El Boletín Oficial del Estado (BOE) publica hoy la Ley de Auditoría después de su ratificación por el Senado, una norma que obliga a muchas de las compañías más grandes de España a cambiar a los “vigilantes” de sus cuentas. Algunos, como el Banco Santander, ya se han adelantado en la aplicación de la ley para respetar la rotación obligatoria de auditor cada 10 años.

La entidad de Ana Patricia Botín ha anunciado recientemente que deja de confiar en Deloitte para esta tarea, después de 13 años, y le pasa el trabajo a PwC. Otras grandes del Ibex todavía permanecen con sus auditoras de toda la vida.

Banco Popular y Banco Sabadell, que llevan siendo auditados por PwC desde hace 33 y 32 años, respectivamente

Los casos más llamativos son los de Banco Popular y Banco Sabadell, que llevan siendo auditados por PwC desde hace 33 y 32 años, respectivamente.

Hay otras compañías que han hecho los deberes recientemente, como Gamesa, que lleva 1 año con E&Y, y Mapfre, que se ha cambiado a KPMG después de 25 años con E&Y.

La rotación obligatoria supone un terremoto para el grupo denominado “big 4”, las cuatro principales firmas de auditoría -Deloitte, E&Y, KPMG y PwC-, que se reparten las cuentas de las empresas del Ibex 35.

Se trata de una ley que ha ha estado acompañada en todo momento por las críticas del sector. El PP tampoco ha contado con el apoyo de otras fuerzas políticas y ha aprobado la norma con su rodillo parlamentario, sin admitir ninguna de las 137 enmiendas presentadas por la oposición y sólo con las correcciones que introdujo el propio Grupo Parlamentario Popular en su tramitación en el Congreso de los Diputados.

La ley está diseñada con la intención de garantizar la independencia de las auditoras de las compañías a las que escrutan

La ley está diseñada con la intención de garantizar la independencia de las auditoras de las compañías a las que escrutan, como indicó el ministro de Economía, Luis de Guindos. El texto incluye otras limitaciones, además de la rotación obligatoria, como la prohibición de contratar a una auditora para realizar otros servicios adicionales, como contabilidad y asesoría legal.

Pero lo que más escuece entre las “big 4” es el cambio obligatorio de supervisor de cuentas cada 10 años, una medida que comenzará a tener efecto dentro de muy poco.

La aplicación de la rotación va a ser asimétrica, de forma que las consultoras que lleven auditando 20 años o más a una compañía tendrían hasta 2020 para dejar de hacerlo, mientras que las que lo llevaran haciendo entre 10 y 20 años podrían quedarse hasta 2023. Las que llevaran menos de 10 años tendrían que cambiar en 2016. Esto va a generar mucho movimiento en el mercado:

Deloitte

Esta compañía se va a ver seriamente perjudicada. Por el momento, Banco Santander ha dejado de estar en su cartera de clientes, rumbo a PwC, pero hay otras 7 empresas del Ibex 35 que llevan más de 10 años en el camino con Deloitte. Son ACS (13 años), Caixabank (13), FCC (13), OHL (13), Repsol, BBVA (12) y Enagás (11).

De acuerdo con la norma, estos gigantes del selectivo español tendrían que cambiar de auditor antes del año 2023.

Una curiosidad: los datos de antigüedad de la relación de las empresas con Deloitte son todavía más grandes si se tiene en cuenta que esta auditora reemplazó a la desaparecida marca Arthur Andersen en 2002.

E&Y

Se trata del auditor que menos se va a ver afectado, ya que tan sólo Sacyr y Telefónica han sobrepasado el umbral de los 10 años. Podrá mantener a las otras 6 del Ibex a las que presta servicios.

KPMG

Hay cuatro compañías que van a volar de KPMG. Tres de ellas, antes de 2020, ya que llevan más de 20 años con esta firma: Grifols (24 años), Dia (23) e Indra (23). Acerinox (11 años de antigüedad) se tendrá que ir antes de 2023. Sólo se quedaría con Red Eléctrica, con 2 años de trayectoria, y Mapfre, que acaba de cambiar.

PwC

Idéntico caso que en el anterior ejemplo: 4 se van y 2 se quedan. Las 4 que ya no serán auditadas por PwC tienen un recorrido que supera los 20 años, así que la auditora tendrá que dejar de supervisar sus cuentas antes de 2020. Se quedará con Aena y Banco Santander, que acaba de llegar.

 

Foto: Flickr – Line Ørstavik