se vienen rompiendo las barreras con el teatro alternativo. Muchas salas comúnmente conocidas como comerciales comienzan a beber de propuestas alternativas”, añade José Manuel.

Se trata de un proceso natural, en su opinión, para renovar la oferta y seguir atrayendo al público. El teatro más convencional, dice, se ha dado cuenta de que tiene que “asumir nuevas voces”, como parte de un proceso orgánico; es “ley de vida”, dice: “las cosas se van agotando y se van descubriendo nuevos caminos”.

En esta dinámica es donde pretende encajar Frinje, un festival que quiere proponer ideas frescas y presentar nuevos artistas al público.