El grupo escocés celebra sus 20 años con una caja recopilatoria con lo mejor de su trayectoria que han anunciado para el 9 de octubre. Una excusa para echar una mirada atrás a uno de los grupos más influyentes del siglo XXI.

Una de las etiquetas musicales más controvertidas (si es que alguna no lo es) es esa que el crítico Simon Reynolds acuñó a mediados de los 90’s al disco ‘Hex’ de los londinenses Bark Psychosis: post-rock. El término, bien sea entendido como lo opuesto al rock, lo que trasciende del rock, el rock llevado al siguiente nivel (Blas Fernández hace una interesante aproximación en su capítulo en Mas allá del rock)… quizá sea uno de los más pretenciosos de la música moderna, y no sorprende que la mayoría de grupos que en un principio fueron englobados en este estilo no hayan perdido oportunidad de sacudirse ese cartel.

También lo han intentado Mogwai (“no tenemos ni idea de lo que es el post-rock”), pero sin mucha suerte cuando 20 años después es nombrado como una referencia del concepto de Reynolds. Dos décadas en las que los escoceses (discusiones aparte sobre si son los mejores o tienen el disco más redondo) pulieron ese estilo de atmósferas ambientales, progresiones armónicas y riffs contundentes que ellos se han limitado a llamar rock instrumental.

En sus inicios, aquellos ‘Young Team’ (1997) y ‘Ten Rapid’ (recopilación de temas de 1996), colocaron a estos por entonces veinteañeros, aficionados al Celtic de Glasgow que tocaban porque “en Escocia no había mucho que hacer”, en el más alto escalón. Bandas como My Bloody Valentine les nombraban con admiración e incluso Stephen Malkmus (Pavement) les coronó aún en los 90’s como ‘la banda del siglo XXI’. Hipérboles aparte, su progresión (siempre interesados por una evolución electrónica) y la fama de sus directos (conocidos por su estruendoso volumen) sirvieron como ventana hacia este estilo a muchos aficionados al rock alternativo. Su música envolvía y sonaba a algo nuevo, por mucho que se intuyeran influencias que nos hacían retroceder hasta el krautrock alemán o a la psicodelia.

Dos décadas después aquella fórmula perdió el factor sorpresa y en sus últimos trabajos los escoceses quizá hayan carecido de la frescura (o del acierto en sus innovaciones) que ostentaron hasta bien entrados los 00’s, por eso parece buena idea que hayan anunciado para el 9 de octubre una caja recopilatoria (‘Central Belters’) con lo mejor de su trayectoria. Una mirada atrás que no sólo reconcilia con uno de los grupos más influyentes del nuevo siglo, sino que hace mantener la esperanza de que quizá la receta ‘postrockera’ (o la del rock instrumental) no esté muerta…. Aquí algunos ejemplos que entrarán en la recopilación:

Helicon 1

Este tema es de sus inicios, pero el vídeo fue lanzado hace pocos días como conmemoración a los 20 años del grupo. Una de sus composiciones más conocidas donde ya daban una muestra de su aspiración a realizar bandas sonoras, que luego lograrían con ‘Les Revenants’ (2013) o en el film de ‘Zidane, un retrato del siglo XXI’ (2006). Compositores como Angelo Baladamenti o Ennio Morricone, unidos a aquel visionario ‘Music for the airports’ (1971) de Brian Eno, parecen haber sido inspiradores en la carrera de los escoceses.

Mogwai fear Satan

Los maravillosos 16 minutos del tema que cerraba el Young Team siguen siendo uno de los momentazos en su discografía. La contundencia de las guitarras de este disco ha sido comparada a menudo con el veneradísimo ‘Spiderland’ (1991) de Slint, a los que el grupo les dedicó otro tremendo tema, ‘Like Herod’.

2 rights make 1 wrong

Mogwai también han firmado himnos y este es el mejor ejemplo dentro de un disco que significó un punto de inflexión en su discografía, el ‘Rock Action’ (2001). Descaradamente experimentales con la electrónica, influenciados por Aphex Twin, en directo la aportación de las cuerdas remataba la propuesta.

Hunted by the freak

El ‘Happy songs for happy people’ (2003) fue en muchas ocasiones ninguneado. Tras el ‘Rock Action’ (2001) parecían haber tocado techo, pero con perspectiva podemos degustar lo que fue un paso más. La electrónica, los samples… son fundamentales y el aura que rodea al disco es esa que tantos han intentado encontrar posteriormente, sin éxito.

I’M Jim Morrison I’m dead

The Hawk is Howling (2008) es a menudo tratado como unos de los discos más flojos de Mogwai, quizá porque se intuyó cierta mirada atrás en un momento difícil de entender. Siete años después, al revisarlo, te das de bruces con el corte que abre el disco, uno de los mejores de su carrera.

Remurdered

Pertenece al último disco propiamente dicho, ‘Rave Tapes’ (2014), y quizá no esté ni cerca de los temas antes propuestos, pero sorprende. Sus bases, el sonido de un órgano que roza lo hortera, pero con un guitarreo marca de la casa. Suena a lo que suena todo ahora, pero con su firma. Un temazo. Renovarse o morir… por muy bueno que sea lo que hayas hecho antes.