La aviación mundial espera un buen 2015. La mejora de la demanda de viajes y la caída del crudo impulsan los resultados de las compañías mundiales, que obtendrán un beneficio de 26.000 millones de euros este ejercicio, casi un 80% más.

El desplome de los precios del petróleo pone el negocio de la aviación mundial a velocidad de crucero. Las aerolíneas de todo el mundo registrarán este año un beneficio neto conjunto de 29.300 millones de dólares (unos 26.000 millones de euros), lo que supone disparar los resultados casi un 80% en relación a un 2014 que ya fue bueno, según las últimas estimaciones de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), una suerte de patronal global del sector.

La recuperación económica se deja notar a través de una mejora de la demanda prevista (un 6,7% más al cierre del año) y también del grado de ocupación de los vuelos (con una cota histórica que superará el 80% de las plazas ocupadas este año). Sin embargo, ambos factores, cruciales para medir la marcha del negocio, no permitirán elevar los ingresos totales del sector.

Y es que la facturación de la industria aérea se quedará en 2015 en los 727.000 millones de dólares, que parece muchísimo (lo es), pero que supone una leve caída del 0,7% en relación al año anterior, según las proyecciones de la IATA, que celebra estos días su asamblea anual en Miami.

Llenar el depósito cuesta 170.000 millones

El elemento fundamental que permitirá al sector despegar es, sin duda, el desplome de los precios del petróleo y, con ello, la sustancial rebaja de la siempre pesada factura de combustible en la cuenta de resultados de las compañías aéreas.

Las aerolíneas de todo el mundo gastarán 191.000 millones de dólares (unos 170.000 millones de euros al cambio actual) en cubrir los costes de combustible, lo que supone una rebaja del 15,6% en relación a la factura de 2014 o, en términos totales, unos 35.000 millones de dólares menos (unos 31.150 millones de euros). La sustancial rebaja permite a las compañías contener el peso del gasto de combustible hasta un 28% del total de los costes operativos de la industria, el mejor dato desde 2010.

La caída de la factura del queroseno es consecuencia directa, y casi única, del desplome de los precios del petróleo (que hace un año estaban en los 115 dólares el barril, llegaron a caer hasta los 45 dólares y hoy se mueven en la horquilla de los 62/65 dólares). Y es que sólo cae el gasto total, mientras que el consumo de combustible crecerá este año un 4,6%, hasta los 288.000 millones de litros, como consecuencia del aumento de oferta de vuelos.

Las previsiones de la IATA están calculadas sobre una estimación de precio medio anual de 78 dólares el barril de petróleo (hoy el Brent cotiza en el entorno de los 63 dólares). Así que aún hay margen para mejorar las proyecciones para el sector aéreo.