Había expectación por ver, como cada año por estas fechas, a Mariano Rajoy y José María Aznar juntos en el campus de FAES, después de los durísimos dardos lanzados por el ex presidente del Gobierno y del PP a su sucesor hace justo una semana. Sin embargo, ni una sola crítica ha salido de la boca de Aznar. El ex presidente ya no habla de renovación en el PP y acepta, al menos en público, la candidatura de Rajoy a la Moncloa, algo que no estaba tan claro tras el batacazo de los populares en los pasados comicios autonómicos municipales.

Lejos de seguir con las críticas, el presidente de honor de los populares reconoce y aplaude ahora la gestión realizada por Rajoy en estos cuatro años de legislatura, al que desea el mayor de los éxitos en las próximas elecciones generales. En resumen: queda claro –y así lo han escenificado en la localidad madrileña de Guadarrama- que ambos han firmado una tregua para que el PP gane los comicios legislativos.

Aznar se ha olvidado ya de la entrevista que el pasado domingo público el diario ABC, en la que, además de pedir una nueva refundación del PP –similar a la que él protagonizó allá por el año 1990, durante el famoso congreso de Sevilla-, el ex presidente del Gobierno avisó a los populares de que no existe el voto cautivo. “Ni siquiera el mío”, dijo Aznar dando a entender que, en las actuales circunstancias, incluso a él le resulta difícil decantarse por su partido en las urnas.

Aparcadas esas contundentes críticas, el presidente de honor del PP afirma ahora que las decisiones tomadas por el Gobierno de Rajoy son ya bien valoradas por los ciudadanos. Con el jefe del Ejecutivo sentado a su lado, Aznar ha recordado que al año que viene se cumplirán veinte años de la primera victoria de los populares en las elecciones legislativas del año 1996. “Y queremos celebrar eso en un ambiente de éxito en el PP, después de un gran triunfo del partido en los próximos comicios legislativos. Te deseamos mucho éxito”, le dijo textualmente el ex presidente de los populares a su sucesor.

Oídas esas palabras, Rajoy no se volcó en cubrir de elogios a Aznar, como el pasado lunes hizo la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, quien ese día no tuvo reparos en afirmar que la fundación que preside el ex jefe del Ejecutivo debe servir de ancla y guía para hacer fructíferos todos los esfuerzos que durante estos últimos años el Gobierno de la Nación ha tenido que pedir a los españoles.

La hoja de ruta del presidente del Gobierno

Rajoy se limitó a hacer un balance final de la legislatura que ahora acaba, arremeter con inusitada crudeza contra sus adversarios en las urnas, fijar la hoja de ruta de lo que será su campaña electoral y poner en valor ante sus antecesor su candidatura a seguir como principal inquilino del palacio de la Moncloa.

En relación a este último punto, el presidente del Gobierno aseguró –eso sí, con un tono cansado y apático- que se encuentra ahora con más ilusión por ganar los comicios que cuando era joven y pegaba carteles de Alianza Popular en su natal Pontevedra, que cuando fue ministro en la primera legislatura de Aznar o que cuando ganó por mayoría absoluta en las últimas elecciones generales.

En su balance de legislatura, se vio a un Rajoy triunfalista destacar que “España hoy es otra” y que nada tiene que ver con el país de cuyo gobierno se hizo cargo allá por 2011. “Hemos podido cometer errores –dijo el jefe del Ejecutivo-, pero en lo fundamental hemos acertado, porque hoy hay menos parados y más afiliados a la Seguridad Social que hace tres años y la Sanidad y la Educación siguen siendo universales, gratuitas y de primera”.

Rajoy acusa a Pedro Sánchez de ser el títere de Podemos

Dicho esto, Rajoy entró en el capítulo de descalificaciones a sus adversarios en las urnas: los independentistas catalanes, Podemos y el PSOE. Especialmente duro se mostró en sus ataques al líder de la oposición, Pedro Sánchez, al que llamó títere de los radicales; y a su partido, el portamaletas de los movimientos separatistas y populistas.

En cuanto a la hoja de ruta parta volver a vencer en los próximos comicios legislativos, Rajoy demostró que, de momento, no guarda muchos conejos en la chistera, pues sigue pensado que puede imponerse de nuevo en las urnas con los relativamente buenos datos económicos.

Así, el presidente del PP se encargó de fijar los cinco puntos que marcarán su eje programático durante la campaña electoral: el primero, el fomento del empleo; el segundo, la consolidación y mejora del estado del bienestar; el tercero, la lucha contra el terrorismo de origen yihadista; el cuarto, el fortalecimiento de la democracia y la lucha contra la corrupción; y, el quinto y último, la apuesta por una Europa unida.

En su línea de menospreciar los problemas de crisis interna del PP, el jefe del Ejecutivo también puso en valor la situación por la que atraviesa el partido de la gaviota. En su opinión, el PP es una fuerza política cohesionada y unida. “Nosotros somos el único partido que cambia las cosa y para bien”, concluyó.