Uno de los muchos momentos divertidos que viví durante el rodaje de mi serie de televisión “La Casa de los Líos”, que Antena 3 emitió durante ocho temporadas, fue cuando Florinda Chico –en su personaje de “La Toñi”- decía a su señorito Arturo, al pillarle en la ducha en pelota picada, una frase que le salió genial y que hice conservar aunque no era exactamente la escrita: “¡De tan transparente que está, se le ve trastúcido!”.

Por desgracia, la excelente cómica ha fallecido. Si no fuera así, me inventaría hoy mismo otra, de dos o tres capítulos porque el tema no da para más, sobre las negociaciones que llevan los políticos para pactar alianzas en Comunidades y Alcaldías, en la que ella haría los papeles de camarera, madame pipí, inspectora de la UDEF, y alguno más.

El de moza de comedor lo ejercería durante la comida entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la que, por supuesto, no empezarían con tortilla francesa sino con sus croquetas, que en su momento alcanzaron algo parecido a la inmortalidad. El diálogo entre ellos, con aquellas constantes interrupciones suyas empapadas de sabiduría popular, sería más o menos como sigue:

P.S (CON SU HABITUAL SONRISA DENTICLOR, LES RECUERDO QUE PROFIDÉN ERA LA DE ADOLFO SUAREZ).- ¡Ya tenía ganas de tenerte delante en carne mortal, Pableras!

P.I (CON ESA MUEQUILLA A LO CONEJO Y ASEGURÁNDOSE LA GOMA DEL PELO).- Eso de en carne mortal…No estarás pensando en eliminarme… (MIRA A LA TOÑI, EN ADELANTE L.T., CON DESCONFIANZA). ¿Me asegura usted que esas croquetas no están envenenadas?  ¡A ver si…!

L.T. (DESAFORÁNDOSE, COSA BASTANTE NORMAL EN ELLA).- ¡Oiga, señor Coletas, que yo soy puta base, y los puta base estamos con Podemos porque sólo así sabremos cuáles son las decisiones importantes que debemos tomar los apuntados a Círculos o Sóviets, como dice la jueza Carmona!

P.S. – ¡Carmena, buena mujer, Carmona es nuestra, aunque para lo que nos sirve…¿Usted se cree esas paparruchas que ha dicho? ¡Mire cómo este señor ha impuesto a sus candidatos…! Y donde se han resistido a obedecer, ¡guadaña!

P.I.- ¡A mí no me llames señor!

P.S.- Rectifico: hablaba de cómo este caballero ha impuesto a sus candidatos, cerrado la boca a los discrepantes, empeñado en colocar a su novia en Madrid cuando era el azote de los corruptos, antes de que se hablase siquiera de la jueza; cepillado a Monedero por rojo y chavista; depurado del programa subvenciones, nacionalizaciones, quitas de deuda… ¿Sigo…? ¡Nos han desbordado por la derecha, culebreando como Messi le hace a Ramos! ¡Nosotros sí somos la izquierda ante la que temblará la gran banca, no ellos!

P.I (IRÓNICO A MORIR).- ¡Venga, Pedro, tranqui…! Te encuentro majete y guapo. Por eso daré órdenes a nuestros candidatos para que ellos digan dónde quieren apoyaros y dónde, joderos. Respetaré a rajatabla la decisión soberana que tomen, ateniéndose a las instrucciones que yo les dé… No sé si me explico.

L.T.- ¡Joder, los dos se explican como los ángeles, pero no reconozco lo que oigo en la radio y veo en la tele…! ¿Y esto se lo van a contar a sus electores tal y como lo está oyendo servidora?

LOS DOS.- ¡Tal cual!

P.I.- ¡Yo soy transparente!

P.S. – ¡Yo, más!

L.T. (METE LA MANO EN EL DELANTAL Y SACA UN MÓVIL) Entonces, ¿no les importará que entregue lo que he grabado a los de la Cope? Me darán unos euritos, ricos, ricos para llegar a fin de mes.

No ha acabado de decirlo cuando los dos líderes se arrojan sobre ella. Uno, la inmoviliza; el otro, le retuerce el brazo y se apodera del trasto.

LOS DOS.- ¡Seguridad!

Se abre la puerta y entran cuatro machacas idénticos, que se hacen cargo de la situación y arrastran a L. T.  a la salida. Uno, le atenaza la garganta; otro, casi le arranca el pelo; el tercero…Pero L. T. consigue aullar.

L.T.- ¡Ustedes no son transparentes…! ¡Una mierda, transparentes! ¡Ustedes son “disfusos”!

Otra escena inmortal de esta etapa que estamos viviendo es el testimonio de La Toñi, enviado por Facebook  desde el más allá, sobre la exclamación de Rita Barberá, en público y sin cortarse un pelo, cuando comentó el resultado electoral de Valencia. ¡”Qué hostia, qué hostia…!”

L.T.- ¡De las mías! ¡Puro pueblo! ¡Ni yo lo hubiese dicho mejor! Si llamar al pan, pan, y al vino, vino, es transparencia, mi Rita la Boroñera está hecha de cristal, y no los bolsillos del tal Pepe Bono!  Desde encima de mi nube, estuve a punto de gritarle: ¡con dos cojones, Rita! ¡Tú sí que eres “trastúcida”!

El segundo fracaso de La Toñi a la hora de documentarse para redactar el informe que le ha prometido a San Pedro sobre los mentirosos/as de la clase política española fue cuando intentó colarse disfrazada de jefa de Protocolo en el almuerzo en Moncloa entre Rajoy y Sánchez. Ya había atravesado las dos primeras barreras de seguridad y se hallaba en el salón de columnas, a dos pasos de su objetivo, cuando alguien le chistó, amparado en el quicio de una puerta. Se volvió, pero no vio a nadie. Reanudó la marcha, escuchó otro chistido, y esta vez asomó un rostro que enseñaba una sonrisa maliciosa bien conocida ya por los españoles, mientras una mano doblaba y desdoblaba el dedo índice para que se acercara. A La Toñi el corazón le dio un vuelco.

  • ¡Coño, la Vice…!
  • ¿A dónde crees que vas? –preguntó La Vice con una mueca de triunfo.
  • ¿La verdad de la buena…?
  • La única. No es cierto que una cosa pueda ser otra u otra según el color del cristal con que se mire… Es la que dice un portavoz oficial y una prisionera cuando confiesa.
  • Quería ver el mano a mano entre los dos siesos más grandes de España: el panoli y el buenorro.
  • Hace dos días que el CNI me avisó de que habría un intento de infiltración en este encuentro. Cuando te pillaron entrando camuflada, barrunté: “¡Tate, la infiltración…!”

Con una sonrisa satisfecha, la Vice llamó a Seguridad, y una patrulla de robocops con pinganillo entró para llevarse a la topo del Más Allá. Cuando todos estaban pendientes de ella, La Toñi, a la que nada se escapa, distinguió una figura que avanzaba hacia el comedor, solapándose entre esculturas y floreros. Sus miradas se cruzaron y la figura sonrió, mientras se llevaba un dedo a los labios pidiéndole silencio. La Toñi sintió un cosquilleo placentero, pero se contuvo hasta que el tipo se perdió al fondo. “¡Joder –exclamó para sí-, el Pequeño Nicolás lo ha conseguido! ¡Pensé que sólo yo y Mortadelo podríamos escribir el libro de la Segunda Transición, pero me había olvidado de éste! ¡Loado sea el Señor!”.