Si esta columna no se titula “Muere el puto amo” es porque ya lo hizo, pensando en otro, El Mundo Today hace unos años. Sin embargo, le encaja mejor a Christopher Lee, un caballero del Imperio Británico que lanzó un album de heavy metal con 88 años. De profesión, molar.

 

Para datos biográficos, podéis ver la página en Wikipedia, muy completa. Con datos curiosos, como que era primo del creador de James Bond, Ian Fleming.

Durante los últimos años, se han propagado virales con camisetas de Harrison Ford y de Sir Ian McKellen, con el lema Get over it (supéralo). Todas son fake, pero no dejaban de ser graciosas. Ford supuestamente presumía de haber sido Indiana Jones, Han Solo y un Blade Runner. McKellen, de haber sido Gandalf y Magneto (en realidad, la camiseta decía originariamente: “algunas personas son gays, supéralo”).

Pero nunca vi una camiseta de Christopher Lee a su altura. Una que dijese: He sido Drácula una decena de veces; Fu Manchú también unas cuantas; el Conde Dooku, pero que nadie me eche la culpa de que a George Lucas se le olvidase cómo rodar peliculas, en realidad nunca fue tan bueno; el Monstruo de Frankenstein, La Momia, Sherlock (y Microft Homes), el Rochefort de Los Tres Mosqueteros, el Doctor Cathether de Los Gremlins, El hombre de mimbre y también el de la pistola de oro, La Muerte de Terry Pratchett, el padre de Willie Wonka e incluso MIGUEL, el archienemigo del Capitán América en la secuela de la cutronga TV movie del superhéroe. He rodado 281 películas, he cantado ópera, fui voluntario para luchar con las tropas finesas en la Guerra de Invierno y cuando tuve que presentar a Meat Loaf en Saturday Night Live se te saltaron las lágrimas de la risa.

 

No existe, ni existirá, una camiseta como esa, porque su vida no cabía en una camiseta. 

Cuando parecía que su tiempo había pasado, Tim Burton lo resucitó en un ejercicio metacinematográfico realmente hermoso. Si Ed Wood levantó de la tumba a Bela Lugosi; Burton, que rodó como nadie la vida del peor director de cine de la Historia (lo sentimos, Uwe Boll, por más que te esfuerces nunca estarás a la altura), hizo algo parecido por otro gran Drácula al contar con él en Sleepy Hollow, La Novia Cadáver y Charlie y la fábrica de chocolate.

Para mis hijos, será Saruman. Para mí, era el protagonista de aquellas películas medio camp de la Hammer en las que el vampiro se ponía morado, por más que Peter Cushing se empeñase, entre bellas mozuelas de generosos escotes (y cómo se burló Polanski en El Baile de los Vampiros)

He lamentado la muerte de grandes actores que nos dejaron demasiado pronto. Me pasó con Heath Ledger y lo sufrí especialmente con Philip Seymour Hoffman. Con Christopher Lee, a pesar de haber muerto con 93 años, me pasa algo parecido. Creo que todavía habría encontrado tiempo y oportunidades para molar más todavía. 

ACTUALIZACIÓN: A través de Facebook me llega este excelente meme que bien podría ser la camiseta que menciono en el artículo.