El anuncio de que un juez español ha impuesto el cierre de rojadirecta en España es, como mínimo, controvertido. No por el fondo de la decisión, sino por las múltiples dudas sobre si tendrá algún efecto práctico. Las formas alternativas de difusión de contenidos en internet son como la mitológica Hidra: puedes cortar una cabeza, pero otras surgirán.

En 2011, EEUU ya había forzado el cierre de la popular página en español, que enlaza a sitios desde los cuales se pueden reproducir contenidos sin que las páginas que los alojan cuenten con los derechos correspondientes.

El pasado marzo, la industria recibió con alegría un anuncio parecido. Se trataba de la decisión de un juez de cerrar The Pirate Bay, que operaba bajo el dominio ThePirateBay.se y sigue bloqueado. El mecanismo era similar: se prohibía el cierre y después se pedía al operador que bloquease el acceso.

Hoy dicha página opera sin problemas desde ThePirateBay.cr, un dominio costarricense desde el que se reflejan los contenidos, ubicados en otro país. Para bloquearlo, el gobierno de dicho país debe declararlo ilegal. ¿Cuánto tiempo tardará en encontrar una alternativa si esto sucede?

En Twitter, tras conocerse la noticia, la reacción de muchos usuarios fue lamentar que el precio del fútbol es demasiado caro en España si quieres ver todos los partidos. Y al menos en eso tienen razón. Hasta ahora, España ha sido el país más caro para disfrutar de todos los encuentros, debido al hecho de que había que contratar un paquete tipo GolTV o Canal+ Liga y, además, pagar para ver el clásico “partido del Plus”, lo que suponía un abono a todo un canal adicional de series y cine.

En el mejor de los escenarios posibles para el consumidor, este verano se producirá una subasta centralizada de los contenidos de fútbol durante la segunda semana de julio y habrá un paquete único, más económico que hasta ahora pero que recaude más, al resultar más atractivo para más consumidores.

En el peor de los escenarios posibles, explotará la nueva guerra del fútbol que parece estar labrándose entre la Liga de Javier Tebas, aliada con Mediapro, y el Real Madrid de Florentino Pérez, que quiere mantener el control de la venta de sus derechos internacionales. Esto podría llevar a una nueva fragmentación de los derechos que, una vez más cargue de razones, se compartan o no, a los partidarios del todo gratis.