Hoy se cumple un mes de la celebración de las elecciones municipales y autonómicas. El batacazo del PP en dichos comicios conlleva, como una de sus principales consecuencias, que el presidente del Gobierno ha desterrado definitivamente de su estrategia la política del plasma y se esfuerza por comparecer ante los medios, con preguntas incluidas. En estos últimos treinta días, el presidente del Gobierno ha protagonizado un total de siete ruedas de prensa.

Una cifra que supone un record desde que Rajoy se instaló en el palacio de la Moncloa. Su asignatura pendiente, ahora que ha tomado las riendas del partido, es la comparecencia ante los periodistas en la sede de la calle Génova, algo que el líder del PP no realiza desde hace tres años, salvó la rueda de prensa que protagonizó el 25 de mayo, al día siguiente de las elecciones municipales y autonómicas.

Rajoy zanjó la crisis abierta en Moncloa y en Génova con el compromiso ante sus compañeros de partido de a aproximarse al ciudadano de la calle y a enderezar su política de comunicación. Y a la vista de su trabajo en el último mes, parece que intenta conseguirlo a toda costa.

Ya lo dijo hace un par de semanas la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que es, además, la portavoz del Gabinete: “El presidente del Gobierno y del PP es la persona que ha liderado la recuperación de este país. Y creo que es la persona que mejor puede explicar todo lo que se ha hecho y cómo se ha hecho porque lo ha protagonizado, lo ha dirigido y lo ha liderado en primera persona”.

Se acaba la fobia del presidente con la prensa

El jefe del Ejecutivo empezó a perder su fobia a la prensa el pasado 25 de mayo, cuando convocó a los periodistas para dar a conocer sus primeras reflexiones tras los comicios. Entonces, permitió tan sólo cuatro preguntas. El 27 de mayo, en el momento en que arreciaba el órdago de los barones para que Rajoy cambiase su decisión de no mover ficha ante la pérdida de poder territorial que vino tras la cita en las urnas, el presidente buscó a los periodistas acreditados en el Congreso, una vez celebrada la sesión de control al Gobierno, para anunciar a la opinión pública su intención de llevar a cabo un cambio de caras en el Gobierno y en el Partido Popular.

Desde aquel 27 de mayo no ha habido semana que no Rajoy no comparezca en dos ocasiones ante los medios. Lo hizo el pasado 2 de junio, en una rueda de prensa tras las jornadas sobre trabajadores autónomos; y lo volvió a hacer el día 5, en el transcurso de la reunión de alto nivel hispano-marroquí, en una comparecencia conjunta con el primer ministro del país alauí.

A la semana siguiente, también protagonizó dos ruedas de prensa, ambas en Bruselas, donde el presidente del Gobierno asistía a la cumbre Unión Europea-América Latina. Todas ellas fueron llevadas a cabo para lograr mayor foco de atención en los medios, unas veces abundando en los cambios en el Ejecutivo y el PP, y otras para rebajar las expectativas de esa rectificación en su política.

La última comparecencia ante los periodistas, ya efectuados los cambios en el partido, tuvo lugar el pasado lunes, al finalizar la cumbre hispano-lusa celebrada en la localidad costera de Bayona, en Pontevedra, en la que el jefe del Ejecutivo descartó la posibilidad de realizar una crisis en su Gabinete.

Lejos quedan ya los tiempos en que el plasma de la televisión era el medio casi consustancial a las comparecencias de Rajoy. Corrían los primeros días de abril de 2013 –en plena efervescencia del caso Bárcenas- cuando se registró un plante de periodistas ante la imposibilidad de ver de cerca a Rajoy y, mucho menos, plantearle preguntas. Era el momento en que la política del plasma se convertía en motivo de escarnio contra el presidente del PP en las redes sociales.

La asignatura pendiente que le queda a Rajoy, ahora que ha desterrado de su estrategia esa política del plasma, es protagonizar una rueda de prensa en la sede de la calle Génova. Podrá hacerlo hoy mismo, una vez tomadas las riendas del partido, pues ha convocado al nuevo comité de dirección a su primera reunión tras los cambios en el organigrama efectuados la semana pasada.