Los correos de Blesa puestos esta semana a disposición de los ciudadanos muestran a las mayores entidades del país intercambiándose información sobre prácticas comerciales en relación a uno de los momentos más delicados que vivió en España el banco holandés. A Matías Amat, mano derecha de Blesa, no le parece mal “que el sistema financiero aproveche la ocasión, para devolvérsela a ING”, que había hecho en 2005 récord de captación de depósitos y beneficio.

9 de mayo de 2006. La Audiencia Nacional anuncia que ha lanzado una investigación sobre Fórum Filatélico y Afinsa y provoca una conmoción en ciudadanos, empresas y entidades financieras. Quién iba a dudar del patrocinador más antiguo de la liga de baloncesto española ACB, de la marca que lucía en el yate Bribón del rey Juan Carlos I. Entre las entidades más afectadas estaba ING Direct, el mayor banco on line de España. Una serie de rumores ligaron erróneamente las altas remuneraciones que ofrecía la filial del grupo holandés en sus depósitos con las que se daban por las inversiones en sellos, provocando una fuga de dinero de sus cuentas que alcanzó 1.469 millones de euros en dos meses (alrededor del 11% del pasivo de la entidad en aquel momento). En plena crisis y a pesar de ser competidores entre sí, Santander, BBVA y Caja Madrid intercambiaron información, incluida información comercial, sobre lo que estaba ocurriendo y cómo estaban actuando cada uno de ellos

Así lo demuestran los correos de Miguel Blesa, que han sido puestos al alcance de todo el mundo gracias a un ciudadano anónimo que puso a disposición de Xnet el dominio www.correosdeblesa.com con las comunicaciones en bruto del ex presidente de Caja Madrid volcadas en él. Los correos proceden igualmente de una fuente anónima que los depósito en el Buzón X de Xnet poco después de la llamada a la colaboración ciudadana que hizo en 2012 la iniciativa 15MpaRato. Esa información, que permitió por ejemplo que eldiario.es desvelase el escándalo de las tarjetas black, exhibida ahora a la luz pública permite contextualizar el comportamiento de banqueros, políticos y empresarios en momentos que han ido marcando la historia de este país. Algunos muy delicados.

“Nuestros comerciales, con más o menos agresividad, están aprovechando la ocasión. Acabo de hablar con BBVA y BSCH (hoy Banco Santander) y a ellos les consta lo mismo (…). No me parece mal que el sistema financiero aproveche la ocasión, sin que la sangre llegue al río, para devolvérsela a ING”.

El 24 de mayo de 2006, Blesa preguntaba en un correo a su mano derecha en la caja, Matías Amat, y a Enrique de la Torre, secretario del consejo, qué estaba pasando con ING. Amat le contesta que “hay mucho rumor de boca boca desde hace una semana. Las salidas de depósitos de ING a caja (Caja Madrid) en los últimos días son de 90 millones de euros. Dicho esto es inconcebible que ING pueda dejar de apoyar a su filial española”. Una hora y cuarto después ya tiene más información. Una fuente en el Banco de España le ha dicho que no cree que vayan a intervenir la entidad porque quien debería decidirlo no está en el país pero que “han recibido muchas llamadas de muchos pequeños ahorradores y de algunas cajas. Ellos (Banco de España) entienden que parte del problema lo generan los propios comerciales de bancos y cajas para recuperar posiciones de pasivo”. La estrategia de altas remuneraciones de ING para captar depósitos les había hecho un roto a las entidades españolas.  

¿Qué hace una de las mayores entidades del país ante esa posible inestabilidad que se está creando en una entidad financiera? Blesa le dice a Matías Amat que hable “con el Padre Piquer, que nos tiene abandonados”.¿Se refiere a los grandes bancos? Evidentemente o es un apodo que usan o una gracia porque el nombre se corresponde con el sacerdote que fundó Caja Madrid allá por el año 1702. Media hora más tarde, Amat informa a Blesa de que ya le “consta que nuestros (sus) comerciales, con más o menos agresividad, están aprovechando la ocasión”. Ha ido más allá. “Acabo de hablar con BBVA y BSCH (hoy Banco Santander) y a ellos les consta lo mismo”. El Banco de España tiene razón. La estrategia comercial, que ahora conocen los unos de los otros, está contribuyendo a desestabilizar a ING. ¿Lo paran? 

