“Con 400 euros al mes no se puede vivir”. Con estos gritos ha sido recibido el primer ministro Alexis Tsipras cuando ha depositado su voto en las urnas. La realidad griega se transforma en necesidad a medida que pasan los días sin dar una respuesta a sus ciudadanos.

No se trata de los mercados, ahora son las personas. Después de seis días de control de capitales, muchos griegos empiezan a ver sus bolsillos vacíos, y ya no se trata de una metáfora sobre la difícil situación en Grecia, sino de una realidad tangible que sacude al país heleno.

Las estanterías de los supermercados empiezan a estar vacías. Los productos de primera necesidad escasean. Según relata un reportero gráfico de la agencia AFP, muchos ciudadanos se aprovisionan de alimentos ante lo que pueda suceder. Las dudas sobre el resultado final del referéndum, así como las futuras negociaciones, han creado un clima de incertidumbre e inestabilidad que ya ha llegado a las capas más visibles de la sociedad: los ciudadanos. Ahora mismo su preocupación se centra en hacer un gasto mínimo, ante la restricción bancaria de 60 euros, y los alimentos básicos, así como la gasolina y los medicamentos son lo único esencial.

Pese a que el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, ha manifestado que los bancos estarán reabiertos a partir del martes, sea cual sea el resultado, la ciudadanía griega vive expectante ante los giros que pueda dar su propios Gobierno.

Votar con el corazón

En modo supervivencia. No se trata de una situación fatal, pero en estos momentos los griegos actúan casi por instinto. De hecho, por lo que respecta al referéndum que hoy se vota, el economista Vicky Pryce ha manifestado que la mayoría de los griegos no entiende realmente el significado de la pregunta, y que su voto está basado en “los mensajes políticos entendidos en términos de pasión”.

En declaraciones recogidas por la BBC a pie de urna, los ánimos están muy divididos. Los ciudadanos que votan por el ‘Sí’ apelan a la unidad europea, o mejor dicho, los réditos que se sacan de esa unidad en contraposición con la soledad a la que se puede ver abocada Grecia con una posible salida de la eurozona.

Por el contrario, según recoge la BBC, los partidarios del ‘No’ aluden a su condición de simpatizantes de Syriza y, por otro lado, a la hermandad que debería reinar en Europa, y por lo tanto exigen los mismos derechos que cualquier otro ciudadanos de la Unión.