Su cara y su actitud son el símbolo de los nuevos tiempos. Aunque la situación en Grecia sigue sin respuestas.

Este capítulo de la historia en el que Grecia le planta cara a sus acreedores, se convierte en el primer país desarrollado en impagar la deuda con el FMI y abre un importante debate internacional sobre la reestructuración de la deuda y la soberanía europea tiene un símbolo: Yanis Varoufakis. El exministro de finanzas griego ha acaparado más tweets, seguidores y memes que el primer ministro porque es la cara visible del proceso para la cultura popular, aquella alejada de las altas esferas. Su cara y su actitud son el símbolo de los nuevos tiempos. Su sucesor, Tsakalotos, sólo puede presumir hasta ahora de un apellido que en español suena chistoso.

 

 

 

 

 

¿Será que tiene más carisma que Tsipras? ¿Será su expresión corporal? La camiseta y los músculos también ayudan a construir la leyenda… ¿Será porque es blogger y tuitea mucho? ¿O porque va en moto? El caso es que se ha convertido en héroe griego y en ídolo de tuiteros. Varoufakis es el nuevo icono occidental.

 

 

 

 

 

 

Pero como todas las leyendas, también tiene sus detractores.

 

 

 

 

 

 

Su dimisión tras la victoria en el referéndum griego le ha añadido elegancia a la vez que aumenta su distancia con el resto de políticos convencionales. La forma en que lo ha hecho (las declaraciones, el canal elegido y otra vez la moto) le convierte definitivamente en leyenda.