El negocio de la aviación ejecutiva realizó el año pasado algo más de 38.000 operaciones. El sector cree que, con la actual situación económica y con la evolución de los viajes de negocios, a corto plazo se alcanzarán las 42.000 operaciones, pero que la dimensión del mercado español y su potencial deberían elevar esa cifra hasta las 50.000, un nivel desconocido desde 2008.

La aviación privada quiere crecer en España. Quiere y, según sus datos, puede… porque el potencial es evidente. Por dimensiones de mercado y tamaño de la economía, y porque aún está muy por detrás del peso que presenta en países vecinos (en España sólo un 4% de los vuelos son de aviación ejecutiva, frente al casi 12% de Francia o 7% de Reino Unido), el mercado español tiene recorrido para elevar sus vuelos privados.

Según el Informe de Aviación Ejecutiva 2015, elaborado por Gebta España (asociación que agrupa a las agencias especializadas en de viajes de negocios) y Europair (un bróker de vuelos ejecutivos), el potencial de crecimiento a corto plazo del negocio es de un 10%. El año pasado en los aeropuertos españoles se registraron un total de 38.074 operaciones de aviación privada y su potencial de crecimiento actual debería elevar esos registros hasta las 42.000 operaciones anuales.

Sin embargo, según el estudio, el nivel idóneo al que debe aspirar la aviación ejecutiva en España, por el tamaño de su mercado, se coloca en los 50.000 vuelos, con lo que se volvería a los niveles de antes de la crisis, igualando así los registros que se obtuvieron en 2008. “Con una mayor madurez de la operativa de las empresas en sus políticas de viajes de negocio, y con la necesaria incorporación a este mercado de las pymes, alcanzar ese nivel sería óptimo”, explica Marcel Forns, director general de Gebta.

¿Lo caro sale barato?

Pero para crecer, el sector quiere quitarse el sambenito de que la aviación privada es sólo cosa de multimillonarios y que se trata de un derroche, de un lujo. “La aviación privada es más cara que la comercial, claro, pero es que es un producto a medida, que se ajusta a las necesidades concretas de cada cliente. Pero aunque aparentemente es más cara, a las empresas les sale muy a cuenta”, subraya Gerardo Manzano, consejero delegado de Europair.

Según Gebta y Europair, las empresas españolas pueden registrar ahorros importantes si utilizan vuelos privados para sus viajes. El importe real de los vuelos es superior en caso de utilizar un avión privado (un viaje en avión ejecutivo puede rondar, de media, los 15.000 euros). Pero si se valora en conjunto las ventajas de la aviación privada y las posibilidades de ahorro que ofrece en otras facetas, “el potencial de ahorro quede general la aviación ejecutiva, puede llegar a ser entre un 45 y un 55% del coste total del viaje, si se contabilizan algunos costes ocultos”, apunta Forns.

Y es que la aviación privada sale muy a cuenta, según el informe, si la empresa valora otros factores más allá del importe real, tales como el menor tiempo total que emplean los viajeros en un vuelo ejecutivo (que supone un ahorro de horas de trabajo desaprovechadas, además de menos costes de alojamiento y de transporte terrestre en destino), el coste en productividad (el ratio de horas productivas sobre el tiempo total del viaje puede ser el doble con vuelos privados), la flexibilidad que ofrece para ajustarse a las necesidades concretas del viajero o los menores costes de oportunidad.

“Donde existe un verdadero potencial para que el mercado madure es en el segmento de las pymes. Las empresas pequeñas y medianas suelen ser más imaginativas y más emprendedoras, pero de momento no lo están siendo en su política de viajes”, sostiene Manzano. “No lo son por desconocer las ventajas reales y también porque la aviación privada sigue arrastrando la imagen de que se trata de un servicio extremadamente caro. Pero en realidad no lo es”.

Fuente: Informe sobre la Aviación Ejecutiva en España 2015. Gebta-Europair.