Aunque quieran ocultárnoslo, no lo van a conseguir. Arturo, rey de Camelot, hijo de Uther Pendragon, fiel discípulo de Merlín, esposo de Ginebra y fundador de la Orden de los Caballeros de la Tabla Redonda, se presentó a las elecciones parlamentarias británicas del pasado mes de mayo por la circunscripción de Salisbury (condado de Wiltshire, en el suroeste de Inglaterra) y obtuvo nada menos que 729 votos.

Ciertamente, este número de votos no le bastó para conseguir el escaño en la Cámara de los Comunes, pero sí le permitió triplicar los 259 que obtuvo en 2010. “El otrora y futuro rey ha vuelto a servir a su país en esta hora de grandes necesidades”, declaró Arturo en su cuenta de Twitter poco antes de las elecciones. 

 

Ésta es la historia de quien dice ser y llamarse Arturo Pendragon, nacido en 1954 en Yorkshire con el nombre de plebeyo de John Timothy Rothwell; un singular personaje, bastante popular en Inglaterra, que ya se ha presentado hasta en cinco ocasiones a las elecciones generales y que cuenta con su propia página de Internet y con sus correspondientes cuentas en Twitter (con alrededor de 2.850 seguidores) y Facebook (con casi 900 amigos).

Tanto en su cuenta de Facebook, a nombre de Arthur Rex, como en su página web, Arturo nos cuenta que estudió en la Escuela de los Duros Golpes (o de los Malos Tragos, que también así puede traducirse School of Hard Knocks) y en la Universidad de la Vida (The University of Life) y que, una vez licenciado, “trabajó en Brujería”. Asimismo, se presenta a sí mismo como la reencarnación del rey Arturo y como el jefe guerrero tribal (battle chieftain) del Consejo de la Orden de los Druidas Británicos

“Somos el Brazo Guerrero y Político del Moderno Movimiento Druídico, la Leal Partida Armada Arturiana de los Druidas del Pueblo. A algunos Guerreros no les gusta nuestra Orden simplemente porque somos Druidas y, a la inversa, muchos Druidas no están con nosotros porque somos Guerreros”, se lee en su manifiesto. “Luchamos por la Verdad, por el Honor y por la Justicia, nos enfrentamos a la Injusticia en muchos campos de batalla (…). Os bencedimos desde el Frente”. Ahí es nada.

Cuentan sus biógrafos de Wikipedia (la gran Vulgata del siglo XXI, que sólo modestamente puede recoger la herencia de los grandes bardos medievales creadores del mito artúrico, como Geoffrey de Monmouth, Chrétien de Troyes, Robert de Boron, Thomas Mallory y otros muchos, conocidos o anónimos) que Arthur Pendragon procede de una familia de clase trabajadora cuyo cabeza de familia había servido como sargento en el Ejército. Un “guerrero moderno”, según cuenta él mismo en su página de Internet.

 

 

En su propia web se puede leer el relato personal de su propio nacimiento, que más que a Monmouth recuerda al gran Tristram Shandy de la literatura satírica británica del XVIII: “Arturo fue, inicialmente, un niño llamado Sue en 1954, mucho antes de que existiera el escáner, ya que, de hecho, iba a ser llamado Susan Carol. Desafortunadamente, cuando nació, descubrió que era demasiado cojonudo para ser una niña y, después de pensárselo, decidió llamarse a sí mismo Timothy John”. Finalmente, el sargento Rothwell y su esposa decidieron invertir el orden y llamarlo John Timothy.

“Rebelde sin causa” durante la adolescencia (sigue contando él mismo), a los 14 años vivió su primera experiencia espiritual, cuando él y su padre sufrieron un grave accidente de tren que a punto estuvo de causarles la muerte y que le empujó al mundo de lo oculto, de la religión y de la filosofía, así como “a los inicios de su formación druídica”. De joven, ingresó en el Ejército (que abandonó después de resultar herido en un salto con paracaídas) y fue nombrado “ministro de la Iglesia Universal Libre”, hasta que finalmente se transmutó en motero y, al galope de su Triumph Thunderbird, empezó a asistir a eventos de exaltación céltica, como el célebre Festival de Stonehenge.

