¿Pero no me habías dicho que era una comedia? Es la respuesta de mi mujer a The Brink, la apuesta de HBO por Tim Robbins y Jack Black, que juega con una crisis sociopolítica que está a punto de provocar la tercera guerra mundial para burlarse de sus protagonistas y de los sistemas de gestión de crisis. El problema es que, francamente, no es muy divertida.

Tres protagonistas. El propio Black, un diplomático de bajo nivel que termina empotrado entre la población civil durante un golpe de Estado en Pakistán. Robbins, secretario de Estado de los EEUU, un putero borrachín y la única voz sensata en un gabinete lleno de halcones. Y un fantástico Pablo Schreiber haciendo de Zeke Tilson, piloto de caza y traficante de medicamentos en su portaaviones. El actor ya se comió cada escena en la que aparecía en Orange is the new black, donde clavaba el papel de Pornstache.

The Brink es una comedia negra que no sabe qué quiere ser. Las conversaciones en la familia paquistaní que aloja a Jack Black, con esa referencia constante a Random House, son la única parte razonablemente divertida del show, pero también es poco verosímil, del mismo modo que la mera idea de que el secretario de Estado no deje de pedir que le cuelen alcohol en la sala de emergencias de la Casa Blanca parece forzada. Da la sensación de que con un punto más de sensatez estaríamos ante una crisis creíble y, con un poco más de locura, nos acercaríamos al principal referente de los autores, Teléfono rojo, volamos hacia Moscú. Aunque la última escena del piloto si apunta en esa dirección.

El director, Jay Roach, es un paquete. Acertó de casualidad con Los padres de ella y dirigió con poco pulso los filmes de Austin Powers. Pero no se reivindica con The Brink. Robbins y Black, que ya habían coincidido en Alta Fidelidad, se pasan demasiado tiempo poniendo caras e intentando ganarse la complicidad del espectador sin éxito. Con todo lo buen actor que es Robbins, no consigo recordar un papel cómico en el que no aparezca sobreactuado.

¿Veredicto? Si te la ponen no pierdes nada por verla, pero no organices tu agenda semanal de series a su alrededor.