El presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, lanzó ayer su ofensiva para ganar las próximas elecciones generales. Por la mañana, en la reunión del Consejo de Ministros, tiró de chequera –no la suya, sino la de las arcas del Estado- para prometer más empleo y menos impuestos. Por la tarde, en la conferencia política del PP, intentó que su partido lanzase un mensaje renovado.

La renovación de los populares pasa por plantear la limitación de mandatos a ocho años, la no acumulación de cargos, la prima de gobernabilidad al partido más votado –como hacen los griegos- y la participación directa de la militancia en la elección del presidente y los barones regionales y provinciales del PP.

El asunto de las primarias fue una de los asuntos estrella durante la primera jornada de la conferencia política de los populares. El fuego lo abrió la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, que aprovechó su discurso en el arranque del cónclave para proponer mayor protagonismo de los militantes y afiliados, de manera que sean estos los que elijan de forma directa a los principales cargos del PP. La iniciativa de Cospedal parecía ser similar a la que desde hace años plantea la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, que apuesta por la fórmula “un afiliado, un voto”.

Como la cuestión no había quedado clara, pues no se sabía si los populares se decantaban o no por las primarias, Cospedal pidió la palabra por sorpresa en uno de los foros de debate –en el que participaba la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría- para explicar que la dirección del PP no cree en el modelo de los partidos de izquierda para la elección de cargos. El suyo propio “es ya el más democrático” de todo el arco político, según dijo. La iniciativa de la secretaría general consiste en reformar el sistema actual de los populares para promover una participación más directa de los afiliados.

Los elogios de Cospedal a Soraya

Matando dos pájaros de un tiro, la número dos de Génova aprovechó su intervención en ese foro para elogiar a su gran rival en la carrera sucesoria, dando así cumplimiento a la orden de Rajoy de que cesen de inmediato las hostilidades en la guerra que las facciones de Soraya y Cospedal mantienen desde hace siete años. La secretaria general se encargó de dejar claro a todos los presentes que aplaudía el discurso pronunciado minutos antes por la vicepresidenta sobre la vigencia de la Constitución, al tiempo que valoraba la sensatez en los planteamientos de Soraya.

La intervención del presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, era una de las más esperadas, pues era el encargado de lanzar propuestas sobre nuevas fórmulas de participación interna. Moreno propuso que los militantes del partido no puedan acumular más de un cargo institucional ni más de un puesto orgánico, al tiempo que planteó que los congresos de la organización sean asamblearios, con más participación de la militancia.

Además, el líder de los populare andaluces sugirió la limitación a ocho años de los mandatos de todos los cargos electos, así como los de los miembros del Gobierno de la Nación, los Ejecutivos autonómicos y los equipos municipales de los ayuntamientos mayores de 20.000 habitantes.

Por su parte, el secretario general del grupo popular en el Congreso, José Antonio Bermúdez de Castro, propuso una reforma del sistema electoral en la que se instaure una prima de gobernabilidad para el partido más votado tanto en los comicios generales, como autonómicos y locales. Esa prima daría automáticamente un número determinado de representantes cuando un partido alcance un porcentaje destacado de voto y tenga una notable distancia respecto a la segunda fuerza más votada. Con una bolsa de restos de votos en las provincias se podrían decidir, según dijo, entre 10 o 15 escaños en el Congreso.

La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, planteó que el Senado se convierta en una cámara de primera lectura para los estatutos de autonomía, las leyes de financiación autonómica y acoja también los grandes debates que supongan tensiones territoriales.

Ataque de Rajoy y Cospedal al PSOE y Podemos

El PP dio ayer el pistoletazo de salida a su conferencia política, la única gran apuesta de debate ideológico que ese partido va a celebrar antes de las elecciones generales. Pese a la importancia del cónclave -en aras a recuperar la confianza de los votantes descontentos-, las primeros discursos denotaron una considerable falta de ideas, pues tanto la intervención del presidente del partido, Mariano Rajoy, como la de su número dos en Génova. María Dolores de Cospedal, redujeron sus mensajes a atacar al PSOE y a Podemos.

No estaba previsto que Rajoy interviniese en la primera jornada. Pero lo hizo por sorpresa tras la emisión de un video protagonizado por Lillian Tintori, en el que la esposa del disidente venezolano Leopoldo López pronuncia un alegato en defensa de la libertad de los presos políticos en Venezuela y contra el régimen de Nicolás Maduro.

Tras la proyección, ha aparecido en el escenario el jefe del Ejecutivo para decir que espera que las palabras de Tintori las hayan escuchado “esos en los que estáis pensando”. “Esos que les dieron los votos para apropiarse de muchas alcaldías en España donde ganó el PP. Que sepan que aquí estamos para defender la libertad y la democracia”, dijo el presidente del Gobierno.

Por su parte, la secretaria general del PP afirmó que las libertades no son irreversibles en España y que ahora se encuentran bajo a la amenaza de la demagogia y el populismo. Al mismo tiempo, cargó contra el PSOE por ser aliado, según dijo, de quienes ponen en riesgo el sistema.

Cospedal basó gran parte de su discurso en una apelación al voto del miedo. En su opinión, en los próximos comicios generales no se va a elegir sólo entre un partido u otro, sino lo que está en liza es un modelo de sociedad. “Por eso tenemos bien claro en el PP que no vamos a ceder como ceden otros al radicalismo, ese radicalismo que tratan de imponer otros. Queremos una sociedad libre de rencores, de rabia, de resentimiento, de esa división que quieren crear”, concluyó la números dos de la dirección popular.