Lucía Figar y Salvador Victoria, imputados ambos en la Operación Púnica, que investiga una supuesta trama de corrupción municipal y regional centrada en ayuntamientos y autonomías de toda España que buscaba el pago de comisiones ilegales, han presentado sus respectivas dimisiones para garantizar que Cristina Cifuentes pueda presidir la Asamblea de Madrid con el apoyo de Ciudadanos.

La decisión del juez Velasco de abrir la segunda fase de la Operación Púnica con la imputación de Figar y Victoria, así como de los diputados del PP en la Asamblea de Madrid Mario Utrilla y Jose Miguel Moreno y el Consejero de Industria y Turismo de Murcia, Juan Carlos Ruiz, amenazaba con hacer saltar por los aires las expectativas de los populares de alcanzar acuerdos estables con Ciudadanos para formar gobiernos en la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia. A seis meses para las elecciones generales, Albert Rivera no va a consentir que los votantes liguen a su partido con los casos de corrupción en los que se ven involucrados los dirigentes populares, según habían subrayado a SABEMOS fuentes del partido de Rivera.

La dimisión de Victoria y Figar, quienes siempre han reiterado su inocencia, devuelve algunas opciones a la candidata del PP en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, para conseguir los votos de Ciudadanos que necesita para ser investida presidenta. En todo caso, ambos habían anunciado ya que abandonarían la primera línea de la política por lo que en su momento denominaron “razones personales”.

Albert Rivera almorzó recientemente en el palacio de la Moncloa con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Y lo hizo después de reunirse con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Es presumible que en ambas entrevistas se hablase de las consecuencias judiciales de la Púnica.

Consultado sobre las dimisiones, Rivera se felicitó por ellas pero consideró que, en cuanto a la investidura de Cifuentes, la respuesta por el momento sigue siendo “no”. Hasta que no se demuestre que la candidata popular a la Asamblea tiene autonomía como para cumplir con sus exigencias, no estará nada claro.