Sorprendió el vicepresidente primero de las Cortes castellano-manchegas y líder de Podemos en la región, José García Molina, cuando el pasado miércoles, en su discurso durante el debate de investidura de García Page, hizo suyas citas y frases del antiguo presidente de la Junta, el socialista José Bono. Y es que el que fuera muñidor de los pactos del PSOE con el partido morado para desbancar a María Dolores de Cospedal se ha convertido en uno de los principales referentes políticos de Podemos en Castilla-La Mancha.

No suele ser habitual que el líder de un partido en una comunidad autónoma aproveche su primer discurso en un parlamento regional para sacar a relucir al ex secretario general de otra fuerza política. Eso fue, precisamente, lo que hizo José García Molina durante el debate de investidura del nuevo presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.

El líder de Podemos en la región subió el pasado miércoles a la tribuna de oradores del Parlamento autonómico con la intención de hacer una serie de guiños al que fuera presidente de la Junta durante veintiún años, José Bono.

Molina aludió a las palabras que Bono pronuncio hace tiempo en el Club Siglo XXI: “Nada a partir de ahora será igual que antes. Todo contribuye a que cada día tengamos la sensación de descubrir un mundo nuevo para el que hay que inventar nuevas reglas”.

El líder de Podemos hizo suyas las palabras de Bono y, a renglón seguido, dijo que a su partido le gustaría ir más allá. “Vivimos en un momento en el que lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir”, dijo Molina parafraseando al escritor Bertolt Bretch.

El ex ministro y ex presidente del Congreso mantiene desde hace tiempo excelentes relaciones con el partido morado. Todo comenzó antes de las pasadas Navidades, cuando Bono invitó a cenar en una de sus múltiples propiedades a su antiguo jefe, José Luis Rodríguez Zapatero, y los líderes de Podemos, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.

El hecho saltó a la prensa meses después y encima con polémica, pues los medios de comunicación destacaron que la cena había tenido lugar sin conocimiento previo el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Al parecer, la estrecha relación del ex presidente de la Junta con el secretario general de Podemos tiene su origen años atrás, en la época de la dictadura franquista, cuando Bono defendió en calidad de abogado al padre de Iglesias.

Pese a la polémica levantada entonces, siguieron los contactos, pues el ex ministro no tuvo empacho en dar por hecho, meses antes de las elecciones autonómicas, que la unión de los partidos de izquierda arrebatarían a Cospedal el gobierno en Castilla-La Mancha –como así ocurrió-, a no ser que el PP sacase mayoría absoluta.

Altos cargos de la órbita de Bono desembarcaron en Podemos

Poco antes de los comicios, ABC publicó una información en la que destacaba que cargos socialistas de la órbita de Bono habían desembarcado en Podemos. En pleno trasvase de votos, según todos los sondeos, entre el PSOE y el partido de Pablo Iglesias, el periódico monárquico citaba el caso de Manuel Jesús Arias, Ana María Herrera, Enrique Gómez Pérez-Grueso y Gregorio López. El primero de ellos, actual miembro del Consejo Ciudadano de Podemos en Toledo, coincidió con Bono en el Ministerio de Defensa, donde llegó a ser jefe del Servicio de Información, según relataba ABC.

Ana María Herrera, quien fue cargo de confianza de Francisco Pardo, también destacado dirigente socialista castellano-manchego con José Bono, es hoy la titular de la secretaría de área de Municipalismo, Gestión Pública y Medio Ambiente de Podemos. Enrique Gómez, actual secretario de área de Educación, Sanidad, Vivienda y Servicios Sociales de Podemos en Toledo, fue director del departamento de Vivienda y Patrimonio de la empresa pública Gestión de Infraestructuras de Castilla-La Mancha, con Bono como presidente de la Junta. Además, Gregorio López, antiguo alcalde socialista de Casas-Ibáñez, fue designado número uno de la lista de «Podemos cambiar Castilla-La Mancha», siempre según ABC.

Otra prueba de la cercanía entre Bono y Podemos la desveló SABEMOS hace tres semanas. Según adelantábamos en estas páginas, en su pacto con el PSOE de Castilla-La Mancha, el partido morado decidió mantener el retiro dorado a Bono, pese a que en otras comunidades –como Madrid y Extremadura- la línea era la contraria y se suprimían los privilegios de los ex presidentes autonómicos.

¿En qué consisten esos privilegios del ex presidente de la Junta castellano-manchega? Básicamente en mantener abierta una oficina en Toledo, ya que Bono no recibe remuneración económica como tal. El coste de la que, eufemísticamente, se conoce con el nombre de secretaría de apoyo se centra fundamentalmente en abonar los sueldos de secretario, escolta de seguridad y conductor, así como los gastos por vehículos y el combustible.

Tal y como contaba SABEMOS, la jubilación del antiguo barón del PSOE cuesta a los castellano-manchegos 160.000 euros al año, 640.000 en una legislatura y 1.600.000 desde que en 2004 dejó de ser el jefe del Ejecutivo autonómico. Si se mantienen las prebendas, Bono podrá disfrutar de ellas hasta mayo de 2024, justo el tiempo que duró su mandato. Si la renuncia del ex ministro no se produce, el retiro dorado habrá costado a las arcas autonómicas un total de tres millones de euros.