El candidato de IU a La Moncloa se reúne mañana con Uralde (Equo) para explicarle los planes de convergencia ante las generales que Pablo Iglesias rechaza de plano. También se entrevistará en breve con Beiras (Anova) y Herrera (ICV). Monedero ve imposible un acuerdo si antes no se disuelven Izquierda Unida y el Partido Comunista.

Alberto Garzón intentará hasta el final la conformación de una candidatura de unidad popular para las próximas generales. Considera que los comicios municipales han demostrado que esa fórmula es la que demanda la ciudadanía y que ahora se presenta una oportunidad “histórica de cambiar las cosas”. Por ello, se dejará “la piel” intentando unir a las diversas fuerzas y movimientos sociales de izquierda bajo una misma marca, aunque sea al margen de Podemos, inflexible en su postura de no converger en igualdad de condiciones al resto. Los de Pablo Iglesias están a favor de negociar pero en ningún caso renunciarían a las siglas, logotipo y estructura, lo que en la práctica limita su oferta a ejercer de paraguas para todo el que quiera sumarse a su proyecto.

Garzón cree que sería una “desgracia para la gente” que Iglesias no se sumara al proceso de convergencia popular

Y esto es lo inasumible para Izquierda Unida. Garzón, su candidato a La Moncloa, aseguró ayer públicamente que sería una “desgracia para la gente” que Iglesias se enrocara en esa posición. Además, antes de participar en un desayuno informativo del Consejo de la Juventud, el candidato de IU a la Moncloa se ratificó en su determinación de lanzar la unidad popular a la espera de un poco probable cambio de actitud en el partido del círculo.

Un proyecto que empezará a desarrollar mañana mismo, cuando se entreviste con el portavoz de Equo, Juan López de Uralde, para exponerle sus planes. Igualmente, ha entablado ya contactos con Xosé Manuel Beiras, líder de Anova, y con Joan Herrera, primer secretario de ICV. Al primero tenía pensado verlo esta misma semana, pero al final el plan se ha pospuesto hasta después de la constitución de ayuntamientos del sábado. En la agenda incluirá además citas con otros líderes como Mónica Oltra (Compromís) para luego trasladar oficialmente su propuesta a Podemos, si bien este movimiento tiene toda la pinta de que será en vano.

Garzón quiere que la “generosidad” la manifiesten todos, que se cree una marca nueva y que se celebren primarias para elegir las listas de esa candidatura popular con la que se pueden “ganar” las generales. Exactamente lo mismo que se hizo para las locales con Ahora Madrid, Barcelona en Comú o las mareas gallegas y sin que ningún partido tenga que disolverse. IU mantendría su autonomía, como la mantendría Podemos, aunque para la cita con las urnas de otoño se refugiaran en una marca instrumental junto a Equo, Anova, Compromís y otras fuerzas y colectivos.

Él mismo estaría dispuesto, según declaró en Cuatro el pasado viernes, a ir en la tercera plaza, en la quinta “o en la que la gente establezca” porque su pretensión es “transformar la sociedad” y no “alimentar un ego personal”. Y la única forma de hacerlo, según ve acreditado, es uniendo a la izquierda: “tenemos que ir juntos”.

El ‘no’ rotundo de Iglesias

La oferta ha sido rechazada de plano por Podemos varias veces en los últimos días. Iglesias se negó la semana pasada a ser la “balsa de salvamento” de otros partidos y les emplazó a asumir las “consecuencias” de su estrategia. Y es que antes de las Europeas del año pasado el secretario general de la formación morada se mostró dispuesto a unir su proyecto al de IU, movimiento que no cuajó por la negativa de la dirección de Cayo Lara a ceder poder a ese partido recién nacido y a celebrar unas primarias entre Willy Meyer e Iglesias. Ahora, la posición de fuerza la tiene Podemos y exige a los miembros de la coalición que quieran unirse a él que primero dejen IU.

“Con toda rotundidad” rechazó este mismo lunes el secretario de Organización ‘morado’, Sergio Pascual, los planes de Garzón. Pascual garantizó que en las elecciones de otoño “los españoles podrán encontrar la papeleta de Podemos con su logo y su nombre”, conminando al candidato de IU a presentarse a las primarias del partido del círculo si quiere participar en el proyecto.

El Frente Cívico de Anguita se sumaría, mientras Llamazares pone pegas y pide un referéndum entre la militancia de IU

Más receptividad encuentra Garzón en otras figuras que podrían tener peso en el proceso, como Julio Anguita -su plataforma Frente Cívico se uniría siempre que no sea un simple IU+Podemos– o Tania Sánchez -su Convocatoria por Madrid fue decisiva en el éxito de varias candidaturas el 24-M, aunque ahora está pendiente de resolver primero su situación judicial y luego quizá también sería tentada por Podemos-, además de en las bases del partido del círculo, que según él ven con buenos ojos su proyecto. Con la inmensa mayoría de IU en su barco, ganado Cayo Lara completamente para la causa, sólo Gaspar Llamazares plantea reticencias a nivel interno.

El candidato a la presidencia de Asturias, legitimado por el mejor resultado de IU en toda España el 24-M, aseguró el viernes que no comparte “la línea” de Garzón y pidió un referéndum entre la militancia para decidir el futuro de la coalición. Llamazares puso el énfasis en que “la mezcla suma, pero la disolución resta”, ante un proceso que puede acabar en fagocitación de IU por Podemos.

El diputado malagueño tiene ahora unas semanas de intenso trabajo por delante para tratar de unir fuerzas y hacer a Iglesias replantearse su postura. Una meta muy difícil de alcanzar, habida cuenta de que al mismo tiempo Podemos ya empieza a tantear a partidos como Compromís o Més para concurrir en las generales juntos, bajo un formato que ayer detalló el fundador y exnúmero tres del partido, Juan Carlos Monedero, en entrevista con eldiario.es: unir a su marca la de otros con un guion en medio. Monedero llegó a calificar a IU y al PCE de “lastre”, mostrándose a favor de su disolución y enviando un ácido recado a Garzón, quien según él “tiene un problema que es el que tienen las familias pobres cuando reciben una herencia, que a veces tienen que renunciar a ella porque no pueden pagar los impuestos”.