Los tres consejeros del partido de Duran i Lleida abandonan el Ejecutivo después de que el presidente diera un ultimátum para asumir su hoja de ruta independentista. La decisión no afectará a la estabilidad parlamentaria ni a los ayuntamientos.

Unió Democrática de Catalunya (UDC) ha escenificado hoy su ruptura con el líder del que desde hace 37 años ha sido su socio político, Convergència Democrática de Catalunya (CDC) y ha decidido abandonar el Gobierno catalán. Tres de los 12 consejeros de Artur Mas forman parte del partido que dirige Josep Antoni Duran i Lleida: la vicepresidenta, Joana Ortega; el responsable de Interior, Ramon Espadaler; y el titular de Agricultura, Josep María Pelegrí. Todos ellos cesan hoy de sus cargos a consecuencia de las discrepancias con la hoja de ruta soberanista del presidente.

El propio Espadaler ha sido el encargado de anunciarlo en rueda de prensa, en su calidad de secretario general de Unió, añadiendo que su partido mantendrá hasta el final de la legislatura la estabilidad parlamentaria apoyando a Convergència y el programa electoral con que CiU concurrió a las elecciones de 2012. Tampoco se verán afectados los ayuntamientos ni el funcionamiento del grupo nacionalista en el Congreso, por lo que todavía queda alguna posibilidad de que la relación se reconstruya.

“Hemos acordado dar un paso atrás y salir del Gobierno como ejercicio de coherencia pero garantizaremos la estabilidad del mismo”, ha señalado el dirigente democristiano, dejando así la decisión de una quiebra definitiva en la federacción en manos de Convergència. Con este movimiento, acordado en una reunión por la Ejecutiva del partido, los de Duran responden al ultimátum dado por Mas, que aseguró que la única manera de que la coalición siguiera viva era con una adhesión inequívoca e inquebrantable por parte de Unió a sus planes separatistas.

UDC decidió el domingo apostar por una suavización de esa hoja de ruta, en una consulta entre las bases que se decidió por estrecho margen. El presidente catalán y líder de CDC respondió con el ultimátum, para el que pidió una respuesta inmediata, toda vez que este sábado tiene previsto presentar la fórmula con que concurrirá a las elecciones del 27 de septiembre. Mas pretende dar a la cita carácter plebiscitario y propone una hoja de ruta que concluya con la independencia de Cataluña al cabo de un año y medio. Todo indica a que, por primera vez Convergència y Unió se presentarán a esos comicios por separado.