Los movimientos de los últimos días en la sede de la calle Ferraz dejan bien a las claras lo que va a ser el PSOE de los próximos meses: un equipo de expertos en alza y una dirección del partido a la baja. Y es que el gobierno en la sombra diseñado por Pedro Sánchez ha eclipsado por completo en las últimas horas a el comité ejecutivo que salió elegido, junto al secretario general, en el último congreso del partido, hace ahora un año.

SABEMOS contó el pasado sábado que el equipo de expertos nombrados por Sánchez para afrontar la recta final de la legislatura y preparar el programa con que concurrirá a las elecciones generales supone una desautorización en toda regla a miembros del Comité Ejecutivo del PSOE. Prácticamente cada una de las 11 áreas del gobierno en la sombra tiene su espejo en la dirección socialista, lo que lleva a pensar que Sánchez ha buscado fuera lo que parece no encontrar dentro. Visión que comparte gente del partido y que ha soliviantado a algunos de los afectados, como el responsable de Economía, Manuel de la Rocha.

Los secretarios socialistas de Acción Política y Ciudadanía, Patxi López, y de Empleo, Luz Rodríguez, son los únicos miembros de la dirección que están presentes en la comisión de sabios que aconsejan a Sánchez. El ex ministro Jordi Sevilla ha sido rescatado como experto en materia económica, en detrimento de un De la Rocha cuyo malestar con los movimientos del secretario general le hace criticar ya abiertamente lo que no comparte.

El malestar en las filas socialistas ha ido en aumento desde que el pasado viernes se conocieron todas las caras del llamado gobierno en la sombra. Sobre todo después de ver que se suceden las ruedas de prensa en la sede de la calle Ferraz con miembros del equipo de expertos. El martes le tocó el turno a Jordi Sevilla y ayer, a Patxi López, mientras los periodistas buscan insistentemente esta semana a Ángel Gabilondo para pedirle unas declaraciones sobre la agenda más candente de la actualidad.

Precisamente, Gabilondo y, en especial, Jordi Sevilla se han convertido en los dirigentes que llevan la voz cantante del partido en el controvertido tema de la crisis griega, un asunto en la que los socialistas intentan pasar de puntillas, para que no les salpique los pactos con Podemos.

Así las cosas, en unos pocos días, Sevilla, López y Gabilondo han pasado a formar parte del núcleo más próximo al líder socialista, junto al secretario de organización del partido, César Luena, y el portavoz del grupo parlamentario, Antonio Hernando.

Ensañamiento con miembros de la Ejecutiva

Además, existe un cierto ensañamiento, según reconocen destacados dirigentes socialistas, con algunos miembros de la eclipsada ejecutiva. Es el caso de De la Rocha, que el martes no tuvo otra que guardar las formas y comparecer –eso sí, en un segundo plano- en la rueda de prensa ofrecida por Jordi Sevilla, lo que dejaba bien a las claras el grado de postergación al que se le intenta someter.

Al igual que De la Rocha, sufren degradación la secretaria de Sanidad, María José Sánchez Rubio; la de Bienestar Social, María Luisa Carcedo; el de Educación, José Miguel Pérez; o la de Cambio Climático, Pilar Lucio. Todos ellos han visto como el secretario general ha recurrido a personas ajenas a la Ejecutiva para que le asesoren en los ámbitos donde ellos llevan meses trabajando.

Hasta a Carme Chacón, responsable socialista de Relaciones Internacionales, le ha salido un competidor con Ángel Ubide, el experto que asesorará al candidato en Política Exterior y Diplomacia Económica.