La nueva -y polémica- regulación se encuentra ahora mismo en el Senado, después de haber pasado por el Congreso de los Diputados, donde sólo se admitieron las enmiendas de los populares. Desde el grupo parlamentario prevén que el texto se someta a votación el 8 de julio en la Cámara Alta, por lo que dispondría de un par de semanas como máximo para ser refrendada por el Congreso antes de que sus señorías se vayan de vacaciones.

Desde el Grupo Popular en el Senado han confirmado a Sabemos que las enmiendas de los partidos al proyecto de Ley de Auditoría de Cuentas se estudiarán en una comisión parlamentaria el 1 de julio.

Así, esta norma, que fijará unos nuevos requisitos para las consultoras que supervisan los libros de las compañías españolas, se sometería a votación en el pleno del Senado el día 8 de julio.

Si la normativa es aprobada por el Senado, tendría que ser ratificada la segunda o la tercera semana de julio en el Congreso de los Diputados para publicarse antes de las vacaciones

El problema es que el texto tendría que volver al Congreso de los Diputados para ser refrendado, algo que limita bastante la ventana de oportunidad del Gobierno para ver aprobada su ley antes de las vacaciones de los parlamentarios. Según los populares en el Congreso, la normativa habría de ser ratificada en la segunda o la tercera semana de julio, dado que después llega el parón veraniego del Parlamento.

Aunque se podría convocar un pleno extraordinario en el Congreso de los Diputados en verano para tratar otras cuestiones, como una hipotética tramitación de los Presupuestos Generales del Estado, es poco probable que se incluya esta ley en la lista de tareas pendientes. En la actualidad hay numerosas leyes a la espera de ser despachadas en el Parlamento.

A golpe de rodillo

Si bien es cierto que los populares podrían admitir alguna enmienda de los demás partidos durante la comisión del 1 de julio en el Senado, la sucesión de los acontecimientos no apunta en esa dirección.

En mayo, el Congreso aprobó el anteproyecto de ley, en el que sólo se aceptaron las enmiendas del Grupo Parlamentario Popular.

Ahora, entre las 137 enmiendas presentadas por los partidos en el Senado no hay ni una sola del PP, lo que ratifica que la formación da por bueno el texto remitido desde la Cámara Baja.

Un texto controvertido

Desde el principio, la Ley de Auditoría, elaborada por el Ministerio de Economía y Competitividad, ha sido muy contestada por el sector, en el que las ‘big four’ -KPMG, EY, PwC y Deloitte- tienen mucho que perder si se consuma el cambio regulatorio, debido a las limitaciones que incluye.

La nueva ley establece que las auditoras no pueden estar supervisando las cuentas de una compañía durante más de 10 años

Para empezar, la nueva norma establece periodos de tiempo máximos en los que una misma consultora puede auditar las cuentas de una gran compañía (denominada Entidad de Interés Público), así que establece una rotación obligatoria de 10 años.

Además, impide a la firma que audite las cuentas de una compañía que, a la vez, esté contratada por la misma empresa para realizar otros servicios, como contabilidad y asesoría legal.

La ley está diseñada con la intención de garantizar la independencia de las auditoras de las compañías a las que escrutan, como indicó el ministro de Economía, Luis de Guindos. No obstante, su diseño ha levantado no pocas ampollas en el sector.

La aplicación de la rotación sería asimétrica, de forma que las consultoras que lleven auditando 20 años o más a una compañía tendrían hasta 2020 para dejar de hacerlo, mientras que las que lo llevaran haciendo entre 10 y 20 años podrían quedarse hasta 2023. Las que llevaran menos de 10 años tendrían que cambiar en 2016.

 

Foto: Flickr – Gideon Gimari