Una formación local que quiere la independencia de una pedanía decanta la balanza en favor del PSOE, a quien también apoyarán IU y la lista avalada por Podemos. Desde la ciudad ya denuncian movimientos oscuros del partido ‘secesionista’.

Marbella, una de las ciudades turísticas más importantes de España, vio ayer cómo de nuevo los fantasmas de la inestabilidad se ciernen sobre su ayuntamiento. Hasta cuatro fuerzas políticas -PSOE, IU, Costa del Sol Sí Puede y Opción Sampedreña (OSP)- se unieron para poner punto y final a la gestión de la popular Ángeles Muñoz, que el 24-M se quedó a unos pocos votos de la mayoría absoluta. Un movimiento que muchos en la ciudad malagueña ven “contra natura” y probable fuente de problemas por el poco parecido que guardan esos partidos entre sí.

El pacto dará la alcaldía al candidato socialista, Juan Bernal, después de ocho años de Gobierno del PP que habían sucedido a la convulsa legislatura 2003-2007 en la que Marbella tuvo hasta cuatro regidores distintos y el consistorio fue disuelto por el estallido del ‘caso Malaya’. Antes de esa etapa había tenido lugar la hegemonía del GIL, el partido de Jesús Gil que fue invencible en las urnas durante más de veinte años y cuya gestión estuvo igualmente marcada por la corrupción.

La inestabilidad marcó a la ciudad de 2003 a 2007, cuando tuvo hasta cuatro alcaldes distintos

Ahora todos ponen el foco sobre el partido Opción Sampedreña, “un partido que no cree en Marbella” y que propugna la independencia de la pedanía de San Pedro Alcántara. Según fuentes del empresariado marbellí, esta formación podía haber facilitado un Gobierno en minoría del PP o limitarse a apoyar la investidura del PSOE pero ha querido entrar en un Gobierno liderado por este último y ya comienza a desarrollar una actividad oscura incluso antes de llegar al poder.

Según esas mismas fuentes, miembros de OSP se han reunido esta semana “con el todopoderoso Tomás Olivo”, propietario de un importante centro comercial marbellí, implicado en el ‘caso Malaya’ y dueño de unos terrenos afectados por el Plan Guadaiza que se incluyó en el Plan General de Ordenación Urbana aprobado por el equipo de Gobierno saliente. El PSOE ya se había mostrado dispuesto a cambiar dicho plan y Olivo ha movido ficha tanteando a la pieza del pacto a cuatro que considera más vulnerable. Hecho que despierta recelos en la urbe y que recuerda a etapas que se creían enterradas.

Los continuos casos de corrupción afectaron a miembros del ayuntamiento durante más de dos décadas

“Es un indicio claro de lo que puede venir, de en lo que puede convertirse Marbella”, señalan las fuentes que insisten en lo inaudito de que un partido que quiere partir la ciudad en dos vaya a tener poder ejecutivo en la misma. Además, señalan la distancia que separa al PSOE de la candidatura apoyada por Podemos y temen que los partidos minoritarios vayan a condicionar toda la legislatura y a generar inestabilidad.

En las elecciones de mayo el PP de Muñoz obtuvo 13 de los 27 concejales a repartir, mientras el PSOE se adjudicó ocho y las tres fuerzas restantes se quedaron con dos cada una.