Ni el más amargo de los chocolates podría dejar el regusto que ahora mismo sienten todas las personas relacionadas con Elgorriaga. Desde 2011 la empresa vive sumergida entre concursos de acreedores, diversos dueños, compras, ventas y, de por medio, impagos a los trabajadores.

“A nosotros nos da lo mismo quiénes sean los compradores”. Así de rotunda se muestra la presidenta del Comité de empresa que vela por los trabajadores, Petri Palomo. Último eslabón dentro del conflicto que se vive en estos momentos en Elgorriaga. La historia, que tiene su último capítulo en el plano laboral -después de la denuncia por impagos cursada a través del Comité- se remonta a la quiebra de Nueva Rumasa como inicio de todos los males.

El conflicto empezó a finales de 2011 cuando el Juzgado de lo Mercantil de Ávila, a instancias de los administradores concursales, decidió apartar a los administradores de Nueva Rumasa de la gestión de la fábrica Elgorriaga. La primera administración concursal, integrada por el economista y socio de Dictum Abogados Aurelio Gurrea, el abogado Miguel Ángel Martín y por José Rafael Sánchez como representante de los acreedores, propuso la venta de la unidad productiva a Urbasa Global, una compañía vasca que consiguió financiación a través de la Junta regional para afrontar dicha compra. El objetivo prioritario, ya por 2012, era salvaguardar los puestos de trabajo de la fábrica de chocolates.

Fue un error. Por sorpresa, el dueño de la compañía vasca, José Andrés Fernández, vendió la empresa por 2 euros a su gerente, Luis Presa, y a su directora financiera, Mercedes Morán. ¿Cómo fue su gestión? Mala: poco después volvió a declararse concurso de acreedores. Así, el 9 de diciembre de 2014  y contra toda lógica, volvió a ser elegido administrador Miguel Ángel Martín, la misma persona que dejó Elgorriaga en manos de Urbasa.

¿Hay futuro para Elgorriaga?

Futuro para la marca hay. De eso nadie duda. Ni la Junta, ni los trabajadores, ni las tres empresas que se quieren hacer con Elgorriaga. Fuentes conocedoras de la situación confirman a SABEMOS que, entre otras cosas, “la compañía es una marca con gran reconocimiento en Latinoamérica”.

Por eso, lo inminente es que todo el lío que hay montado sobre el actual administrador judicial, Miguel Ángel Martín, se resuelva cuanto antes y la compañía encuentre comprador. De hecho, esas mismas fuentes aluden a que “la empresa es muy viable y podría ganar dinero siendo muy eficiente”. Lo malo, sostienen, es que “se está entrando en una barrena de la que será muy difícil salir si todo sigue así”. Esa situación no es sostenible para una empresa que aflora en el imaginario colectivo desde el siglo pasado.

Ya informó Diario de Ávila de que sobre la mesa hay tres ofertas. Las fuentes que maneja SABEMOS han confirmado que los tres proyectos presentan la máxima viabilidad para la empresa, y garantizan los puestos de los trabajadores. 

Pero en esta historia no faltan los giros inesperados, y es que los propietarios se han desmarcado llegando a declararo que no existen tales ofertas, que nunca se ha pedido un millón de euros por la compañía y que, en tal caso, dichas ofertas no son las que necesita en estos momentos la empresa.

No obstante, es absurdo negar a estas alturas que existen dichas ofertas, son competitivas y nacen para dar estabilidad a la empresa. En esta situación es el administrador judicial quien no aclara su postura final sobre lo que se debe hacer con Elgorriaga mientras los trabajadores siguen sufriendo las consecuencias.

“Los trabajadores estamos hartos de no cobrar”

En declaraciones a SABEMOS, la presidenta del Comité de empresa, Petri Palomo, deja muy claro que ellos quieren “que la empresa siga, y que siga con nosotros. Y si se puede meter a más gente mejor. Lo último que queremos es que se cierre”. Esas palabras denotan el malestar que han causado los propietarios y el administrador y que se demuestra por una denuncia presentada por impagos (llevan mes y medio sin cobrar) después de que el acto de conciliación con el administrador judicial, Miguel Ángel Martín, celebrado este pasado miércoles en la oficina de Trabajo de la Junta de Castilla y León se cerrara sin acuerdo.

La representante de los trabajadores aclara que a ellos les dijeron que si llegaba un plan viable, se vendería a esa empresa. Ante el incumplimiento de s palabra, conrima que se siente engañada.

Aunque la mayor contundencia en sus palabras llega cuando explica que “a nosotros nos da lo mismo quienes sean los compradores. El caso es que venga uno, y vea que la fábrica es rentable, porque sí que lo es”. En este sentido, habla con orgullo de la compañía, y saca a colación el tema de las exportaciones, donde Elgorriaga tiene un gran filón para seguir vendiendo.