El pasado mes de marzo, Caixabank daba un golpe en la mesa: comenzaba a cobrar una comisión de dos euros a clientes de otras entidades que retiren efectivo de sus cajeros. La medida supone una declaración de intenciones contra ING; el resto del sector la aplaude y los consumidores la han denunciado.

El martes 24 de marzo, Caixabank daba todo un salto al vacío en su política de cobros al usuario: Comenzaba a cobrar una comisión de dos euros a cada cliente procedente de otra entidad financiera que retirara efectivo de su red de cajeros. Esta medida, pese a estar prevista desde hace tiempo, ha desatado una guerra en el sector con al menos cuatro frentes que permanecía latente hasta ahora. Una batalla que se enconaba hace algo más de un año, cuando ING (el banco paradigma de los servicios gratuitos) comenzaba a ofrecer retiradas de efectivo gratis en los cajeros de Servired (hasta entonces solo estaban exentas de tasas en la red 4B) en operaciones a partir de 60 euros.

Aquel movimiento sentó mal en todo el sector bancario y especialmente en Caixabank, la entidad financiera con más cajeros en España (más de 9.600) y que trabaja en exclusiva con Servired. El giro comercial dado por Caixabank supone un cambio en cómo funcionaban hasta ahora las redes de cajeros. Hasta entonces, si algún cliente de una tercera entidad financiera quería retirar efectivo de la red de Caixabank, el coste de la operación se repercutía a esa entidad, no al cliente. El nuevo paradigma va al contrario: repercutir la comisión al cliente cuando retira los fondos y dejar de cobrárselo al banco. Fuentes del sector aseguran a SABEMOS que esta decisión ha supuesto una caída en las transacciones en cajero de la entidad catalana.

Repercutir al cliente un coste para el banco

En la era en que cada vez más servicios se prestan de forma gratuita (o sus costes no van directos al bolsillo del usuario), ¿por qué Caixabank ha decidido ir contracorriente? “Lo que han hecho tiene todo el sentido del mundo”, explica un portavoz de uno de los principales bancos españoles. “Un cajero cuesta mucho dinero en mantenimiento para la entidad, y es un gasto que se ha de repercutir de alguna forma”, señala.

Lo que hacían entidades como ING o EVO, que prestaban este servicio de forma gratuita, era asumir ellas el coste de las comisiones por retirar el dinero de un cajero de otra red. “Les salía más rentable pagar la comisión que fijaba Caixabank por ese cliente que tener una red de cajeros por todo el país, como sí tenía ésta”, explican estas mismas fuentes. El problema para los bancos tradicionales es que esta estrategia del todo gratis ha tenido un relativo éxito, y han ganado cuota de mercado. Solo ING tiene cerca de tres millones de clientes en España.

Caixabank, ante este panorama y a la vista de que los bajos tipos de interés no van a permitir obtener márgenes financieros por lo menos durante un tiempo, han decidido “invertir la moneda: Ya no le cobran a ING, sino que directamente le repercuten la comisión al cliente. Es una forma de que sepa que si su banco no tiene oficinas ni cajeros, eso sí que le cuesta dinero”, aseguran fuentes del sector. En general, el conjunto de las entidades se muestran críticas con el modelo de servicios bancarios gratuitos, al que acusan incluso de no ser rentable: “Mira a EVO Banco, con la política de no comisiones ha captado muchos clientes, pero está perdiendo dinero“, puntualizan.

Bruselas investiga los dobles cobros

Más allá de lo arriesgada o no que pueda ser la operación planteada por Caixabank, está la legalidad. Y al parecer estos nuevos cobros podrían no ser legales. Es al menos la tesis que defienden desde la Asociación de Usuarios de Banca (Adicae), que en marzo de este año presentó una denuncia ante la Comisión Europea por lo que consideran una grave ilegalidad: cobrar dos veces por un mismo servicio.

Aunque fuentes de la entidad catalana aseguran que no es cierto que se esté imponiendo una doble comisión (ya que se ha dejado de cobrar a la entidad de origen del cliente), Bruselas habría iniciado la investigación para saber si en efecto se podría estar incumpliendo la ley. La asociación Adicae, por su parte, ha subido la apuesta y ha presentado sendas denuncias por las nuevas comisiones ante el Banco de España y ante el Ministerio de Economía.

La tendencia: cada vez menos servicios gratuitos

El pasado 18 de mayo el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, ya anticipaba en un discurso lo que se avecina respecto a dejar atrás los años del todo gratis en los servicios bancarios más comunes: “Parece razonable esperar que la política de comisiones cero vaya perdiendo implantación y que la competencia para la captación de pasivo tradicional se traslade en parte al negocio de prestación de servicios transaccionales”. Es decir, que en un plazo medio podrían verse nuevas medidas en el sentido de cobrar por retirar fondos de cajeros ajenos. La forma de evitarlas, como contaba Michela Romani en un reciente artículo, será vincularse más al banco.

Por el momento, sin embargo, casi nadie del sector parece atreverse a dar un nuevo paso hasta que se vean las repercusiones del salto emprendido por Caixabank. “Nadie va a hacer nada a corto plazo, sobre todo porque los competidores estamos ganando cuota gracias a la caída de transacciones en Caixabank”, reconoce un directivo del sector bancario. Otro portavoz de una entidad financiera mediana española abunda en esta idea: “Hay otros 40.000 cajeros en España donde por ahora no se cobra y todo sigue igual, así que los usuarios por ahora tienen mucho donde elegir”.

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