El pasado draft de la NBA ha deparado que dos de las mayores perlas de la ACB (el letón Porzingis y el croata Hezonja) hayan sido seleccionados en las posiciones cuarta y quinta, por lo que con probabilidad se irán pronto a Estados Unidos. La sangría ACB-NBA supera ya la veintena de jugadores, redundando en la calidad y espectacularidad de la competición española.

El pasado draft de la NBA supuso un nuevo clavo en el ataud de la liga ACB como la oficiosa segunda mejor liga nacional de baloncesto del mundo. Los general managers de la liga profesional estadounidense seleccionaron a dos de las grandes perlas de la competición española (el letón Porzingis y el croata Hezonja) en los puestos cuatro y cinco, respectivamente, lo que multiplica las posibilidades de que ambos hagan ya las maletas y emprendan inmediatamente el viaje americano.

Las fugas de estos jovencísimos ala-pívot y escolta (rondan ambos los 20 años) se uniría a la anunciada marcha del último MVP de las finales ACB: Sergio Llull, que a falta de una confirmación oficial estaría planteándose una marcha a los Houston Rockets, que ya le habrían garantizado un sueldo de estrella europea y un hueco en uno de los mejores equipos de la actual NBA. Y ojo que no se vaya también Sergio Rodríguez, que según algunos medios estaría sondeando el mercado en busca de ofertas que le permitan regresar y resarcirse de su no tan buena primera etapa al otro lado del Atlántico.

Más allá de la alegría que puede provocar la confirmación de unos sólidos proyectos de jugadores de baloncesto o el hecho de que en la mejor liga del mundo valoren la cantera española, lo cierto es que estos cuatro casos (de consumarse definitvamente) supondrían un capítulo más en el ya interminable serial de fichajes de estrellas de la ACB camino de la NBA. Toda una sangría que ha restado una innegable calidad a la competición doméstica.

Más de 20 exACB en la NBA

La ACB ha perdido toneladas de calidad debido al cada vez mayor interés de la mejor liga del mundo por fichar talento europeo (e internacional) cuanto más joven mejor. ¿No se lo creen? Imagínense una ACB en la que todavía jugaran Pau y Marc Gasol, Niko Mirotic, Luis Scola, Ricky Rubio, José Calderón, Thiago Splitter, Mirza Teletovic, Anderson Varejao, Serge Ibaka, Ersan Ilyasova, Joey Dorsey, Goran y Zoran Dragic, Bismarck Biyombó, Lucas Nogueira, Pablo Prigioni, Kostas Papanikolau y Kevin Seraphin. Ahora repartan ese talento por los equipos. ¿A que el nivel competitivo subiría exponencialmente?

Y eso sin contar a aquellos que también abandonaron la ACB camino de la NBA pero que, o bien ahora juegan en otra liga (Víctor Claver, Nando de Colo…) o bien están ya retirados (Macijauskas, Fabricio Oberto…). Vale, es cierto que una mayoría de los jugadores nombrados no proceden originariamente de la cantera propia de la ACB, sino que habían sido a su vez fichados de otras ligas. Pero el análisis es igualmente válido: la ACB pierde calidad año a año y en su mayoría la dirección es a Estados Unidos.

La relación, por suerte, no ha sido por completo unívoca, y también la ACB se ha podido beneficiar de la llegada de jugadores NBA. Aunque en menor medida que las marchas, las llegadas de jugadores como Juan Carlos Navarro, Rudy Fernández, Raül López, Andrés Nocioni, Sergio Rodríguez, Gustavo Ayón o Tornike Shengeila han ayudado a dar más lustre a la competición nacional. Con o sin retroactividad, parece complicado pensar que una liga pueda pretender mantener su calidad perdiendo año a año una buena parte de sus mayores estrellas. O, como ya está ocurriendo, dejando marchar año a año los que no son siquiera confirmaciones de estrellas.

El bajón en la calidad global de la competición es algo que a partir de los datos es, como mucho, un hecho controvertido. Hay indicadores que parecen mostrar una sensible caída: menores medias individuales de anotación, rebotes, etc (algo que también puede deberse, aunque no solo, a un juego cada vez más repartido), menos equipos equipos dentro de la élite europea… sin embargo, estos mismos datos parecen demostrar que la ACB sigue siendo con mucho la mejor liga europea, ya que año tras año cuela equipos en las rondas finales tanto en Euroliga como en Eurocup.

Cantera y mejores ojeadores para contrarrestar

La huída de talentos para hacer las américas no ha tenido fin desde finales de los 90, y sin embargo eso no ha impedido que la ACB haya sido considerada sin duda como la mejor liga europea prácticamente cada año. Rusia, Italia y Turquía tienen equipos potentes también, pero el nivel medio no es comparable. Durante estos últimos años la liga se las ha arreglado para seguir sacando grandes estrellas del deporte (cada vez más concentradas en Real Madrid y FC Barcelona, eso sí). La marcha de Pau Gasol como gran estrella, por ejemplo, supuso la emergencia de Luis Scola, Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes; y después de estos Ricky Rubio, Serge Ibaka o Alex Abrines.

La creación y promoción del talento no ha sido un gran problema para la ACB, a la vista de que el goteo a la NBA ha sido más o menos estable y en absoluto comparable a las cifras de la liga turca, la francesa, la griega o la italiana. No, el problema está en todo caso en la retención de ese talento. En la práctica ha sido imposible, debido a la incomparable proyección económica y deportiva que supone la NBA frente a ninguna otra liga casi de cualquier otro deporte. Al contrario que en los 90, hoy todos los jugadores jóvenes (y no tan jóvenes) saben que si tienen la calidad suficiente tienen la NBA a un tiro de piedra.

Dando por hecho que la fuga de talentos se mantendrá estable y que la situación económica de los clubes no mejorará sustancialmente, ¿qué puede hacer la ACB para tratar de mantener su dominio como la segunda mejor liga nacional en el mundo? En esencia seguir como hasta ahora, acentuando las virtudes y minimizando los defectos. Es decir, que la fórmula de apostar por una cantera global (buscando talento no solo en España, sino en todo el mundo) podrá ser como mucho un fracaso deportivo a largo plazo, pero será como mínimo un éxito económico, en la medida que ese talento captado y formado genera ingresos. La ACB debe tener claro que hoy por hoy no puede competir con la NBA y que sus estrellas seguirán marchándose mientras la NBA ofrezca salidas profesionales tan potentes. El hueco que puede ocupar la liga, no obstante, no es poco: servir de cantera oficiosa para todo ese gran talento que, o bien está formándose para llegar, o bien ya ha llegado pero ha decidido volver por los motivos que sean. 

FOTO: LEO HIDALGO en FLICKR