La formación naranja lanza una campaña para sacar pecho por las renuncias de Griñán y de cargos del PP. Sus ‘líneas rojas’ han provocado ya el cese de una decena de políticos. El acuerdo con Cristina Cifuentes en Madrid podría cerrarse hoy mismo.

Ciudadanos se ha cobrado otra víctima. La renuncia del presidente de La Rioja, Pedro Sanz, a presentarse de nuevo a la investidura despeja el camino a un acuerdo entre el PP y el partido de Albert Rivera en esa región, donde la formación naranja condicionaba el pacto a un relevo generacional en la cabeza del Ejecutivo, ocupada por Sanz los últimos 20 años. Rivera ve así ampliada la colección de cadáveres políticos que acumula en sus negociaciones postelectorales, especialmente duras para un PP que no tiene más remedio que ceder ante él si quiere conservar ciertas plazas.

El primero en caer fue el consejero murciano de Industria y Turismo, Juan Carlos Ruiz, que lo hizo a las pocas horas de ser imputado en el marco de la ‘Operación Púnica’. En esa autonomía es donde más inflexible se ha mostrado Ciudadanos, que no quiere dar su apoyo al PP sin que antes quede clara la voluntad de abrir una nueva etapa que rompa amarras con todos los salpicados por corrupción. Así, tuvieron que dejar sus cargos también el delegado del Gobierno, Joaquín Bascuñana -imputado en el caso Novo Cartagho-, y el secretario general de los populares murcianos, Miguel Ángel Cámara, implicado en el caso Umbra. Por su parte, la alcaldesa de Fuente Álamo, María Antonia Conesa, renunció a un nuevo mandato por su presunta vinculación al caso Pagamenta.

Además de en La Rioja y en Murcia, el PP necesita a Ciudadanos en Madrid para conservar el poder -en Castilla y León puede llegar a un acuerdo también con el diputado de Unión del Pueblo Leonés-. Y en esta región es donde más avanzadas están las negociaciones. Tras llegar a un acuerdo en materia anticorrupción y económica, el pacto entre Cristina Cifuentes e Ignacio Aguado podría cerrarse hoy mismo si pulen sus diferencias en política social.

El camino hacia la investidura de Cifuentes comenzó a despejarse con las dimisiones de los consejeros madrileños Lucía Figar y Salvador Victoria, imputados en la Púnica. El líder de Ciudadanos en la comunidad había asegurado que esa situación complicaba “mucho” el diálogo y había reclamado a la candidata popular una ruptura clara “con el pasado”.  Tras la marcha de Figar y Victoria se produjo también la del alcalde de Las Rozas, José Ignacio Fernández Rubio, imputado por prevaricación. Gracias a ese movimiento, el PP conservó el bastón de mando en el municipio madrileño con la abstención del partido de Rivera.

Las ‘líneas rojas’ de Ciudadanos han pasado factura también en Cantabria. Los regidores de Astillero y Santa María de Cayón, Carlos Cortina y Gastón Gómez, dimitieron de sus cargos en la Ejecutiva del PP regional para facilitar la investidura de Íñigo de la Serna como alcalde de Santander. Ciudadanos había condicionado su abstención a este movimiento, que llevó a Gómez a quejarse del “listón” impuesto, que a su juicio no estaba “a la misma altura” que en otros lugares.

En concreto, el exdirigente popular se refería a Andalucía, donde los de Rivera dieron su apoyo al PSOE sin que Manuel Chaves abandonara su escaño en el Congreso. Sí ha renunciado ya José Antonio Griñán como senador, otra cabeza tachada de la lista de Ciudadanos, que trata de capitalizar esta cascada de dimisiones con una campaña en las redes sociales. El partido está difundiendo una imagen que recoge los ceses bajo el encabezado ‘C’s consigue la dimisión de varios imputados por corrupción política’.