Cinco años después de su nacimiento, el holding que agrupa a Iberia, British Airways y Vueling quiere retribuir por primera vez a sus accionistas. La compañía quiere mantener una política “sostenida” de dividendos a partir de ahora y anunciará en unos meses las condiciones del pago que irá a cargo de los resultados de 2015.

Los accionistas de IAG empiezan a ver muy cerca su primer dividendo. El grupo aéreo pretende repartir, probablemente ya en 2016, el primer dividendo de su historia, cinco años después de su nacimiento tras la fusión de Iberia y British Airways (luego incorporó a Vueling y ahora quiere también sumar a Aer Lingus).

Prevemos anunciar antes de que termine este año el pago de un dividendo basado en un ratio de pay out del 25% del beneficio subyacente después de impuestos, como primer paso en nuestro plan para introducir un reparto de dividendos sostenible”, dijo el presidente del grupo, Antonio Vázquez, en la junta de accionistas celebrada este jueves en Madrid, confirmando así la pretensión anunciada por la compañía el pasado noviembre.

Ese primer dividendo se haría con cargo a los resultados de 2015, que seguirán al alza, y el consejo de administración decidirá en unos meses si se reparte este año o ya en 2016. La cúpula de IAG insiste en que esta nueva política ha sido posible, muy fundamentalmente, por la dura reestructuración ejecutada en Iberia. Los recortes de plantilla y salariales, y las nuevas medidas de productividad, han permitido a la aerolínea española obtener su primer beneficio operativo en seis años, con 51 millones de euros.

“Sin duda, la continua y profunda transformación de Iberia y su retorno a la rentabilidad, una realidad que hace sólo dos años parecía muy lejana, marcó el ejercicio anterior”, destacó Vázquez. La reestructuración de Iberia hizo posible que IAG obtuviera un beneficio operativo de 1.390 millones de euros el año pasado, casi el doble que en el ejercicio anterior. El objetivo para este año es alcanzar los 2.200 millones de resultado operativo. A largo plazo, confía en lograr un margen operativo de entre el 10% y el 14% y un rentabilidad sobre el capital invertido de cerca de al menos el 12% entre 2016 y 2020.

“Estamos seguros de que podemos lograr estos objetivos, que están diseñados para asegurar que podamos distribuir un dividendo a nuestros accionistas y sostenerlo a largo plazo”, apuntó Willie Walsh, consejero delegado de IAG. “Desde el momento de la constitución de IAG manifestamos que nuestra vocación era tomar la senda del pago del dividendo tan pronto como la transformación de nuestras compañías”, subrayó Vázquez. “Hoy estamos en disposición de hacer frente a nuestros compromisos cuyos detalles haremos públicos en los próximos meses”.