El gigante tecnológico crea Ridewith, una aplicación que utiliza el sistema de mapas Waze para poner en contacto a conductores para que compartan trayecto desde casa al trabajo.

A Uber se le multiplican los problemas a cuenta de su negocio de taxis alternativos. Con pleitos por medio mundo por ofrecer un servicio presuntamente ilegal, con dos de sus directivos detenidos en Francia, con movilizaciones del sector del taxi en varios países y viéndose obligada incluso a cesar la actividad de UberPop (su app de transporte de viajeros) en algunos países, a Uber le salen nuevos competidores.

Y esos nuevos rivales parece que quieren cuidarse mucho de cometer sus errores, y se quieren volcar en la economía colaborativa de verdad, la de compartir coche, y no la de ofrecer un servicio de taxi que parezca otra cosa. Y donde hay una oportunidad de negocio parece que allí está Google.

Google tiene ya en fase de pruebas (de momento sólo en Israel) una nueva aplicación, RideWith, que facilitará a los usuarios compartir coche en los trayectos entre su casa y el trabajo. El nuevo servicio se está desarrollando a través de la tecnología de Waze, una plataforma de mapas online y red social que Google compró hace ahora dos años.

 

 

RideWith, de momento sólo disponible en Tel Aviv, utiliza el sistema de navegación de Waze para identificar a usuarios que cada día hacen trayectos similares en su vehículo para trasladarse de su hogar a su puesto de trabajo y ponerlos en contacto. La aplicación hace un cálculo del coste del trayecto, y el pasajero paga una parte de los gastos al conductor y Waze, claro, también cobra una comisión por la gestión.

El modelo de negocio se parece más al de Blablacar (compartir gastos en un viaje conjunto) que al de Uber (un servicio de taxi con vehículos de particulares). Google busca así ahorrarse los problemas con que se está encontrando Uber para desarrollar su negocio en algunos países. De hecho, Google ha restringido el servicio, menos de momento, a traslados únicamente entre la casa y el trabajo, y ha establecido un máximo de dos trayectos por día a cada usuario (con lo que evita que haya conductores que monten su propio servicio de taxis).