La reforma del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas aprobada por el Gobierno de Rajoy y que ha entrado en vigor este año supondrá el mismo o un menor pago por este tributo para casi el 95% de los contribuyentes. Entre los más beneficiados, los que viven de rentas del ahorro, según un estudio de Fedea.

El Gobierno aprobó en junio de 2014 una reforma fiscal parcial que, entre otros tributos, modificaba los gravámenes, beneficios y deducciones del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF). La rebaja, de una media del 12% según los cálculos del Ejecutivo, presentaba no pocas luces y sombras, si bien restaba por efectuarse un estudio completo de su incidencia. Ya está hecho.

Economistas de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha publicado este miércoles un informe de evaluación (consultar más abajo) sobre el impacto recaudatorio de la reforma del IRPF para 2015 y 2016. Aunque la nueva normativa apenas modifica la base imponible (es decir, la cantidad total de rentas que se someten a imposición), los autores del informe estiman que los contribuyentes verán reducirse la carga en unos 5.000 millones de euros en una primera fase y en otros 1.400 millones en una segunda; es decir, que se rebajaría un 14,52% y un 18,78% respectivamente la recaudación estatal por IRPF.

En otro informe de hace unos meses (en este caso publicado por la Fundación de Cajas de Ahorros, Funcas), los cálculos eran diferentes y apuntaban a la reactivación de la economía como un factor que aumentaría notablemente la recaudación por IRPF, gracias al incremento del empleo y la mejora de las perspectivas en los mercados, entre otros factores. Según sus estimaciones, el incremento recaudatorio sería de 3.800 millones de euros en 2015 y de 4.062 millones en 2016.

Las rentas del ahorro, beneficiadas

Los autores del informe de Fedea (Julio López Laborda, Carmen Marín González y Jorge Onrubia Fernández) analizan también en su trabajo los saldos de esta reforma según cada colectivo. Es decir, a quiénes beneficia y a quiénes perjudica la reforma del IRPF de Montoro. Entre otros, uno de los grupos más beneficiados son “aquellos que obtienen la mayor parte de su renta del ahorro”, a pesar de que la nueva norma elimina la exención que existía a los primeros 1.500 euros en dividendos.

¿Por qué pagarán menos los rentistas? Porque una de las medidas incluídas en la nueva normativa supone la eliminación del gravamen complementario que se había aprobado en 2012 a las rentas del ahorro. Esto hace que “realmente caiga la cuota íntegra del ahorro estatal entre 2014 y 2015 en casi un 13%”, advierten estos investigadores, que recalcan que por tanto la bajada de los tipos es proporcionalmente más grande que cualquier posible aumento de la base imponible debido a la eliminación de deducciones.

Tal como se muestra en el cuadro anterior (ver arriba), los contribuyentes por rentas del ahorro (es decir, los rentistas) pasarán de un tipo medio de gravámen estatal del 10,79% en 2014 a uno del 9,41% este año y otro del 8.98% el que viene. Es decir, casi dos puntos porcentuales de rebaja. Sin embargo, los contribuyentes de las rentas de base general (el resto) pasarán de un tipo medio del 8,51% a uno del 7,37% en 2015 y otro del 7,04% en 2016. Como balance total, una reducción de menos de un punto y medio porcentual.

Dentro de los contribuyentes de la base general, están especialmente favorecidos (según el estudio) las familias con más hijos. “Es particularmente llamativa la minoración de la carga tributaria derivada de esta nueva deducción: entre 2014 y 2016, la cuota final disminuye un 17,43% para las familias biparentales que declaran individualmente, un 42,79% para las mismas familias que declaran conjuntamente, y un 62,68% para las familias monoparentales”, señalan los autores del informe (ver gráfico inferior).

También es notable la reducción de la carga tributaria para las familias con al menos un miembro con discapacidad: “Su cuota final se reduce entre 2014 y 2016 en un 21,41%”. Es decir, que la cantidad que efectivamente pagarán a la Agencia Tributaria es más de una quinta parte menor.

El principal activo a vender por el Gobierno es que esta medida (a pesar de su evidente retroceso en la redistribución) suponía una mejora para todos los contribuyentes. Que todos, en esencia, se beneficiarían más o menos con la reforma. Pues no es así. Hay un 5,2% de los contribuyentes que “saldrá perdiendo con la reforma en 2016” (ver gráfico inferior), tal como anticipan estos investigadores de Fedea.

En su conjunto, todas las decilas de renta pagan menos de media. Sin embargo, dentro de cada decila hay perdedores, ganadores, e indiferentes. “El número de beneficiarios va aumentando con la renta hasta la última decila, en la que disminuye. El número de perdedores también crece, hasta la sexta decila”, explican. ¿Y quiénes son los más beneficiados? Aquellos cuyas rentas tengan una mayor composición del ahorro y una menor del trabajo. Es decir, los rentistas se beneficiarán más que los asalariados, concluye el informe.

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