La música en streaming vive sus días de gloria. Con la llegada de Apple Music al mercado se ha abierto (más todavía) una serie de rumores y especulaciones en torno a Spotify que cabalgan entre su posible salida a Bolsa o la adquisición por parte de algún gigante tecnológico. ¿Facebook?, ¿Google?, ¿o incluso Apple?

Spotify mira a Apple Music como ese nuevo compañero de trabajo con el que comparte funciones y del que no se fía mucho. Por el momento es consciente de que hay espacio para los dos. Los datos confirman que la salud del negocio de la música en streaming es buena. Durante los últimos dos años crece a triple dígito en cuanto a facturación, y el aumento de los suscriptores de pago es exponencial. Ese no es el problema. Pero Spotify ha alcanzado un tamaño que le obliga a realizar una serie de movimientos muy concretos. Además, el mercado se ajusta y debe tomar medidas para seguir creciendo de manera sostenible.

¿Lo más probable? Supuestamente la salida a Bolsa ¿Lo que puede pasar sin ser extraño? Según Neil Murray, de ‘tech.eu’, que Spotify sea comprada por uno de los principales gigantes tecnológicos del mercado.

Por lo que respecta a su salida a Bolsa, no se trata de algo nuevo. Es más, tras el fichaje de Barry McCarty como director financiero, han vuelto a sonar las alarmas. Barry ocupaba el mismo cargo cuando Netflix saltó a los mercados financieros en el año 2002. Por lo tanto, y con las matemáticas a favor, sumando dos más dos da como resultado el impulso final de Spotify para salir a Bolsa. Otro de los factores clave para especular con la inminente salida a los mercados tiene que ver con ese músculo que ahora mismo muestra la música en streaming. Diversos análisis de mercado advierten de que esta tendencia seguirá en alza, por lo tanto todo hace indicar que la compañía gozará de buena salud financiera, aunque de momento siga remitiendo pérdidas.

Ahora bien, los argumentos que invitan a pensar en una posible salida a Bolsa quedan enterrados sobre los que animan a creer que no. El primero de ellos tiene que ver con las necesidades de capital. En estos momentos Spotify consigue levantar importantes rondas de financiación para seguir creciendo. Sus resultados financieros, negativos, y con altibajos, (perdieron 57 millones en 2013 para volver a perder más de 100 millones en 2014), no parecen importar a quienes deben “soltar” el dinero. Por otra parte, y pese a la buena salud de la que goza el streaming, el ejemplo más cercano que tiene Spotify para compararse es el de Pandora. Esta compañía (que en Estados Unidos también ofrece música en streaming) está sufriendo algún que otro revés en los mercados y su valoración, por lo que eso puede ser un mensaje de que quizá el modelo no guste del todo a quienes tienen que depositar su confianza (y dólares). Por último, es innegable que la aparición de Apple Music cambia el panorama. No se trata de una startup buscando algún tipo de modelo disruptivo. Se trata de la disrupción encarnada sobre sí misma. Y aunque ahora haya usuarios que no cogen “el punto”, tener un rival con tanta capacidad de difusión y promoción no es bueno para su negocio. Además, los de Tim Cook están dispuestos a todo para situarse en una posición de privilegio.

Compradores, a sus puestos

Resuelta la rumurología sobre la posible salida a Bolsa de Spotify, que campa con fuerza por los medios de comunicación desde el año pasado, la cuestión sería preguntarse “por qué comprar a Spotify”.

Hablamos de una empresa valorada en estos momentos en más de 8.000 millones de dólares, y cuyo precio de compra nunca sería inferior a los 14.000 millones. De hecho, y para ir dando pistas, las filtraciones y trampas informativas que ya ha habido sobre posibles compras ponen esa cifra como línea de salida. Aunque una de las claves en este negocio redondo para su posible comprador es que actualmente Spotify vale más que toda la industria de la música en Estados Unidos. Si tenemos en cuenta que la compañía tiene bastante relevancia a nivel internacional, se trata de un negocio redondo una vez que sus números den la vuelta del rojo al verde.

Luego hay dos factores que también son interesantes de analizar. En estos momentos hay más de 250 millones de usuarios de música streaming, de los cuales apenas son suscriptores de pago unos 40 millones. Por lo tanto, el margen para convertir usuarios en clientes es muy grande. En esa ecuación aparece Apple. Y si aparece es porque sabe que hay negocio. Por lo tanto, pese a ser un competidor de grandes dimensiones, si ha querido entrar en este mercado es porque el margen de crecimiento es muy amplio.

¿Apple o Facebook?

¿Pueden Apple o Facebook comprar Spotify? Dinero tienen y ganas de crecer también. No obstante, por ejemplo, la sugerencia de que la manzana mordida compre la compañía de Daniel Ek ahora mismo parece bastante alejada. Quizá hace un año no hubiera sido una idea descabellada. Pese a que Apple no es muy dada a comprar empresas que ya han triunfado, sí era un segmento que tenía que liderar. Una vez desplegado Apple Music esta compra no tiene sentido. Los de Cupertino pueden, a través de su posición en el móvil, atraer a muchos usuarios, y en ese escenario compiten.

El caso de Facebook es distinto. Tiene dinero disponible y no está en el negocio de la música. Además, Zuckerberg tiene una buena relación con la compañía sueca. También está a favor lo ya invertido en WhatsApp, más de 18.000 millones de dólares, y que sitúan a Facebook como empresa compradora. Aunque hay un “pero” muy fundado. El propio Zuckerberg ya ha expresado que compras como la de WhatsApp serán a partir de ahora las mínimas, o que incluso ya no salen más al mercado. Por lo tanto esta declaración parece situar a la red social fuera del alcance de Spotify.

Google, ¿un aspirante real?

Tiene dinero y su servicio de música en streaming está muy por debajo en cuanto a cantidad usuarios y percepción que se tiene sobre la calidad de la herramienta. De hecho, muchas veces se ha filtrado que los directivos de Google no acaban de ver con buenos ojos todas las acciones que se llevan a cabo en este segmento de la compañía.

Por lo tanto, Google parece el candidato perfecto para hacerse con Spotify. Además, una cosa esta clara, negociaciones ya ha habido. De hecho, se han puesto los puntos sobre la mesa que no convencen a Google para una posible compra. Se trata del coste marginal para la adquisición del producto, en este caso las canciones. En principio tiene un coste más alto de lo que ahora mismo invierten en YouTube, y eso no acaba de convencer.

En este sentido, desde Google recelan sobre que no haya un acceso ilimitado. Y sobre todo, insisten en la idea de que por el momento se paga demasiado a los artistas. Además, advierten de que su modelo es más similar al que tienen con YouTube, acceso gratuito a todo, que un modelo de suscripción.

La cuestión en todo este entramado que tiene a Spotify como protagonista es que ya se ha sentado en la mesa con Google, han negociado y saben dónde discrepan. Si añadimos que, visto lo visto, no hay ninguna prisa por cotizar en el mercado, los cascabeles de Google suenan y Spotify puede acabar en su regazo.

Imagen | Flickr – Andrew Mager