Ana Botella impuso en 2013 “pruebas de idoneidad” para determinar quién podía tocar en espacios públicos del centro de la capital. El nuevo equipo de Gobierno podría restituir la libertad de actuación.

Los músicos callejeros de Madrid se llevaron un gran susto en 2013, cuando el Ayuntamiento anunció que haría exámenes -“pruebas de idoneidad”- con el fin de determinar quién era apto y quién no para ganarse la vida tocando en espacios públicos. El consistorio consideró que debía mediar ante la proliferación de estos artistas callejeros y decidió poner un filtro de ‘calidad’ que la neutralizara.

Dos años después, y con muchos de los afectados ostentando ya la correspondiente licencia -el 70% superó el trámite-, la polémica medida puede tener los días contados. El nuevo equipo de Gobierno de Ahora Madrid es contrario a cualquier filtro de ese tipo y así lo dejó patente en el programa colaborativo que elaboró antes de las elecciones. En él se recogen varias iniciativas para acabar con las pruebas de idoneidad, siendo la más explícita una que aboga por la “derogación” del “sistema de autorización municipal en Centro para actuaciones musicales en espacios públicos”. La propuesta contempla expresamente la “supresión de la prueba de idoneidad puesta en marcha por el Ayuntamiento en el distrito Centro desde 2013 y que los músicos han de superar para poder actuar en la calle y en espacios públicos”.

Además, otra que defiende “recuperar la música en Madrid” habla de “devolver la música a las plazas”, “apoyar la cultura libre y universal” y en definitiva crear las condiciones para que haya “más cultura popular y menos alta cultura”. Unas políticas que van en la línea de la iniciativa titulada “revisar las licencias y normativas para facilitar la puesta en marcha de proyectos culturales, de teatro y de música” y que fue planteada por el propio equipo de Ahora Madrid, no por ningún ciudadano particular.

Todo ello fue votado y debatido las semanas previas a la campaña y finalmente canalizado en el programa electoral, que dedicó un espacio a la “democratización de la cultura”. De él se colige que los músicos callejeros tendrán esta legislatura menos trabas para desarrollar legalmente su dedicación. Así, el documento apuesta por “crear nuevos protocolos y procedimientos administrativos (licencias, reglamentos, trámites, concursos, convocatorias) para una gestión de la cultura más ágil, flexible, transparente y que facilite el acceso a la iniciativa y la producción ciudadana”.

Igualmente, el programa de Manuela Carmena –degradado por ella misma a “un conjunto de sugerencias”- contempla “potenciar la iniciativa ciudadana en el uso de espacios” públicos, “garantizar la visibilidad cultural de Madrid” en esas mismas zonas o “recuperar el uso de la calle y los espacios verdes para la creación de un arte independiente”.

Preguntadas por un plan concreto para derogar las pruebas de idoneidad, fuentes oficiales del Ayuntamiento piden tiempo para que la concejalía de Cultura y Deportes se pronuncie al respecto. Y es que es precisamente esta área, en un principio controlada por el dimitido Guillermo Zapata, la encargada de gestionarlo. “En las próximas semanas habrá encuentros informativos de cada concejalía para detallar sus planes”, indican esas fuentes, que no niegan la voluntad de sacar adelante la mencionada iniciativa.

Sí quedó descartada una extravagante propuesta incluida en el programa colaborativo -y valorada muy negativamente por los miembros de Ahora Madrid- que iba varios pasos más allá en su defensa de los músicos callejeros. Concretamente, reivindicaba la labor de los que actúan en el suburbano y demandaba “contrataciones legales y sueldos dignos pagados por el mismo Metro de Madrid”. Eso sí, “sin que haya subida del billete del metro, sino todo lo contrario, para premiar la confianza de los pasajeros por aceptar en silencio la inmotivada subida” de hace unos años.

Foto: José Luis Cernadas Iglesias en Flickr