El ambiente de nerviosismo que se respiraba en el PP tras el batacazo en las elecciones del 24-M se ha tornado en estado de alarma cuando han comenzado a llegar, en los últimos días, las encuestas con estimación de voto encargadas por la dirección del partido. Cuentan a SABEMOS fuentes de la calle Génova que esos sondeos internos dan a los populares en torno a 125 diputados, sesenta escaños menos de los que el PP tiene en la actualidad en el viejo palacio de la carrera de San Jerónimo.

Según reconocen las mismas fuentes, los datos de las encuestas internas han caído en la sede del PP como un mazazo. Tan es así que el presidente del Gobierno y del partido, Mariano Rajoy, se apresuró a anunciar -el pasado jueves en el almuerzo con el que se conmemoraba el aniversario del diario económico Expansión- la bajada en el IRPF con fecha 1 de julio, pese a que su entrada en vigor estaba prevista para comienzos del año próximo.

Pese a todo, en la sede de la calle Génova no reina el pesimismo. Al contrario, los dirigentes populares se ven con posibilidades de remontar en estimación de voto durante los próximos meses. El objetivo es aproximarse a los 160 escaños y ese reto llegará, según dicen, en cuanto los ciudadanos noten en sus bolsillos la mejoría económica.

Las fuentes consultadas por SABEMOS consideran que, en estimación de voto, el partido está en alza, pues las expectativas han mejorado ligeramente en último mes con respecto a los comicios del 24 de mayo.

¿Qué hubiera pasado si en lugar de municipales fueran generales?

La extrapolación que el partido de la gaviota hizo de las elecciones municipales arrojaba, según las mismas fuentes, los siguientes resultados: el Grupo Popular, 120 escaños; el Grupo Socialista, 106; Podemos, 38; Ciudadanos, 16; ERC, 15; CiU (antes de la ruptura entre Convergència y Unió), 14; IU, 8; PNV, 7; EH-Bildu, 6; Compromís, 6; y Coalición Canaria, 3. El resto –11 diputados- se los repartirían siete formaciones políticas, con uno o dos diputados.

En la sede de la calle Génova se cree que hay un suelo de algo más de seis millones de electores (los mismos que se decantaron por el PP en la jornada del 24-M), al tiempo que se ve factible que los populares ganen en los próximos meses la confianza de cerca otros tres millones. El objetivo es pescar en el caladero de los indecisos y, sobre todo, en el de los antiguos votantes del PP, desencantados con la gestión llevada a cabo por Mariano Rajoy.

A ello van a contribuir, según destacan los expertos demoscópicos que trabajan para el PP, el desgaste de las fuerzas de izquierda –tanto radical como moderada- que gobiernan en los grandes ayuntamientos y la mejora en la economía, que se verá con más nitidez en el último trimestre del año.

Fiel ejemplo de ese análisis es la doble estrategia que pone en práctica Rajoy desde hace varias semanas: por un lado, apelar al voto del miedo de que gobierne en la nación un frente popular y, por otro, anunciar medidas concretas que hagan visible al ciudadano que tiene más dinero en su bolsillo (bajada de impuestos, recuperación de la paga extra de los funcionarios y más inversiones y ayudas -vía presupuestos generales del Estado para 2016- para familias, pequeños empresarios y autónomos).

El CIS certifica una ligera mejoría en la percepción económica

El PP interpreta que, poco a poco, los ciudadanos son conscientes de que la economía va a mejor. Prueba de ello es el sondeo que el Centro de Investigaciones Sociológicas hizo público ayer. Según el barómetro de junio del CIS, sólo el 14,5 por ciento de los encuestados cree que la situación económica del país será peor en 2016. Hace tres años (junio de 2012), en plena crisis económica, ese porcentaje alcanzaba el 39, 2 por ciento, lo que significa una caída de nada menos que casi 25 puntos.

Además, en el barómetro de junio, el 28,2 por ciento considera que la situación actual de la economía es peor que la del 2014. Hace tres años, creía lo mismo el 65,4 por ciento de los encuestados.

En junio de 2012, la mitad de los españoles tachaba de muy mala la situación económica. En junio de 2015, ese porcentaje ha descendido hasta el 28,6.

El bofetón de las víctimas del terrorismo

El presidente del Gobierno se ha marcado como objetivo recuperar al elector tradicional del PP. Sin embargo, Rajoy sufrió ayer un serio revés protagonizado por un sector que habitualmente vota a los populares, como es el que constituyen las víctimas del terrorismo.

En el transcurso de un acto de homenaje a la fundadora de la AVT, Ana María Vidal-Abarca, el jefe del Ejecutivo aseguró que el colectivo que ha padecido la barbarie terrorista ocupa un lugar insustituible en sus pensamientos y en su acción política.

Sin embargo, Ana Velasco, hija de la recientemente fallecida, echó en cara a Rajoy las últimas excarcelaciones de etarras, según informa la agencia Europa Press. “Antes de morir –dijo Ana Velasco-, mi madre mostraba inquietud por las opacidades y cesiones. Estaba dolorida por las excarcelaciones tras ridículos cumplimientos de condena por los más atroces asesinos en serie y preocupada por los más de cuatrocientos crímenes cometidos por ETA aún sin resolver”.