El mensaje hace una analogía entre la candidata a la alcaldía de la capital y el capitán del Real Madrid: “su popularidad está de capa caída y se resiste a dar un paso atrás”. Contrariedad entre las filas populares madrileñas porque ningún órgano de la dirección ha sido convocado tras las elecciones.

El Partido Popular de Madrid hace mucho que dejó de ser una piña en torno a Esperanza Aguirre. Y el mal resultado de la lideresa en las elecciones de mayo no ha hecho sino disparar los recelos hacia ella y las voces que -todavía sólo en privado- se muestran a favor de que dé un paso atrás. El último reflejo de esta situación es un mensaje de WhatsApp que está circulando entre miembros de la formación y que compara la situación de su presidenta con la del capitán del Real Madrid, Iker Casillas.

El guardameta blanco “ha sido el mejor, nadie dudaba de sus capacidades y de su indiscutible liderazgo. (…) Pero hace un tiempo que su popularidad está de capa caída, los resultados no acompañan, y sin embargo se resiste a dar un paso atrás y dar paso a gente mejor preparada para el momento actual”, recoge el mensaje. Una clara comparación con Aguirre que concluye con una pregunta todavía más elocuente: “¿Quién es el Iker Casillas de la política madrileña?”

Y es que el agradecimiento a los servicios prestados por la expresidenta de la Comunidad es tan común en el partido como la sensación de que su tiempo ha pasado. Y la demostración definitiva de ello ha sido el revés electoral del 24-M. Aguirre se erigió como la única opción capaz de frenar a Podemos, Mariano Rajoy se convenció de ello y le otorgó el cartel electoral más importante… Y fracasó. Su agresiva campaña frente a la candidata apoyada por el partido de Pablo Iglesias, Manuela Carmena, movilizó a la izquierda en torno a esta última y dejó a la exjuez en condiciones de hacerse con la alcaldía.

La respuesta de Aguirre al resultado ha sido una huida hacia adelante, carente de autocrítica, que ha incluido la oferta al candidato socialista, Antonio Miguel Carmona, de darle el apoyo de sus 21 concejales para que gobierne él y no Carmena. El único amago de retirada se produjo precisamente para completar ese ofrecimiento: si ella es “el obstáculo” para impedir un acuerdo PP-PSOE-Ciudadanos, estaría dispuesta a apartarse, argumentó.

Sin convocar a los órganos de dirección

La reacción ha decepcionado a las filas populares, especialmente contrariadas por el hecho de que, doce días después de los comicios, no se haya convocado reunión de ningún órgano de la dirección. Ni la Junta Directiva Regional, ni el Comité Ejecutivo Regional, ni siquiera el Comité de Dirección -compuesto por el núcleo duro de Aguirre- ha sido llamado a consultas para valorar los resultados. “Es alucinante”, se maravilla un miembro del partido que recuerda cómo, tras las generales de 2011, la lideresa citó al Comité Ejecutivo a los tres días y aprovechó para cesar a Francisco Granados.

En esta ocasión, el único movimiento de la candidata a la alcaldía fue reunir a sus concejales electos el martes posterior a la jornada electoral. En la comparecencia de prensa que dio al concluir la cita fue cuando hizo pública su oferta de un pacto de las fuerzas “de centro” para frenar a Ahora Madrid. La iniciativa fue legitimada por el PP a nivel nacional poco después, ya que la extendió a toda España, pero internamente fue leída como un intento de Aguirre por desplazar el foco de la debacle protagonizada por ella en las urnas hacia el acercamiento Podemos-PSOE.

A todo ello se suma la incógnita que rodea al próximo congreso de los populares madrileños, que la presidenta aún no dice cuándo convocará. Antes de los comicios, aseguró que no se presentaría para un nuevo mandato si lograba la alcaldía. Al no conseguirlo, la duda es si asumirá responsabilidades por ello o tratará de seguir al frente del partido. De momento, a nivel interno el runrún es cada vez más sonoro y la pérdida de confianza en la lideresa, otrora dueña y señora incontestable de la formación, una realidad cada vez más constatable. Hasta por WhatsApp.