Amat da su opinión a Blesa: “En el fondo no me parece mal que el sistema financiero aproveche la ocasión, sin que la sangre llegue al río, para devolvérsela a ING”. El Santander le ha pasado datos de por donde va ya el reguero de sangre: “Los del BSCH calculan que en los últimos días pueden haber salido depósitos de ING por 1.000 millones de euros (ING tenía un total de 10.000 millones)”, añade. “Aunque el Padre Piquer a veces parece dormido, no deja de ayudarnos”, es la última frase de Amat en el correo. 

Batalla de depósitos

Las cifras del Santander no iban nada desencaminadas. Los clientes de ING retiraron en dos meses 1.469 millones de euros, según se conoció posteriormente. Antes de que estallase el escándalo de Fórum y Afinsa, ING tenía en depósitos un total de 13.819 millones. En julio, volvía a captar depósitos: 385 millones. No le salió barato. Una macro campaña publicitaria destacó sus siete años en España, sus beneficios y el hecho de ser parte del que era el cuarto grupo por beneficios de Europa. Pero además, tuvo que subir la rentabilidad de su cuenta Naranja, algo que no hacía desde el año 2000. Lo hizo forzada por las nuevas condiciones de remuneración que había decidido empezar a aplicar su competencia. Openbank (banco por Internet del Santander) e iBanesto (del mismo grupo) se colocaron como los más agresivos ofreciendo una remuneración del 4% TAE. Por detrás les siguieron de cerca Sabadell e Ibercaja (3,50%) y Bankinter (3,32%). Incluso con la subida, ING pasaba a la sexta posición con el 3,25%.

No sería la última vez que subía la rentabilidad de su cuenta Naranja aquel año. Bancos y cajas entraron en los meses siguientes en una guerra por captar depósitos ante la posibilidad que empezaba a intuirse de ralentización del mercado hipotecario. 

Una guerra de una década, ahora en los cajeros

La guerra contra ING ha sido constante durante la última década por parte de la gran banca española. La estructura de costes mínimos del banco on line y su capacidad de ofrecer altas remuneraciones por sus depósitos en comparación a las bajas o nulas de su competencia ha provocado numerosos movimientos estratégicos. El último ha sido este mismo año y tiene que ver con los cajeros automáticos. ING decidía en enero añadir a la posibilidad de sacar dinero gratis en los cajeros 4B, que ya ofrecía, la de hacerlo también de forma gratuita en los de la red Servired a partir de 60 euros.

La ventaja para los clientes de ING se disparaba porque, mientras que la red 4B tiene 12.750 cajeros en España, la de Servired alcanza 33.900 cajeros. Caixabank, filial de La Caixa, fue la primera entidad en mover ficha y empezó a cobrar el pasado 24 de marzo a los clientes de otras entidades dos euros por utilizar sus cajeros. Hasta ese momento, era la entidad de la que fuese cliente el usuario la que se encargaba (o no) de cobrarle. 

La decisión aparentemente unilateral, ha encontrado rápidamente eco en otras de las grandes entidades financieras del país. El Santander ha declarado que no descarta tomar el mismo camino y empezar a cobrar por el uso de sus cajeros a quienes no sean clientes suyos. En el momento en que lo haga, otro buen puñado de entidades hará lo mismo.

Sin embargo, la práctica es tan poco común, ya que puede significar que se cobre a un usuario dos veces por el mismo servicio (una su banco y otra el propietario del cajero), que a Bruselas le han saltado las alarmas. Caixabank sostiene que lo de Europa solo es una petición de información porque este modelo ya se usa en países como Alemania y que ha renunciado a cobrar a la otra entidad por lo que no se produce el doble cobro al usuario. 

IMAGEN: M.Peinado en Flickr