El venezolano Banesco aún no ha pagado 600 de los 1.000 millones del precio pactado para hacerse con Novagalicia Banco. Ya no tendrá que hacerlo. Las garantías que pactó con el Estado por los posibles riesgos que asumía han empezado a activarse y Banesco ya solo debe 440 millones. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria contempla incluso la posibilidad de que al final haya que devolverle lo que ya ha pagado.

Aquello de que a los españoles no les iba a costar un euro el rescate del sistema financiero no era solo falso, eso ya lo saben, era una mentira elástica, capaz de crecer con el tiempo y mucho. La prueba está en una de las operaciones más polémicas, la que tuvo lugar en diciembre de 2013 cuando el Estado y el Fondo de Garantía de Depósitos vendieron NCG Banco (fruto de la fusión de las antiguas Caixa Galicia y Caixanova) al venezolano Banesco por 1.003 millones de euros. El Ejecutivo ha tenido que hacer una defensa férrea de que el precio acordado era el mejor posible, dado que las ayudas públicas recibidas por NCG (hoy denominada Abanca) habían sido muy superiores al precio de la venta: 9.057 millones. No era fácil explicar que se cargaban a la espalda de los ciudadanos unas pérdidas de más de 8.000 millones. Serán más. El precio final que va a pagar Banesco ha empezado a menguar. ¿Cómo es posible?

El comprador solo pagó, en el momento de la adquisición, 403 millones de euros. El resto (600 millones) lo abonaría en cómodos plazos hasta 2018 siempre que no ocurriesen una serie de contingencias que le fuesen desfavorables porque, en ese caso, según se pactó en el contrato de compra-venta, el precio pactado empezaría de facto a reducirse. Dos de esas contingencias ya han tenido lugar, según la memoria anual del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) hecha pública ayer. A cierre de 2014, las garantías activadas alcanzaban ya un importe de 160,7 millones. Dicha cantidad no le ha sido abonada a Banesco, dicen las cuentas. Como aún no ha pagado 600 millones, se irán restando las garantías que se activen de esa cantidad, hasta que el importe de lo que le debe el Frob (que es público) supere lo que Banesco debe. De momento, el Frob ha reservado (provisionado) 264 millones por si fuesen necesarios para cubrir las contingencias pactadas. 

Es posible que sea necesaria una mayor cantidad, dado el ritmo de activación de las garantías. De hecho el Frob amplió ese colchón en 2014. 

¿A cuánto puede llegar la factura? Según publicaba Expansión en octubre del pasado ejercicio, citando la información presentada por el Gobierno a la Comisión Europea, las garantías concedidas a Banesco al hacerse con NCG alcanzan los 2.332 millones de euros, aunque la pérdida máxima estimada es de 500 millones. De alcanzarse dicha cifra, el precio pagado por NCG sería al final la mitad de lo anunciado.

Entre otros compromisos, el Gobierno asumió toda pérdida que pudiera derivarse de ajustes en el valor que se dio a los activos inmobiliarios que se traspasaron al banco malo y el 85% del IVA que fuese necesario asumir por esa nueva valoración de los activos. Se garantizaban así mismo, según Expansión, el 85% de las compensaciones a clientes por cláusulas suelo de hipotecas, preferentes y otros productos complejos como los swaps. Además el Estado se convertía en garante de que Banesco pueda en el futuro monetizar 1.000 millones de activos diferidos por riesgo (DTA), que es una suerte de apaño contable que permite descontarse (en la práctica, sumar al resultado) los teóricos impuestos futuros que deberá pagar una sociedad cuando se alcance el beneficio estimado. 

Precisamente son de la antigua Novacaixagalicia las cuatro operaciones que el Frob ha enviado a la Fiscalía por un perjuicio posible a la entidad de 170 millones de euros. Los antiguos gestores habrían otorgado hipotecas, créditos para invertir en sociedades u operaciones de cancelación de deudas irregulares en sus últimos meses al frente de la entidad. 

 

Otros 165 millones a Caixabank por una compra de 1€

La activación de garantías no es ni mucho menos exclusivo de Banesco. A quien sí se le pagó en 2014 en dinero contante y sonante fue a Caixabank. La entidad catalana, que se hizo con el Banco de Valencia por un euro a condición de que recibiese una inyección pública previa de 4.500 millones, añadió al acuerdo también el compromiso del Frob de recibir una compensación en caso de que se considerase que había sufrido un perjuicio patrimonial por la estimación del valor de los activos de Banco de Valencia que fueron transferidos al banco malo. Dicha compensación se activó el año pasado y “la cantidad final satisfecha por el Frob ascendió a 165 millones de euros, abonados el 5 de diciembre de 2014”. 

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