El tejido empresarial español, en su inmensa mayoría, está compuesto por pymes y microempresas. Representan entre el 60% y 70% del PIB en España y generan el 75% del mercado laboral. Sin embargo, su adaptación tecnológica es mucho más lenta de lo que necesitaría la economía española.

Las cifras, aunque a veces son enemigas del contexto, suelen ser el reflejo de realidades tozudas. Así, según el ‘Informe ePyme14’, que realiza un análisis sectorial de la implantación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la pyme española, solo el 28% de las microempresas españolas tiene página web, por el 75% de las pymes y grandes empresas. Por otra parte, el uso de redes sociales se eleva al 31% en las microempresas (36% pymes), mientras que la utilización de servicios Cloud solo es usado por el 8% de estas empresas de menos de 10 empleados.

En la presentación, que han estado presentes Víctor Calvo-Sotelo, secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información y presidente de Fundetec; Carmelo Muñoz, director del ONTSI; y Alfonso Arbaiza, director general de Fundetec, el estado de ánimo ha sido relativamente pesimista. Más cuando han intervenido los representantes de sectoriales de los agentes que intervienen en el estudio.

“El avance hacía la economía digital es algo que debe tratarse de forma conjunta entre la administración pública y las empresas privadas”, ha manifestado el secretario de Estado. Ahora bien, a tenor de los resultados de dicho informe, parece que ni público, ni privado. El avance tecnológico parece estancado, o mejor dicho, parece establecer en la brecha que existe entre grandes y pequeñas empresas.

Brecha digital

Existe una tendencia general a la reducción de la brecha digital que separa a las microempresas de las pymes y grandes empresas, gracias, en parte, al esfuerzo que muchas de ellas están realizando para incorporar las TIC a sus procesos de negocio. En este sentido, las medidas recogidas en el ‘Plan de TIC en pyme y comercio electrónico’ incluido en la Agenda Digital para España están actuando como impulsoras de la adopción de las nuevas tecnologías, fundamentalmente entre las microempresas.

Sin embargo, en lo que respecta a la penetración de la página web, el objetivo de llegar al 55% de las microempresas en 2015 está lejos de alcanzarse. Del informe se desprende que las empresas encuentran dos barreras principales: el coste en el que deben incurrir para lograr posicionarla en los buscadores y el tiempo necesario para mantenerla actualizada, lo que en sectores como el comercio minorista exige una revisión continua de productos y precios. Ambos factores están detrás del descenso en el uso de la página web y de que ésta no sea vista como una herramienta tecnológica útil. Algo similar ocurre con las redes sociales, al exigir un tiempo y una dedicación que no todas las empresas pueden permitirse.

En cuanto al cloud computing, que permitiría a las microempresas utilizar muchas tecnologías a precios muy razonables, las empresas muestran aún un importante rechazo y desconfianza, que tienen su origen en el desconocimiento y la falta de formación en TIC de los responsables empresariales. Estos reconocen no tener los conocimientos suficientes para estar al día de los avances tecnológicos, y también que esta formación no es una prioridad para ellos, al no ser específica para sus procesos de negocio, por lo que tampoco se la ofrecen a sus empleados.

El ‘Informe ePyme14’ deja patente el interés del tejido empresarial español por incorporar las nuevas tecnologías, pero esta adaptación supone un esfuerzo importante en tiempo y dinero, por lo que es fundamental continuar con las labores de sensibilización, particularmente entre las microempresas, y también ofrecerles la formación y la información necesarias, así como las ayudas y los incentivos para que sean capaces de sacar el máximo provecho de las TIC.