Cuatro aeropuertos para una Comunidad con nueve provincias y dos millones y medio de habitantes. Así se resume la realidad de Castilla y León en materia aeroportuaria. Sus pérdidas pueden considerarse mera calderilla si las comparamos con otros puntos de España donde los aviones apenas despegan de pistas infrautilizadas. Pero la reflexión se mantiene abierta desde hace años, empezando por su rentabilidad, siguiendo por el enfoque que podría diferenciarles y aplicando una simple cuestión de proximidad kilométrica que cuestionaría una red sometida a un plan de recorte de gastos de Aena para intentar frenar una sangría económica que no cesa.

A pesar de todo, el gestor aeroportuario ha conseguido reducir las pérdidas por segundo año consecutivo. Pero no a costa de incrementar el número de viajeros, sino optimizando los recursos disponibles en los aeropuertos de Villanubla (Valladolid), Virgen del Camino (León), Matacán (Salamanca) y Villafría (Burgos).  Todos ellos han sido sometidos a un plan de recortes que afecta incluso a sus horarios, reducidos también de manera considerable: Valladolid es el que más horas opera (de 8.30 a 21.15), Burgos apenas abre seis horas (11.00 a 17.00), Salamanca un poco más (11.00 a 17.30) y León de 9.30 a 21.00 horas.  Sin embargo, el coste por pasajero que soportan las arcas del Estado es de 83,98 euros, casi el doble de lo que suponía en 2011.

Por entonces, Aena aportaba 49 euros por cada viajero que utilizaba cualquiera de los cuatro aeropuertos de la Comunidad; en 2012 la cantidad era de 70 euros y en 2013 volvió a subir hasta los 76,6. Las cifras globales de las pérdidas en Castilla y León ascendieron en 2014 a 24,2 millones de euros. Durante ese año se contabilizaron un total de 286.015 viajeros, números insuficientes para mantener una infraestructura mastodóntica y muy alejada de los 739.849 pasajeros que se movieron en 2007.

Aún así, esas pérdidas de 24,2 millones suponen casi un 4% menos con respecto al ejercicio anterior. Pero mantener abiertos los cuatro aeropuertos de Castilla y León supone 20,55 millones de euros al año, casi siete veces más de lo que ingresan (3,38 millones), siempre según los datos aportados por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena).

Los casi 84 euros de media por pasajero salen de una media disparada por las pobres cifras de tráfico en León, Salamanca y Burgos, los elevados costes de mantener las instalaciones de Valladolid y la deuda que arrastra el aeropuerto de León, uno de los caprichos del ex presidente Zapatero y que durante el mandato socialista recibió una importante inversión para su nueva terminal. De esta forma, las distancias entre el que menos coste arroja para el Estado por pasajero (Valladolid con 29,6 euros) y el que más (León con 306), resultan abismales.

La Comunidad se defiende comparando sus datos con otros puntos de la geografía española. En Huesca, por ejemplo, cada pasajero le cuesta a Aena 13.000 euros, aunque la clave para el gestor está en las instalaciones de perfil más turístico donde el coste por viajero es insignificante y se beneficia de las tasas para entender que los beneficios de este organismo se situaron en 650 millones de euros el último año.

Valladolid, cuatro veces más que los tres juntos

La rivalidad provincial en Castilla y León también se manifiesta en esta materia. El aeropuerto de Valladolid acumula casi cuatro veces más viajeros que León (23.100), Salamanca (17.745) y Burgos (21.583) juntos con un total de 223.587.  Sus ‘competidores’ lo achacan a que se ha venido beneficiando de la exclusividad de los viajes tutelados por la Junta de Castilla y León para la tercera edad. Pero su situación geográfica le ofrece mayores privilegios, en pleno centro de la región. Precisamente, la distancia entre ellos es otro punto de controversia. Si tomamos como referencia Valladolid, apenas están separados por poco más de una hora de distancia (unos 130 kilómetros). El dato cobra mayor relevancia si tenemos en cuenta que Madrid (Barajas) está a dos horas en coche de todas estas ciudades.

La posición de la Junta es clara en esta materia. Apuesta por los cuatro pese a que abandonó su política de subvenciones hace tiempo. A través de consorcios específicos, colaboró de manera activa con subvenciones a compañías como Ryanair, que operaron durante años gracias a un dinero que se acabó con la consecuencia de que también desaparecieron esas conexiones internacionales mantenidas con dinero público.

Mientras se mantiene la controversia, viajar desde Castilla y León en avión es más sencillo en verano porque aumentan las líneas específicas a destinos turísticos. Durante el año, Barcelona y París son los vuelos más estables aunque cualquier tiempo pasado fue mejor. Sobre todo cuando fluía el dinero público que hacía todo más sencillo (y barato).

 

Foto: ElViejoReino en Wikipedia