Lleva dos años batiendo el récord de triples encestados en una temporada de la NBA. Sus registros individuales superan los de equipos enteros de en la NBA de los años 90. Es Stephen Curry, el actual MVP y quizás el tirador más letal que haya existido. Pero hay dudas razonables…

La semana pasada, Gonzalo Vázquez publicaba un extenso artículo en Jot Down en el que analizaba la evolución del tiro en el baloncesto a través de los tiradores más brillantes o característicos de cada era. En su pieza, Vázquez concluía que Stephen Curry, el base-escolta de Golden State Warriors era con mucha probabilidad el mejor tirador de la historia.

Lo hacía basándose en datos objetivos (ha batido dos veces el récord de triples encestados en una temporada y tres de las mejores cuatro marcas son suyas) y en algunos quizás más subjetivos, como su ángulo de tiro o su ausencia de “resonancia” en el tiro (es decir, su no necesidad de prolongar y mantener el gesto mecánico del tiro para obtener aún así un lanzamiento eficaz). No seré yo el que discuta al gran maestro Vázquez, si bien creo que cabe lugar a que se plantee alguna duda sobre si Curry es realmente o no el mejor tirador de la historia.

Es muy probable, huelga decir, que Curry sí que sea efectivamente el mejor tirador de la historia. Porque como mínimo ya tiene todo el derecho a estar en cualquier top-5 histórico que se quiera elaborar. Él sólo ya ha metido más triples que algunos equipos enteros de la NBA de los 90. Sus registros son salvajes, prodigiosos, y a menudo sin precedentes. Ha logrado que la normalidad sea ver que un jugador, un solo jogador, meta tres, cuatro o cinco triples partido sí, partido también. Toca disfrutarlo, porque aunque Gonzalo Vázquez sostiene que quizás este sea el nuevo paradigma, personalmente no lo tengo tan claro. Como ya se ha comentado el caso de Curry es el de una extraordinaria combinación de habilidad, técnica y coordinación de tacto y mirada. ¿Puede llegar a superarse o incluso imitarse este estilo de juego? Posiblemente (solo hay que ver la ristra de imitadores que le salieron a Jordan) pero no tengo nada claro que sea fácil.

Más triples que nadie, más acierto que casi todos

¿Qué define a un tirador perfecto? En mi opinión, es clave el porcentaje de acierto en el triple, por supuesto. Y más aún el porcentaje de acierto en relación al número de tiros lanzados. Es la suerte más complicada y más ahora en este moderno balonncesto en el que la prioridad ofensiva es precisamente el tiro de tres. Y en esto hay que rendirse ante Curry. En la temporada presente batió el récord de triples metidos con un fantástico 44,3% de acierto en tiro. Éste era un porcentaje hasta ahora prácticamente vetado a triplistas especialistas como Kyle Korver, Eric Gordon o su compañero Klay Thompson.

Cabe recordar que el porcentaje de acierto es inversamente proporcional a la selección de tiro. Es decir, que cuanta mejor selección de tiro realice un jugador, menos triples fallará. Así, cuantos más tiros lance, peor selección de tiro hará (durante el juego no es fácil encontrar situaciones de tiro claro o librado), y viceversa. Pero esto en Curry se disuelve. Se acabó la selección de tiro. Todos son tiros buenos: ni distancia, ni oponente, ni salida de bloqueo, ni escorzo. Ninguna de las barreras naturales o artificiales del baloncesto tradicional parecen ser obstáculo para que el bueno de Steph logre colarse año a año en los puestos de honor en el porcentaje de triples.

Dicho lo cual, estos números abrumadores de Curry se encuentran con precedentes (muy puntuales y escasos) que podrían llevar a una duda razonable sobre si el reinado como tirador de Curry es absoluto. Mi primera gran duda es Steve Nash. Y la otra es Kevin Durant.

El jugador de los cuatro 90-50-40

Además del porcentaje de triples y el porcentaje de triples en relación al número de tiros, otro de los indicadores que parecen razonables a la hora de señalar al mejor tirador de la historia puede ser el conocido como club 90-50-40. Esto es, aquellos jugadores que en una temporada logran establecer unos promedios de tiro libre superiores al 90%, superiores al 50% en tiros de campo y al 40% en tiros triples. En la media que cada uno de los tres umbrales son más que suficientes para identificar a un tirador efectivo, la consecución de los tres a la vez solo pueden mostrar a un GRAN tirador. A uno legendario.

En esta suerte de los 90-50-40 aún no la logrado colarse Curry, el actual MVP de la NBA, por apenas unas décimas en su porcentaje de tiros de campo. No es que sea grave, pero sencillamente demuestra hasta qué punto es complicado entrar en este selecto club. De hecho, solo seis jugadores en toda la historia lo han logrado: Larry Bird, Mark Price, Reggie Miller, Dirk Nowitzki, Kevin Durant y Steve Nash. Sobre todo Steve Nash.

Lo impresionante de Nash es que ha logrado hasta en cuatro temporadas (tres de ellas consecutivas) alzarse con este particular mérito. Merece la pena parase a pensarlo. Tres temporadas seguidas, 236 partidos, metiendo al menos el 90% de los tiros libres que lanzaba. La mitad o más de sus tiros de campo, y entre un 43% y un ¡¡¡47%!!! de sus triples. Y eso sin contar elementos adheridos al asunto como el hecho de que el equipo en el que jugaba optaba por posesiones cortas y un ritmo endiablado, o que además de las canastas el canadiense lograse repartir más de 10 asistencias cada temporada.

Cierto que los registros totales de Curry y su número de triples encestados (a veces el doble que Nash) son insuperables, y que sus porcentajes se acercan (y a veces superan) los máximos de excelencia de este deporte. Cierto que Curry tiene un anormal acierto en tiros sobre la bocina, desde la esquina, en escorzo o con la mano de un defensor delante de su cara. Pero reconozco que cuando veo los logros de Nash al menos tengo la duda razonable. Quizás estemos también ante un candidato más que merecido a ser el mejor tirador de la historia (a pesar de que injustamente se le recuerda mucho más por su labor de asistente).

Durant, el tirador sin rango

Mi otro gran candidato a ser el tirador extraterrestre que ha venido a la Tierra a mostrarnos el camino es Kevin Durant. También como Nash forma parte del club de los 90-50-40, si bien en su caso hasta ahora solo lo ha logrado en una temporada. Los registros de su carrera hasta ahora en la NBA (ocho temporadas) solo pueden calificarse de excelentes, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos ante un anotador puro y compulsivo aun mayor que Stephen Curry: 27,3 puntos por partido en su carrera, con un 88,1% en tiros libres, un 48,1% en tiros de campo y un 37,9% en triples. Entre los grandes anotadores, no tiene rival.

En tres de sus temporadas Durant, un jugador de 207 centímetros de altura, ha superado el 40% en tiros de tres. En otras tres ha superado el 50% en tiros de campo, y solo en dos metió más de un 90% de tiros libres. En todas, sin embargo, rondaba estas medias de excelencia. Estamos por tanto ante un tirado-anotador con una capacidad de acierto en muchos casos equiparable a la de Curry. Quizás no lance tantas veces de tres, pero Durant en otras suertes supera al base de Golden State ampliamente. Ambos son todavía jóvenes y tienen ante sí la madurez y (es de suponer) el pico máximo de excelencia, inteligencia y desarrollo físico de su juego. Cuando se retiren no sé apostar por quién será considerado el mejor tirador. Prefiero sentarme a disfrutarlos…