Saltó la sorpresa en el Comité Ejecutivo del PP de Madrid, que no por esperada deja de ser llamativa. La presidenta regional del partido, Esperanza Aguirre, anunció que no se presentará a la reelección en el próximo congreso ordinario de los populares madrileños. Y lo hizo subiendo el tono de crítica hacia Mariano Rajoy, y desafiándole con la petición de un congreso extraordinario que certifique su relevo. De esta forma, Aguirre hace oídos sordos a la orden tajante del presidente del partido de que no haya congresos regionales antes de las elecciones generales de final de año.

Esperanza Aguirre lo tenía claro desde que no consiguió su aspiración a ser alcaldesa de Madrid tras los comicios municipales del pasado 24 de mayo, pese a que la suya fue la lista más votada. Tan claro lo tenía que no han pasado tres días de la constitución de los ayuntamientos para anunciar su decisión de marcharse ante sus compañeros del PP regional.

La noticia de que la lideresa iba a dejar pasó en la dirección del PP a la futura presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, si sale adelante el principio de pacto con Ciudadanos, era esperada desde todos los ámbitos del partido. Durante la lucha que mantuvo con el ex alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ella misma abogó en su día por el principio de quien fuera presidente de la Comunidad de Madrid debía ser el líder regional del partido.

Lo que no todos tenían tan claro es que se fuera a marchar con tanta celeridad y, además, subiendo el tono de crítica a Mariano Rajoy y lanzando el órdago a Génova del congreso extraordinario. Aguirre considera el congreso regional debe celebre lo más pronto posible porque las pasadas elecciones municipales y autonómicas han demostrado que muchas cosas no han funcionado como debería en el partido.

Los errores de Rajoy y el PP

La presidenta de los populares madrileños no achaca su derrota en las urnas solo a errores propios –que también-, sino a equivocaciones de la dirección nacional y del propio Gobierno de Rajoy, que han desilusionado a los votantes tradicionales del PP. En este sentido, la lideresa no tuvo reparos en hablar la errática estrategia sobre la Ley del Aborto, la falta contundencia ante la banda terrorista ETA y la ausencia de respuesta ante el desafío de los independentistas catalanes

Oídos los argumentos de Aguirre, la dirección nacional del PP se apresuró a recordar que los congresos regionales del partido se celebrarán después del congreso nacional, previsto para principios de 2016, una vez que hayan tenido lugar las elecciones generales. Según los Estatutos del PP, todos los congresos regionales deben ser convocados por el Comité Ejecutivo Nacional. La regla habitual es hacerlos tras el congreso nacional que, en principio, está previsto para principios de 2016.

La propia secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, aseguró hace un par de semanas –en una reunión interna con secretarios regionales y presidentes provinciales– que ahora hay que trabajar en las generales y no es momento de congresos. “No es momento de originalidades ni de congresos”, dijo entonces, apelando a la unidad del partido.