Vicente Huerta, propietario de Avialsa, recibió 2.334.661 millones de euros que la Unión Europea destina al FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria), para ayudas a la viticultura. Este empresario -imputado por el Juzgado de Instrucción número 2 de Sagunto por sobornar presuntamente al anterior delegado de Gobierno de la Comunidad Valenciana, Serafín Castellano- posee una finca con viñedos de 400 hectáreas en Villarrobledo, en la provincia de Albacete. El dinero recibido corresponde al ejercicio económico de 2014, según ha podido contrastar SABEMOS de fuentes oficiales.

Por Froilán Bravo y José Luis Lorente

El empresario valenciano no solo consiguió contratos de la Generalidad por un precio aproximado de 33 millones de euros -a cambio de regalos a Serafín Castellano que, según la investigación, oscilan entre los 500.000 y 750.000€-, sino que, además, la Unión Europea le concedió otros más de dos millones que pagó por adelantado para sembrar de viñedos su finca. A diferencia de lo que ocurre con otros agricultores castellano-manchegos consultados por este periódico, que primero tienen que plantar y preparar las fincas y luego reciben las ayudas de Europa, aunque ya para entonces el desembolso dinerario ya lo han consumado.

El hombre del rifle

Uno de los regalos más vistosos con los que el propietario de Avialsa obsequió a Serafín Castellano, fue un arma semiautomática marca Browning que costó más de 1.800 euros. La armería que vendió el rifle, Peña Armes Esports de Sagunto, falsificó presuntamente el concepto de la factura e hizo constar que la venta se refería a ropa deportiva y prismáticos, en vez de figurar la marca y circunstancias del rifle que después usaría el ex delegado en las cacerías a las que asistía y que también pagaba el propietario de Avialsa.

La mercantil Avialsa T-35 se dedica a servicios contra incendios, pese a carecer de los aviones reglamentarios para llevar a cabo este importante y delicado trabajo. Merced a los regalos que hizo a Serafín Castellano, en su etapa de consejero de Gobernación de la Generalidad valenciana, consiguió que le adjudicara todos esos contratos valiéndose de subterfugios. En vez de sacar a concurso las necesidades operativas de la consejería que dirigía y pudieran acudir todas las empresas del ramo de la lucha contra los incendios interesadas, lo que hacía Castellano era fraccionar los contratos de manera que pudieran adjudicarse directamente a dedo y eludir así la pública la licitación.

El papel del gerente

Este nuevo escándalo protagonizado por el PP de Valencia se destapó a raíz de que el gerente de Avialsa T-35, Francisco Alandi Escrig, decidiera acudir a las autoridades y poner negro sobre blanco todas estas presuntas irregularidades. Sin embargo, en su declaración ante el Juzgado, Vicente Huerta inculpó a su antiguo amigo y empleado al ser él irresponsable, según dijo, de este aluvión de presumibles ilicitudes.

Fuentes próximas a Huerta no dudaron en asegurar a SABEMOS que el propietario de Avialsa es la única víctima de esta trama, ya que colocó a su mejor amigo -Francisco Alandi Escrig- como gerente de su empresa y éste aprovechó la ocasión para realizar gastos propios y ajenos a la empresa, que superan los tres millones de euros, valiéndose de una tarjeta que le proporcionó la compañía para gastos oficiales exclusivamente.