Poco se ha oído estos días a los socialistas pronunciarse sobre la crisis que afecta a Grecia y sus consecuencias para España. Ni un acto público, ni una rueda de prensa para valorar la situación. Aunque el PSOE está pendiente de lo que ocurre -el líder del partido, Pedro Sánchez, convocó ayer a su equipo económico y mantiene conversaciones con los socialistas europeos-, la fuerza hegemónica de la izquierda pasa de puntillas por la cuestión.

Dos parecen ser los motivos de tan clamoroso silencio: por un lado, no tener que dar su respaldo al Gobierno, que desde hace tres días trata de tranquilizar a los españoles con el argumento de que nuestro país está blindado ante la crisis griega; y, por otro, evitar que los pactos con Podemos en ayuntamientos y comunidades autónomas se vean perjudicados.

El único medio que logró ayer unas declaraciones de Pedro Sánchez fue La Sexta. Según esa cadena de televisión, el secretario general del PSOE opina que sería un fracaso absoluto que Grecia tuviera que abandonar la moneda única, al tiempo que defiende que el referéndum en el país heleno debe hacerse con todas las garantías democráticas. Desde luego, no parecen unas declaraciones contundes y proporcionadas a la gravedad del problema que se enfrenta la Unión Europea.

Eso sí, lejos de dar su apoyo al Gobierno en este asunto, el líder de la oposición se encargó de criticar al Ejecutivo del PP. En este punto, Sánchez censuró que el Gabinete no ha tenido una actitud constructiva en la crisis griega, al tiempo recordó que Rajoy fue el único líder europeo que hizo en campaña a favor del ex presidente griego Antoni Samaras.

En esas declaraciones a La Sexta, el secretario general del PSOE comentó que en sus conversaciones de los últimos días con el presidente del Gobierno le ha trasladado su preocupación por la situación. A su parecer, es cierto que España está ahora más fuerte, como también lo es, según dijo, que nuestro país es todavía vulnerable, porque hay 300.000 millones de deuda pública más que cuando Rajoy llegó a la Moncloa.

Ninguna crítica al partido de Pablo Iglesias

Lo que no se escuchó al líder socialista fue algún tipo de crítica a Podemos por su apoyo sin fisuras al Gobierno griego. Precisamente, el partido de Pablo Iglesias afirma en un comunicado que Syriza se está comportando de una manera ejemplar y que los acreedores de Grecia han demostrado que su principal interés no es resolver la crisis de la deuda, sino someter y derrocar un gobierno democráticamente elegido para demostrar que no hay alternativa a la austeridad, informa la agencia Europa Press.

Podemos recuerda que el Gobierno griego presentó al Eurogrupo una propuesta con enormes concesiones que fue recibida ampliamente como viable, pero los acreedores, encabezados por el FMI, no aceptaron que el país pagase su deuda subiendo impuestos a las grandes fortunas, sino que exigieron que lo haga subiendo el IVA de los alimentos básicos y bajando las pensiones.

Por su parte, el secretario de Relaciones con la Sociedad Civil de Podemos, Rafael Mayoral, acusó al Gobierno de Mariano Rajoy de estar al servicio de la canciller alemana, Angela Merkel, en vez de defender los intereses del pueblo español y de la democracia en Europa.

Mientras tanto, Rajoy intentó tranquilizar ayer a la opinión pública con el mensaje de que aquí no va a pasar lo mismo que en Grecia. En el transcurso de una rueda de prensa junto al ex presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, el jefe del Ejecutivo resaltó que el esfuerzo de todos los españoles va a servir para que no haya efecto contagio.

Preguntado por su opinión sobre el comunicado de Podemos, en el que partido de Pablo Iglesias concluye que Syriza se está comportando de una manera ejemplar, Rajoy contestó que eso no es lo que opinan el ciento por ciento de los Gobiernos de la zona euro.