Fue por esa época en que empezó a empaparse de la literatura artúrica y encontró numerosas afinidades entre su propia vida y la del mítico rey, hasta llegar a convencerse de que él mismo, nadie menos que él mismo, era la reencarnación del hijo de Uther.

 

 

En junio de 1986, John Timothy Rothwell cambió oficialmente su nombre por el de Arthur Uther Pendragon. Posteriormente se compró una espada a la que llamó, obviamente, Excalibur, y en enero de 1988 fue “coronado” Excelso Rey Druida de los Britones por los representantes de cinco órdenes druídicas. En 1990, fue elegido Rex Quondam Rexque Futuris (el Otrora Rey y el Rey del Futuro) y Portador de la Espada de la Orden Glastonbury de los Druidas.

A partir de entonces, el rey Arturo (que ha sido detenido hasta en 30 ocasiones e incluso llegó a ser sometido a régimen de aislamiento carcelario por negarse a renunciar a sus ropas artúricas en la prisión) emprendió su cruzada personal en defensa de la herencia cultural inglesa y contra la profanación de Stonehenge, el celebérrimo monumento megalítico del condado de Wiltshire cuyas piedras, según Geoffrey de Monmouth, fueron transportadas por el aire por mediación de Merlín.

En 1998, Arturo acudió ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo para reclamar que se pusiera fin a la zona de exclusión de cuatro millas establecida todos los años alrededor de Stonehenge durante el solsticio de verano, por considerar que se trataba de una medida contraria a la libertad de conciencia, religión y expresión. Estrasburgo dio la razón al Gobierno, pero el rey consiguió, en 1999, que la Cámara de los Lores levantara el cerco en nombre de la libertad de reunión.

No obstante, a Arturo no le pareció suficiente y diez años más tarde exigió la retirada de la muralla que rodea el monumento, para lo que consiguió reunir hasta 8.000 firmas en apoyo a su petición. Finalmente, el tribunal del condado de Salisbury le dio la razón en 2009.  En todo este periodo, Stonhenge ha sido la piedra en el zapato de Arturo reencarnado. En 2011 reclamó que se diera de nuevo sepultura a los restos humanos carbonizados que habían sido hallados y exhumados para su investigación por un equipo de la Universidad de Sheffield, pero en esta ocasión se quedó con las ganas.

“En la actualidad es conocido como un guerrero del medio ambiente y la ecología” al frente de su orden, “la Loyal Arthurian Warband”, cuenta Arturo en su página web, siempre en tercera persona. Después de aceptar “el Sagrado e Imperial Juramento”, empezó a concurrir en las elecciones generales, “siendo el único candidato independiente en obtener más votos que algún partido nacional”.

En el plano personal, Arturo se declara “un Sacerdote Pagano, Druida Portador de la Espada, que asume seriamente sus obligaciones, como hicieron sus Caballeros y Sacerdotes”. “Eso significa que cree de forma inquebrantable en el Divino y en el lugar que le corresponde en este sistema”, afirma el monarca de los britanos.

Como pagano, Arturo Pendragon “cree en la hermandad del Sol y la Luna, del Hombre y la Mujer, de los Druidas y el Wicca (un culto neopagano de brujería surgido en Inglaterra en la primera mitad del siglo XX)”, y como rey, cree en la “comunión de la Tabla Redonda”.

Así de críptico declara sus intenciones la reencarnación de Arturo Cabeza de Dragón, hijo de Uther y Ygraine, padre de Mordred, hermano de Morgana le Fay, rey de Camelot, compañero de Lanzarote, Percival, Galahad, Gawain y Tristán, esposo de Ginebra y discípulo de Merlín. “Arturo es el mejor maldito Arturo que tenemos sencillamente porque es el único Arturo que tenemos”, admite el propio rey en un lenguaje profundamente underground

 

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